El edificio de Telefónica de Duque de la Victoria albergará un restaurante en la planta baja

Obras del restaurante Ginos en el antiguo edificio de Telefónica./El NORTE
Obras del restaurante Ginos en el antiguo edificio de Telefónica. / El NORTE

El edificio de enfrente, la antigua sede del Banco Central, espera inquilinos para un local comercial de 1.100 metros

J. Sanz
J. SANZValladolid

No será fácil que los comensales encuentren vestigios sobre la historia del edificio en el que se encuentran, cuna de la telefonía automática (sin operadora) en la capital durante la dictadura de Primo de Rivera, cuando se sienten a la mesa de una cadena de comida italiana que en un par de semanas tiene previsto abrir sus puertas en la planta baja del recién rehabilitado edificio que durante setenta años acogió las oficinas centrales de Telefónica y que llevaba abandonado desde hacía más de tres lustros, cuando la compañía se mudó a Boecillo.

El histórico inmueble del número 10 de la calle Duque de la Victoria, construido en 1928 e inaugurado un año después, volverá a la vida justo antes de las próximas Navidades –tiene previsto abrir durante la semana del 18 al 24 de este mes– para poner fin a quince largos años de silencio de la mano del hostelero local Enrique Raposo, antiguo propietario del Hotel Enara, que abrirá allí un restaurante Ginos, una franquicia de la cadena VIPS, en el que trabajarán más de quince personas. Sobre sus fogones se levantan dos plantas destinadas a oficinas que aún esperan inquilinos.

La calle Duque de la Victoria, que aún soporta el tráfico rodado entre las plazas de España y Mayor (recién peatonalizada al completo), recupera así uno de sus edificios emblemáticos y suma un negocio de hostelería a su oferta comercial. El inmueble en sí, al margen del sótano y el bajo comercial –cada uno cuenta con 460 metros cuadrados–, dispone de una superficie útil de 680 metros cuadrados en sus dos plantas superiores hasta sumar 1.600. «Creemos que cuenta con una buena situación y que puede animar a dar más vida a una de las principales arterias de la ciudad», apunta el empresario Enrique Raposo, responsable de la rehabilitación y recuperación de un edificio catalogado que califica de «realmente impresionante».

Sus muros acogieron en un más que lejano mes de marzo de 1929 las primeras centrales telefónicas automáticas, que llegaban a la capital tres años después del inicio de su expansión en España y que jubilaron a las antiguas operadoras, al igual que a la sede primigenia de la compañía telefónica, que se encontraba a la vuelta de la esquina, en la calle Constitución, donde nacieron los primeros teléfonos en 1913. El histórico inmueble del número 10 de la calle Duque de la Victoria estuvo en uso desde aquel 1929 hasta los albores del siglo XXI, cuando Telefónica cerró sus oficinas. Nadie, hasta ahora, se había atrevido a devolver a la vida a este monumento que en su origen fue sinónimo de modernidad.

También fue un símbolo, aunque en su caso de las finanzas, el edificio situado al otro lado de la acera, en el número 5 de Duque de la Victoria, que fue levantado en 1970, cinco años antes de su inauguración como sede del Banco Central, en marzo de 1975. En paralelo, desde comienzos de los años ochenta, acogió la sede de la Delegación Territorial de la Junta hasta que se mudó a otro inmueble, en este caso moderno, situado justo enfrente, junto al de Telefónica, en 2007. Diez años cumple cerrado, y aún lo está, aunque sus actuales propietarios llevaron a cabo una ambiciosa remodelación entre los meses de junio de 2016 y marzo del presente año para remodelar tanto el antiguo patio de operaciones, reconvertido ahora en un local comercial diáfano de 1.100 metros cuadrados, como sus cinco plantas superiores, destinadas, como en el caso del número 10, a oficinas.

Tanto el local comercial, más que amplio, y sobre el que se especuló inicialmente sobre la posible llegada de una gran cadena –no cuajó–, como los más de dos mil metros cuadrados de las plantas superiores –allí también se habló en su día del desembarco de una multinacional del derecho– están ahora en alquiler a la espera de inquilinos que permitan a Duque de la Victoria decir adiós a su último gran inmueble abandonado, de 3.500 metros cuadrados.

«Por ahora no hay nada, ninguna oferta seria por el bajo comercial, y en cuanto a las oficinas son los dueños directamente los que están en conversaciones con distintas empresas», confirmaron fuentes de la inmobiliaria que tiene en el mercado el local (divisible) de 1.100 metros cuadrados que durante lustros acogió el patio de operaciones de la entidad bancaria, hoy integrada en el Grupo Santander.

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