Déficit superior a los mil millones en las arcas de la Seguridad Social

Adolfo Potente, Flori Sánchez, Bernardo Pérez, Carmen Pérez y Eduardo Córdoba en la Plaza del Moral./Gabriel Villamil
Adolfo Potente, Flori Sánchez, Bernardo Pérez, Carmen Pérez y Eduardo Córdoba en la Plaza del Moral. / Gabriel Villamil

El envejecimiento de la población complica la situación en Valladolid, pese a su baja tasa de paro

Víctor Vela
VÍCTOR VELA

El debate sobre el futuro de las pensiones –celebrado este miércoles en el Congreso y que este sábado se ha trasladado a la calle, a las 12:00 horas, con una manifestación desde la plaza de Zorrilla– tiene cifras en Valladolid que alertan sobre las dificultades que, en el medio plazo, presenta un sistema que tendrá que hacer frente –si nos fijamos tan solo en los datos demográficos– a un creciente número de jubilados y a un retroceso de la población activa, vinculado con el envejecimiento de la población. Esto puede ahondar, si no se toman medidas, un agujero que, en los dos últimos ejercicios, ha supuesto un déficit en las arcas de la Seguridad Social superior a los mil millones tan solo en la provincia de Valladolid. En 2016, las cotizaciones de los vallisoletanos permitieron ingresar 976,9 millones de euros, mientras que los gastos en pensiones ascendieron a 1.482,8 millones. En total, un desfase de 506 millones. En 2017 (el Ministerio de Economía solo ha ofrecido datos acumulados hasta noviembre), los ingresos fueron de 831,8 millones, frente a los 1.314,5 millones desembolsados para abonar las pensiones. Un déficit de 483 millones que, a ese ritmo, a final de año habría superado los 527. (En todo el país, 26.346 millones).

La situación no es exclusiva de Valladolid, sino que se produce en todas las provincias, salvo Almería, Baleares y Ceuta y Melilla. Hay territorios equilibrados, como Canarias o Madrid. Y la situación se desboca en zonas con mucho paro, como Cádiz, o con una población envejecida. Ese es el principal problema de comunidades como Galicia y Castilla y León, y de provincias como Valladolid, la cuarta con la esperanza de vida más alta de España (84,2 años de media). De acuerdo con los últimos datos del padrón, en Valladolid viven 115.122 personas con más de 65 años (el 22,1%). La previsión para 2031 es que en ese segmento de edad haya 149.239 vallisoletanos (el 30,4%). En los últimos diez años, el número de pensiones contributivas ha crecido el 18%, hasta las 112.884, de acuerdo con los datos de la Seguridad Social, que cifra la cuantía media de la pensión en Valladolid en 1.036 euros, la séptima más alta del país (la media regional es de 912). Uno de los grandes problemas es el ratio de trabajadores por pensión, que en Valladolid se sitúa en 1,84 empleados por cada pensionista(cuando la tasa mínima para garantizar el sistema sería de dos). La media nacional está en 1,90. La provincia vallisoletana juega, eso sí, con una tasa de paro (14,32%)que se sitúa por debajo de la media nacional (16,55%).

Cinco pensionistas exponen su situación

«¿Quieres que echemos cuentas?», pregunta Bernardo Pérez, 60 años, 33 cotizados en la construcción, ocho en paro, pensionista desde enero después de que le reconocieran la incapacidad absoluta tras sufrir un ictus. Percibe 639 euros al mes. «Y de ahí empieza a restar. El último recibo del gas era de 175 euros, y eso que yo no pago mucho porque mi casa es pequeña. Está la luz, que sube cada dos por tres. Y habrá que comer, que vestirse...», dice Bernardo, quien espera ahora una ayuda complementaria a la dependencia para afrontar el pago de la terapia que recibe en Aspaym. Habla en la calle Andrés de Laorden, donde se reunió un grupo de personas que participarán en la manifestación convocada por la Coordinadora Estatal en Defensa del Sistema de Pensiones.

«Es una marcha transversal y no partidista, aunque nuestras reivindicaciones son políticas y sociales», explica Adolfo Potente, uno de los portavoces del colectivo en Valladolid, quien agradeció ayer la adhesión de los sindicatos. Tiene 64 años. Hace dos optó por la jubilación anticipada para salir del desempleo, después de 44 años cotizados, los últimos como comercial. «Tengo una pensión de 1.100 euros. Mi situación es boyante al lado de la de muchos, pero me interesa también lo que luego les pueda pasar a mis hijos, mis nietos», indica Potente. «Si los trabajos a los que ahora pueden optar son cada vez más precarios, con sueldos peores, las cotizaciones que harán serán una miseria y eso no solo influye en sus pensiones del futuro, si es que las cobran, sino que también complica el pago de las actuales». Por eso, asegura, es necesario derogar la reforma laboral, «que abarata el despido». Por eso, defiende, es preciso que se acabe con el «recorte cruel» de los salarios. Por eso, entiende, es vital salir a la calle para defender,«gobierne quien gobierne», el sistema público de pensiones. Las reivindicaciones de la plataforma apuntan «a una pensión mínima que garantice con dignidad la vida en relación a los criterios de la Carta Social Europea», a una revalorización automática en relación «al IPCreal» y a una recuperación económica de lo perdido desde 2011.

Carmen Pérez tiene 61 años, un historial de 33 años en el sector de la limpieza y una pensión que ronda los 600 euros, después de que le reconocieran la incapacidad absoluta con el 55%de invalidez. «Cuando el Gobierno de Rajoy dice que nos han subido las pensiones, miente. Porque podemos compararlo con lo que ha subido la luz, el teléfono, la cesta de la compra. Comer carne es un lujo, la fruta está carísima. Al final tienes que preparar una olla de lentejas para tres días y un potaje de garbanzos para dos. Y cuenta con que algunos tienen problemas de diabetes, de celiaquía, colesterol. Hay tratamientos que requieren gastos en medicamentos...». Carmen subraya además la menor cuantía de las pensiones entre las mujeres. «Muchas, por ejemplo en el campo, porque después de muchos años de trabajo no han cotizado. Otras porque tuvieron que renunciar a la jornada completa o a un puesto de trabajo por la conciliación. La situación entre las mujeres es aún más grave», apunta. Lo comparte .Flori Sánchez, 58 años, pensionista desde los 47, después de tres operaciones de corazón. Trabajó como electricista. Percibe 450 euros al mes. Cuenta que la madre de su compañero tiene una pensión de 648 y está ingresada en una residencia. «Al final, los hijos tienen que pagar esa plaza y los precios son altísimos». Explica que saldrá mañana a la calle «porque si los jubilados no se mueven ahora, no lo harán nunca. Es el momento de garantizar las pensiones, antes de que sea tarde. El problema es que los políticos están más pendientes de los votos que de solucionar los problemas. Se puede ser de derechas o de izquierdas, pero vamos a intentar arreglarlo entre todos». Eduardo Córdoba, 76 años, 810 euros de pensión, apela «no a la caridad, sino a la dignidad» y lanza un mensaje a las nuevas generaciones, con palabras de Miguel Hernández:«La juventud siempre empuja / la juventud siempre vence /y la salvación de España / de su juventud depende».

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