Cuidados para mantener el abeto como el primer día

El Campo Grande y las laderas de Parquesol reciben desde hace años los árboles naturales de los que los vallisoletanos se desprenden tras la Navidad

Sonia Quintana
SONIA QUINTANA

«El árbol de Navidad es una planta y, como tal, hay que regarla. No basta con comprarla, adornarla y olvidarse de ella durante toda la Navidad», señala Samuel Gimeno, responsable del Centro de Jardinería Viveros Gimeno de la carretera de Renedo (Valladolid). «El abeto cuando llega a las casas sufre un cambio terrible: pasa de estar en el exterior a una temperatura de menos cinco grados a estar en una casa con una temperatura de 25 grados. Que tenga humedad es fundamental», recalca Samuel Gimeno.

Lo primero que hay que hacer cuando uno va a comprar un abeto, que quiera mantener más allá de las fechas navideñas, es asegurarse de que esté perfectamente enraizado en su maceta, que lleven cepellón. «Hay algunos ejemplares, sobre todo los que vienen de Estados Unidos, que se cultivan sólo para utilizarlos en estas fiestas y se arrancan sin raíz, lo que hace imposible su supervivencia», apunta el experto vallisoletano.

Lo ideal, una vez seleccionado el ejemplar deseado, sería aclimatar el árbol poco a poco desde que salga del vivero hasta que llegue al lugar donde va a estar colocado en la casa durante las fechas navideñas. Por ejemplo; primero dejarlo en el exterior (en el jardín, en un balcón…), luego trasladarlo al garaje o al trastero (a la estancia más fresca de la casa) y, por último, ubicarlo en el sitio donde vaya a permanecer definitivamente durante las fechas navideñas. Hacer el proceso también a la inversa, una vez que nos queramos deshacer del ejemplar, sería lo deseado para que el ejemplar tenga una mayor posibilidad real de sobrevivir.

Su hábitat durante las fechas navideñas debe ser un lugar luminoso y alejado de fuentes directas de calor como radiadores o chimena. ¡Adiós a esa estampa tan navideña del abeto gigante junto a la chimenea con grandes llamas y el fuego crepitando! Tampoco se le deberían colgar lucecitas ni rociarles con nieve artificial. «No hay que olvidar que es una planta», recalca Samuel.

Es muy importante que la tierra esté siempre húmeda, por lo que sería conveniente regarlo cada tres o cuatro días, asegurándose de que el agua llega a las raíces y no se queda solo en la capa superficial de la tierra. También es recomendable pulverizar las ramas a diario con agua fresca para compensar la falta de humedad en el ambiente. Igual de necesario que regar es ventilar todos los días la estancia donde se encuentre ubicado el árbol. Si fuera posible sería aconsejable poder sacar todos los días un rato el árbol al exterior para que reciba aire nuevo y fresco.

¿Y cuando acaban las Navidades qué hacemos con él? Los Ayuntamientos ponen en marcha campañas de recogida para replantar estos árboles. Aquellos que se recuperan completamente (algo para lo que se necesita una media de dos años) son reutilizados para su plantación en jardines y parques de la ciudad. En Valladolid, el Campo Grande y las laderas de Parquesol han recibido varios de estos ejemplares. Los que no se salvan se utilizan para la fabricación de mantillo.

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