Columbario para los cofrades en la cripta de las Angustias

Proyecto de construcción del columbario, donde serán depositadas las cenizas de cofrades de las Angustias.
Proyecto de construcción del columbario, donde serán depositadas las cenizas de cofrades de las Angustias. / G. V.

La hermandad costea las obras en su sede penitencial, que estarán terminadas a final de año

J. DE LA FUENTEValladolid

La cofradía penitencial de Nuestra Señora de las Angustias afronta unas obras de remodelación en la iglesia titular que incluirán la sustitución del suelo, la instalación de calefacción y la creación de un columbario en la cripta situada bajo el altar. Las penitenciales de Valladolid son propietarias de sus propias sedes. Y esta circunstancia tiene ventajas e inconvenientes. Deben afrontar todos los gastos de mantenimiento, obras incluidas, que generan sus edificios y dependencias, aunque también es cierto que disponen de ellos libremente durante todo el año para cultos y actos litúrgicos.

Todas las inversiones se costean con las cuotas de los cofrades, unos 1.100 en la actualidad, que abonan un mínimo de 60 euros al año, y las aportaciones voluntarias y anónimas de cofrades, devotos y benefactores. Así, la cofradía de las Angustias ha comenzado las obras de remodelación de su sede, que cambiará sensiblemente su aspecto, y que se prolongarán durante unos cinco meses si no surgen inconvenientes con las excavaciones. «La idea es que en diciembre esté toda la obra terminada», explica el secretario de la cofradía, Alejandro Carrión. Como obra más destacada, se va a remodelar la cripta que se ubica bajo el altar de la iglesia, preparando un acceso desde el presbiterio con el fin de que sirva en uno o dos años a lo máximo como columbario donde los cofrades, sus familiares y quizá también los devotos de la Virgen puedan depositar sus cenizas una vez sean incinerados (esta circunstancia debe ser aprobada en Cabildo General).

Además, se va a cambiar el actual suelo de madera de la nave central de la iglesia por uno de mármol, introduciendo una cámara de aire que evite las importantes humedades que ascienden desde el cauce del Esgueva, próximo a su ubicación, y se instalará un sistema de suelo radiante en todo el espacio litúrgico. La actual capilla de la Virgen, a la derecha de la nave central de la iglesia, quedará como está en la actualidad, con el suelo de mármol negro con que se dotó en los años cuarenta. Esta parte de la sede permanecerá abierta durante el periodo que duren las obras, con entrada por el portal de las dependencias de la cofradía y casa de hermandad.

El resto de la sede y sus retablos serán cubiertos con telas para evitar daños y polvo, siendo aislada de la capilla de la Virgen hasta finales de año. La capilla se levantó unos cien años después de la construcción de la nave central de la iglesia, terminada en 1604.

La actual tarima de la nave central, muy deteriorada, data del segundo tercio del siglo XX y está apoyada sobre otro suelo de madera del siglo XIX, de 1850, aproximadamente. Toda esa madera será eliminada y sustituida por una cámara de aire previa al sistema de calefacción de suelo radiante, a fin de evitar las humedades. Se aprovechará la actual caldera –instalada hace pocos años– que se utiliza para el sistema de calefacción de aire caliente, «mucho más rápido en calentar, pero que daña la madera y nuestras tallas. Con el suelo radiante, más eficiente energéticamente hablando, logramos una temperatura constante durante todo el día, sin dañar las imágenes ni afectar a la pintura de los muros de nuestra sede», indica Carrión.

El nuevo suelo será de mármol de varios tonos, dispuesto de forma longitudinal, marcando un eje desde la puerta de entrada hasta el altar, haciendo forma de cruz latina, la misma que tiene la planta de la iglesia, con multitud de cruces más pequeñas, asemejando un Viacrucis, siempre bajo la temática de la cruz, muy apropiada al espíritu cofrade. Será en tonos blancos, dorados y oscuros. Se igualará en altura toda la planta, eliminando los escalones que existen en la actualidad. EL suelo de las Angustias será semejante al del Monasterio del Escorial. No en vano, Juan de Nates, que ideó la sede actual, se inspiraba en Juan de Herrera, arquitecto del Escorial.

Con cuotas

El proyecto total de remodelación, aprobado en Cabildo General, con un presupuesto destacado del que la cofradía prefiere no aportar datos, y cuya inversión total no existe en caja ni tesorería, se costeará con las cuotas y los presupuestos de los dos próximos años, amén de las aportaciones voluntarias que se han solicitado a los más de mil cofrades, a cuyas cuestaciones acuden masivamente cada vez que son requeridos. De igual forma, todos los devotos de las imágenes y de la Virgen de las Angustias, también pueden hacer sus aportaciones en la sede de la hermandad. La elaboración ha corrido a cargo de los arquitectos vallisoletanos Enrique Villar y Rodrigo Zaparaín.

El proyecto cuenta con el visto bueno del Arzobispado, así como de la Comisión Provincial del Patrimonio. El Arzobispado vela por todas las obras y rehabilitaciones que se realizan en cualquiera de las sedes litúrgicas de su diócesis, y este caso no podía ser menos.

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