las claves de las elecciones de la Uva

Daniel Miguel, Agustín García Matilla, Antonio Largo y Ángel Marina inician la carrera electoral, que tendrá la primera parada el 12 de abril

El rector, Daniel Miguel, durante la presentación de su candidatura. /Alberto Mingueza
El rector, Daniel Miguel, durante la presentación de su candidatura. / Alberto Mingueza
Antonio G. Encinas
ANTONIO G. ENCINASValladolid
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Voto ponderado. En la Universidad de Valladolid el sistema electoral es ponderado. De los 24.583 electores que figuran en el censo, 1.124 pertenecen a los profesores doctores de los cuerpos docentes universitarios, que deciden el 51% del voto. Otros 672 profesores a tiempo completo tienen en su mano el 10% del voto, mientras que los 812 asociados a tiempo parcial deciden un 1%. Los más de veinte mil alumnos de la UVA tienen en su poder el 28% del voto ponderado. Se distribuye, a su vez, de un modo distinto. Los 19.985 estudiantes de primer y segundo ciclo deciden el 27,33% del voto y los 998 estudiantes de tercer ciclo, el 0,66%. Por último, los 992 miembros del personal de administración y servicios suponen un 10% del voto ponderado. Contar, por tanto, con un apoyo fuerte del cuerpo de catedráticos y titulares es muy importante, sobre todo de cara a acceder a la segunda vuelta de las elecciones.

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Segunda vuelta. Solo se conseguiría evitar si uno de los cuatro candidatos consigue, en la primera votación del 12 de abril, más del 50% de los votos. Dado el elevado número de candidaturas que se presentan parece complicado que vaya a ser así. De hecho, en las elecciones de 2006, con seis candidatos en liza, Jesús Quijano y Evaristo Abril accedieron a la segunda vuelta con un 18,84% y un 26,59%, respectivamente. En los comicios de 2010, Marcos Sacristán alcanzó un 30,78% y Daniel Miguel, un 24,41%. Algunos de los actuales candidatos han decidido esperar a la segunda vuelta para confirmar parte de sus equipos o buscar posibles alianzas con los aspirantes derrotados, a fin de asegurarse un trasvase de votos que les lleve al triunfo definitivo.

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Estudiantes. En las elecciones de 2014, el voto de los estudiantes resultó decisivo. La Asociación en Defensa de los Derechos de los Estudiantes (ADDE), formación vinculada en cierto modo al Partido Popular, volcó su voto hacia la candidatura de Daniel Miguel, que se llevó 2.444 de los 3.489 votos del alumnado. La participación de los estudiantes suele ser muy baja (en torno al 20% en el mejor de los casos), pero decide el 28% del voto ponderado. Eso hace que si se inclina una mayoría hacia un lado por el impulso de una de las asociaciones, puede resultar clave en el resultado final. Daniel Miguel, a priori, cuenta esta vez con el apoyo de ADDE, pero se espera una mayor participación de los alumnos por el adelanto de las fechas electorales, que no coinciden con época de exámenes, y por la necesidad de otros candidatos de movilizar ese mismo voto tanto a nivel individual como del resto de las asociaciones, como Alternativa Universitaria.

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La ventaja del rector. Calcula Agustín García Matilla que el rector saliente, por el hecho de serlo, cuenta con una ventaja importante que él sitúa en el orden del 30% del voto. Fue así con Marcos Sacristán en 2014 y muy parecido en el caso de Evaristo Abril en 2006. Sería suficiente para alcanzar la segunda vuelta, pero habrá que ver qué programa de los que queden fuera se ajusta más al suyo a la hora de buscar posibles alianzas, ya que de momento los tres candidatos restantes han apostado por la «necesidad de renovación» frente al mensaje de estabilidad lanzado por Daniel Miguel.

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Profesores asociados. Su voto representa apenas un 1% del voto ponderado y en las anteriores elecciones apostaron por el rector saliente. Esta vez serán uno de los colectivos que exigirán respuestas a sus problemas. Muchos de ellos están acreditados para figuras superiores y se encuentran sin plaza por culpa de la tasa de reposición o con que las plazas de ayudantes doctores se sacan a concurso sin perfil definido, lo que les coloca en desventaja -en muchos casos después de años solventando los problemas organizativos de departamentos envejecidos- frente a otros 'competidores' de fuera. Ponderaciones al margen, suponen casi una quinta parte de la plantilla y sus reivindicaciones merecen ser escuchadas.

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Infraestructuras. Pueden tener un peso importante a la hora de decidir el voto. Algunas peticiones relevantes han encontrado respuesta, como el campus María Zambrano de Segovia, el nuevo edificio del campus de Soria o la construcción del aulario y la rehabilitación de la sede Mergelina para Industriales. Centros que suman un buen número de profesores catedráticos y titulares que ven al fin satisfechas unas reivindicaciones, en algunos casos, que empezaban a ser históricas.

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Descontentos. Frente a esos centros y campus que pueden sentirse bien tratados hay otros que han exhibido su descontento con algunas decisiones, como la Facultad de Derecho con el vicerrectorado de Investigación por el endurecimiento de las condiciones de los programas de doctorado a mitad de mandato. El hecho, además, de que uno de los competidores de Daniel Miguel surja de la propia Facultad de Ciencias también habla de la existencia de cierta división interna en el cuerpo de docentes funcionarios.

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