La red de ciclocarriles suma una acera bici

Un ciclista circula en sentido contario por la acera bici de Real de Burgos (desde la avenida de Palencia).
Un ciclista circula en sentido contario por la acera bici de Real de Burgos (desde la avenida de Palencia). / J. Sanz

El espacio compartido de la calle Real de Burgos solo permite circular a los ciclistas hacia la avenida de Palencia

J. Sanz
J. SANZValladolid

«Es cuestión de tiempo», insiste hasta la saciedad el concejal de Movilidad, Luis Vélez, que «la puesta en marcha de los ciclocarriles pacifique el tráfico en el centro, gracias a la reducción de la velocidad a 30 kilómetros por hora, y favorezca definitivamente la convivencia entre vehículos y ciclistas y el uso de la bici como transporte». Pero aún es pronto y cuesta adaptarse al intrincado galimatías de señales e idas y venidas de carriles bici, ciclocarriles y, desde esta misma semana, de aceras bici que obligan a convivir a conductores, ciclistas y peatones.

La puesta en marcha de la acera bici que discurre a lo largo de la acera de la izquierda de la calle Real de Burgos, en toda su longitud y en este sentido de circulación entre el cruce con la calle Ramón y Cajal y la avenida de Palencia, remató el pasado jueves la red de ciclocarriles puesta en marcha el 25 de abril y finalizada ahora con la entrada en servicio de la nueva modalidad de acera bici, en la que se mantiene la antigua señalización de ‘espacio compartido entre bicicletas y peatones’, pero que es un carril bici en toda regla sobre la acera con su correspondiente señalización horizontal que establece la prioridad de paso de los ciclistas, en teoría, sobre los viandantes salvo en los pasos de cebra.

La acera bici solo permite la circulación en sentido a la avenida de Palencia. / J. Sanz

La acera bici en sí viene a complementar el ciclocarril habilitado en la propia Real de Burgos y que permite a los ciclistas circular por esta vía preferente solo en sentido al centro (hacia las calles Alamillos y Huelgas), es decir, entre la avenida de Palencia y el cruce con Ramón y Cajal y Prado de la Magdalena. La acera bici, por contra, solo permite la circulación en el sentido opuesto, es decir, entre el cruce con Ramón y Cajal y la avenida de Palencia. A uno y otro extremo tanto el ciclocarril como la acera bici enlazan con los carriles bici tradicionales.

Confusión inicial

Y es precisamente el sentido de la marcha obligatorio de la acera bici el que comenzó a generar problemas desde el mismo momento en el que los operarios pintaron las líneas de dirección sobre los adoquines que así lo indican al mediodía del pasado jueves. La antigua acera compartida, que ya existía desde hace más de un lustro, sí permitía circular a los ciclistas en ambos sentidos; mientras que ahora solo pueden hacerlo hacia la avenida de Palencia, ya que en el sentido opuesto, hacia Huelgas, disponen del citado ciclocarril. Será cuestión de que los usuarios se acostumbren, aunque lo cierto es que durante las primeras horas de funcionamiento de la acera bici fueron más los ciclistas que circularon por la acera bici en sentido contrario que los que lo hicieron correctamente.

No es una cuestión menor si se tiene en cuenta que circular por la acera con la bicicleta está castigado con 90 euros de multa, conforme al Reglamento General de Circulación, al tratarse de una infracción leve.

Conexión en cuatro tramos

Pero al margen de pequeños contratiempos y malentendidos, ya que la señal de ‘espacio compartido’ aún está colocada al inicio de la acera de la Real de Burgos desde la avenida de Palencia, la entrada en funcionamiento de la acera bici cierra por ahora la red de ciclocarriles de la capital, que está dividida en cuatro tramos en torno a los ejes formados por Poniente-Fuente Dorada-Colón (1), San Quirce-San Pablo-Angustias-Libertad (2), Santa Cruz-Librería-Angustias (3) y Real de Burgos (4). Todos ellos están ya indicados convenientemente, tanto con señales horizontales como verticales que recuerdan la prioridad de los ciclistas y la velocidad limitada a treinta kilómetros por hora, y conforman un entramado de cuatro kilómetros que conectan la tradicional red de carriles bici desde la avenida de Salamanca hasta los campus universitarios.

El dibujo de los ciclocarriles, que comenzó en Poniente el 25 de abril, ha supuesto una inversión de 60.493 euros y el propio Ayuntamiento avanzó entonces que se trata de un ensayo general para pacificar la circulación de cara a la posible reducción de la velocidad en el conjunto del casco histórico a 30 kilómetros por hora. Este límite, por ahora, solo está establecido en los ciclocarriles y se mantiene la limitación habitual a 50 en las calzadas que discurren en paralelo a estás vías preferentes. La realidad es que muy pocos conductores respetan los 30 kilómetros por hora de los ciclocarriles salvo, claro, que se topen con un ciclista.

Guiño a los motoristas

La red de ciclocarriles responde a una reivindicación histórica de los colectivos ciclistas e incluye, de paso, un guiño a los motoristas con un espacio reservado para ambos ante los pasos de peatones con semáforo –técnicamente denominado línea de detención anticipada–, de manera que ciclistas y pilotos pueden parar delante de coches y furgonetas e iniciar la marcha antes que ellos.

Todos, conductores, ciclistas y peatones, están condenados desde ya a entenderse y será cuestión de tiempo, como reitera el concejal Luis Vélez, que lo hagan en la red de ciclocarriles que parte del puente de Poniente y que desemboca desde ahora en la avenida de Palencia.

Fotos

Vídeos