La CVE celebra sus 40 años

Gala del 40 aniversario de la CVE. / Ramón Gómez

La Confederación Vallisoletana de Empresarios reivindica la importancia de los emprendedores como generadores de empleo en la gala del aniversario de la entidad

Antonio G. Encinas
ANTONIO G. ENCINASVALLADOLID

Y el cuarteto Ad Libitum tocó Satisfaction.

Porque los cuarenta son para estar satisfechos. Que ahora todo es decir que son los nuevos treinta y restarle canas a la madurez, pero cuando una confederación de empresarios cumple cuarenta años, tantos como las primeras elecciones democráticas, como recordó Jesús Julio Carnero, no cabe otra que presumir de bagaje. Incluso de nombre. Antonio Garamendi, presidente de Cepyme, reivindicó el término «empresario». «Nos sentimos muy orgullosos de serlo, hace unos días ha sido el orgullo gay y nosotros estamos orgullosos de ser empresarios», apuntó con humor. Y le puso cifras al asunto, que para eso un empresario es alguien acostumbrado a echar números. «El 90% de los puestos de trabajo los generamos los empresarios. 4.400 de los 4.900 que se crean cada día en nuestro país».

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Y a ese orgullo satisfecho se sumó la satisfacción indisimulada de ser vallisoletanos, porque la segunda letra de la CVE implica precisamente eso. Y Óscar Puente, alcalde de la ciudad, quiso realzarlo. «Debo agradeceros que siempre, más allá de la cuenta de resultados, de los trabajadores, siempre habéis mirado por Valladolid, habéis tenido una idea de ciudad incluso en aspectos que no tenían relación directa con las empresas».

Y Ad Libitum trajo a la sala la banda sonora de ‘La vida es bella’.

Porque la vida se celebra con vida. Y esa vida, ayer, desfiló por el escenario del salón de actos de las Cortes de Castilla y León con los representantes de 19 empresas que son Valladolid. Desde la más antigua, El Norte, hasta la más moderna, la Universidad Europea Miguel de Cervantes. Supervivientes. «Sois héroes», les dijo el consejero de Empleo, Carlos Fernández Carriedo, a todos. «Ha tenido mucho mérito llegar hasta aquí», admitió, para a continuación advertir de que «los desafíos del futuro son enormes». Que hay herramientas para afrontarlos, dijo, aunque para ello hace falta unificar esfuerzos y objetivos. Así, a pesar de la crisis, aún patente, como señalaron todos los intervinientes, se persigue perdurar en el tiempo. Tomás Burgos, secretario de Estado de la Seguridad Social, lo resumió así: «Las instituciones que perduran son el sustrato del avance de las sociedades». Y más, podría afirmarse, si son empresas.

Y Ad Libitum recordó que ‘Everybody need somebody’.

Y Ángela de Miguel hizo suyo el título de la canción como presidenta de una CVE que comenzó con 123 empresas a título particular y 7 organizaciones empresariales y que hoy aglutina a 47 de esas organizaciones. Pero esos ‘everybodies’ necesitan a otros ‘somebodies’ que ayer compartieron la celebración aunque a veces mantengan posturas opuestas en la mesa de negociación. «Trabajamos por por la negociación colectiva y el diálogo social, con convenios colectivos que llevamos negociando cuarenta años con los sindicatos y que han permitido grandes avances y paz social», explicó Ángela de Miguel.

No fue la única que hizo referencia al papel del diálogo. Garamendi lo contó así. «¿Qué nos enseñaron los empresarios que fundaron estas organizaciones empresariales? Que siempre se hace con diálogo y por eso hay que agradecer a los sindicatos, porque con ellos hemos avanzado».

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