Casa Tino y el Handy se mudarán de sus históricos locales de la calle Manzana por la ruina del edificio

Exterior de Casa Tino, en el número 4 de la calle Manzana./J. Sanz
Exterior de Casa Tino, en el número 4 de la calle Manzana. / J. Sanz

Los dueños del inmueble, cuyos bajos acogen negocios de hostelería desde hace ochenta años, prevén rehabilitarlo

J. Sanz
J. SANZValladolid

«Todo el mundo sabe que los famosos que pasan por Valladolid van a comer invariablemente al Suazo», rezaba un amplio reportaje de los años sesenta sobre el negocio original que acogió el bajo del hoy centenario y maltrecho edificio del número 4 de la calle Manzana que llegó a adquirir, en efecto, fama nacional, sobre todo, por sus huevos fritos. Aquella tradición la retomó el hoy indudablemente también mítico Casa Tino, que mantiene viva la esencia del Suazo original desde 1993 y que comparte inmueble con el no menos conocido Handy, un negocio de hostelería fundado en 1967 en Vadillos y que abrió allí sus puertas, justo al otro lado del portal del número 4 de la calle Manzana, hace ya 22 años. Pues bien, la estancia de sendos negocios frente al lateral del Ayuntamiento tiene ahora los días contados fruto del reciente cambio de manos del edificio, cuyo destino pasará por la rehabilitación con la obligación de conservar su fachada catalogada.

El Suazo, germen del Tino, llegó a adquirir fama nacional por sus huevos fritos

Tanto es así que la calle Manzana perderá a comienzos del próximo año sus dos negocios más veteranos, cuyos locales han acogido establecimientos hosteleros desde hace ochenta años. Los dueños de Casa Tino y del Handy ultiman ahora sus mudanzas con vistas a la cercana calle Alarcón o al centro, en cualquier caso, aunque en ambos casos no han cerrado sus traslados.

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Del Suazo al Santi

Lo que sí garantizan los propietarios de sendos negocios familiares es su continuidad. «Hemos negociado nuestro cierre definitivo en la calle Manzana el fin de semana de Pingüinos –el 15 de enero será efectivo–, con el fin de aprovechar uno de los mejores meses del año, y la idea es mudarnos enseguida al nuevo local y abrirlo ese mismo mes», explica Ismael, uno de los dueños de Casa Tino, quien reconoce que en el camino perderán «la esencia de uno de los locales con más encanto y solera de la ciudad». Y lo es, sin duda, si se tiene en cuenta que mantiene la esencia del Suazo, aquel bar que situó sus huevos fritos con puntilla y los torreznos, en el panorama hostelero nacional y que estuvo abierto entre 1939 y 1973. Entre medias, hasta la apertura de Casa Tino, el bajo de la calle Manzana acogió temporalmente el restaurante Santi, el Caballo de Troya, que hoy ocupa un palacete de la calle Correos.

El Handy, situado al otro lado del portal del número 4, junto a Casa Tino.
El Handy, situado al otro lado del portal del número 4, junto a Casa Tino. / J. Sanz

El Handy cerró su local original de Vadillos, abierto en 1967, el pasado verano

El Handy, en paralelo, cerrará el 6 de enero. «Nos da pena, claro, pero es lo que hay y la idea es reabrir en cuanto podamos en el centro», apuntan los hermanos Gómez Sánchez, quienes recuerdan con tristeza que el pasado verano tuvieron que cerrar su bar original, el de la calle Casasola, en Vadillos, después de medio siglo. Ahora tendrán que mudarse también del 4 de la calle Manzana.

El edificio en sí, centenario y de tres plantas, está declarado en ruina y sus últimos inquilinos fueron desalojados hace meses. Su futuro inmediato pasará por la rehabilitación.

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