La calle San José se suma a las torres de ascensor en vía pública

Se ha comenzado a abrir las fachadas para dar acceso a la cajas que ocuparán la zona de aparcamiento./H. S.
Se ha comenzado a abrir las fachadas para dar acceso a la cajas que ocuparán la zona de aparcamiento. / H. S.

El Consistorio tiene intención de legalizar los de Gabilondo tras atender las prescripciones que recoge la resolución judicial

J. Asua
J. ASUAValladolid

Si por dentro no hay hueco, se saca a calle. «Prima la accesibilidad», según defiende el Ayuntamiento. Las comunidades de propietarios de los números 13 y 17 de la calle San José (detrás de la estación de autobuses) han iniciado las obras de construcción de dos torretas de ascensor, con parada en sus cuatro plantas y que se elevarán, separadas de la fachada del inmueble, para conectar con el edificio a través de pasarelas. La Concejalía de Urbanismo autorizó el pasado mes de enero esta intervención en vía pública (la segunda en la capital), cuyos trabajos comenzaron a principios del verano.

Los elevadores, que arrancan de la zona de aparcamiento de esta calle, se sitúan en la misma manzana que el de la calle Gabilondo, paralizado por sentencia judicial y que el Consistorio tiene intención de legalizar tras atender las prescripciones que recoge la resolución judicial.

En el caso de las torres de la calle San José no consta denuncia alguna al no coincidir las futuras columnas de hormigón con espacios de la fachada en los que no haya locales comerciales o escaparates. Al contrario, en Gabilondo ha sido el dueño de los bajos el que lo llevó a los tribunales al considerarse perjudicado por el impacto que la construcción tiene sobre su espacio. Urbanismo ya ha requerido los diferentes estudios para legalizar esta situación. El juez puso varias pegas al proyecto: tramitación anómala, falta de un estudio de impacto sobre el resto de la calle o ausencia de autorización para el uso del dominio público. Por el momento, todos los informes que se han elaborado para solventar estos problemas son favorables, con la excepción del de Patrimonio por no recogerse la superficie ocupada.

En Urbanismo reconocen que este tipo de soluciones arquitectónicas deben ser excepcionales, a pesar de que se utilizan en cientos de ciudades de España y el del mundo. La primera idea para Gabilondo y San José, al igual que se ha hecho en el ARI de Rondilla o en el Cuatro de Marzo, era adosar la caja del ascensor a la fachada. Pero mientras que en esos barrios hay superficie suficiente en el entorno para la movilidad peatonal, en el caso de esta céntrica manzana, con aceras estrechas, resulta imposible, porque la estructura cortaría el tránsito de los viandantes, según sostienen en el Ayuntamiento.

Pérdida de superficie

Se opta pues por esta solución, que evita tener que expropiar parte de las viviendas del edificio para crear el hueco del ascensor. De hecho, en Gabilondo el juez rechazó esta opción solicitada por el demandante. Suponía que cada vivienda iba a perder 2,88 metros cuadrados –contravenía lo estipulado en el PGOU– y, según señalaba la sentencia, solo se debe adoptar cuando sea la única alternativa. En este caso, se llegó a plantear ubicar la caja en la zona de cocheras de la estación, pero no se llegó a un acuerdo.

En ambas calles, según recalcan en el Ayuntamiento, se trata de vecindarios con gente muy mayor a la que hay que garantizarle el acceso a sus viviendas. A juicio de los responsables de Urbanismo, el sistema es válido para este tipo de casos de extrema necesidad donde las alternativas son más perjudiciales que la solución. Otro aspecto es el estético –eso queda a juicio de cada uno– al tratarse de unas torretas de hormigón de más de 17 metros de altura que cambian el aspecto de la calle.

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