La broma pesada de Lactalis

Marquesina con el anuncio de Lauki en la parada situada frente a la Biblioteca Reina Sofía. / Ramón Alonso

Inunda Valladolid de publicidad de Lauki y trata, en vano, de patrocinar la Seminci

Antonio G. Encinas
ANTONIO G. ENCINASValladolid

«Compartiendo momentos desde 1958». Es la frase que, ante un cartón de Lauki, preside el desayuno de una familia sonriente en Internet, y que te asalta si la dichosa geolocalización te sitúa en Valladolid. También es la que ven los vallisoletanos que se bajan en Chamartín con el madrugón del AVE y la que se encuentran en las marquesinas de las paradas de autobuses de Auvasa. Nada que objetar, salvo que entre esos «momentos compartidos» desde 1958 se encuentran, también, los de las lágrimas de los trabajadores el 30 de septiembre de 2016, cuando Lactalis echó el candado a la puerta de la fábrica. O el día en que la grúa desmanteló el primero de los depósitos de Lauki, de los que ya no queda ni la raspa. O, próximamente, la vista en el Juzgado de lo Social, en la que los sindicatos reclaman que se condene a Lactalis por incumplir el acuerdo con los trabajadores.

De los 82 empleados que vivieron el fin de una fábrica emblemática en Valladolid, 52 pudieron recolocarse en otras plantas del grupo Lactalis en España. De ellos, casi la mitad han vuelto antes de que concluyera el año ‘de prueba’ que tenían para acogerse a las indemnizaciones pactadas. A su regreso a casa, donde muchos dejaron a sus familias «por si acaso», se han encontrado con un cartel que les abochorna e indigna.

«Para cualquier trabajador, encontrarse con ese tipo de publicidad debe ser cuanto menos chocante», comenta Juanma Ramos, secretario de Política Sindical de la Federación de Industria de CCOO.

La publicidad de vallas y marquesinas en la ciudad las gestionan dos empresas -Rotuleón e Impursa- a través de una adjudicación en concurso público, por lo que el Ayuntamiento, que reprobó por unanimidad en el Pleno a Lactalis, no puede hacer nada.

Sin embargo, sí puede hacerlo en otros ámbitos.

Y de hecho lo hizo en el Consejo Rector de la Seminci, al que llegó la propuesta de Lactalis de patrocinar, con la marca Lauki, al festival de cine vallisoletano. Algo que indignó a los representantes de todos los grupos políticos, como explica la concejala de Cultura y Turismo, Ana Redondo. «En el Consejo Rector de Seminci se dijo que no, que bajo ningún concepto iba a entrar esta empresa y se la vetó», explica. «Se decidió por unanimidad que bajo ningún concepto se podía admitir un patrocinio de quien había hecho tanto daño a la ciudad. No queremos ningún patrocinio de Lauki», asevera.

Antes del juicio

Se da la circunstancia, además, de que esta campaña llega en el momento en el que está prevista la celebración de la vista en el Juzgado de lo Social, lo que no pasa inadvertido para los dos sindicatos que han elevado la denuncia. «No es muy razonable que ese tipo de publicidad esté circulando y sea visible por Valladolid cuando estamos a las puertas de un elemento clave para la defensa de los trabajadores y cuando la multinacional Lactalis no hizo ninguna defensa de la marca, sino que destruyó el emeplo y se llevó la marca a otro lugar de producción», explica Juanma Ramos, de CCOO. Raúl Santa Eufemia, de UGT, abunda en que «la sociedad vallisoletana se ha visto degradada» y se queja de que «encima quieran poner dinero para lavar su imagen». «Exigimos y pedimos un poco de responsabilidad social ante actos como estos, publicitar una empresa que daña a las familias de los trabajadores y al significado de empresario...».

Y es que la planta desapareció del paisaje vallisoletano a pesar de que arrojó beneficios el año anterior a su cierre y a que los estándares de calidad se encontraban al máximo nivel dentro del propio grupo Lactalis. Sin embargo, la marca continúa en el mercado porque se elabora en otras instalaciones de la multinacional, en Granada.

Así que la imagen de Lauki «compartirá momentos» con quienes esperan el autobús, cogen el tren o pasan junto a las marquesinas, pero no formará parte del elenco de patrocinadores que lucirá una Seminci a la que no le gustan las deslocalizaciones empresariales.

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