El asesino de la psicóloga vallisoletana Ana Charle condenado a cadena perpetua

West Spruill, de 41 años, condenado por el asesinato de la vallisoletana Ana Charle
West Spruill, de 41 años, condenado por el asesinato de la vallisoletana Ana Charle / NYDAILYNEWS.COM

El jurado apenas tardó dos horas en dictar la sentencia contra West Spruill, de 41 años de edad, que ha pasado más de la mitad de su vida entre rejas

J. SANZ

El delincuente habitual que acabó a tiros con la vida de la psicóloga vallisoletana Ana Isabel Charle el 27 de abril de 2015 «pasará el resto de su vida entre rejas», según confirmó la fiscal de distrito del Bronx (Nueva York), Darcel Clark, después de dar a conocer la sentencia que condena a West Spruill, de 41 años, a cadena perpetua por un delito de homicidio en primer grado y a dos penas más de 15 años de cárcel cada una por otro delito de posesión criminal de un arma.

Y todo ello sin posibilidad alguna de volver a pisar la calle en libertad condicional, según recoge el fallo dictado por la Corte Suprema del Bronx el 7 de julio conforme al veredicto de culpabilidad emitido el pasado 24 de mayo por el jurado.

Los integrantes de dicho jurado tan solo tardaron un par de horas en determinar que West Spruill, un delincuente que ya había estado más de la mitad de su vida en prisión, esperó en la tarde del 27 de abril de 2015 la salida de Ana Isabel Charle, directora del refugio para indigentes del Bronx en el que él mismo había residido meses antes, la introdujo a la fuerza en su propio coche, intentó sin éxito abusar sexualmente de ella y, al zafarse e intentar huir la víctima por la calle, la descerrajó tres disparos que acabaron con su vida.

Una vez determinada la culpabilidad del sospechoso, que rehusó asistir a su propio juicio, celebrado entre abril y mayo, solo faltaba conocer la sentencia de la jueza Margaret Clancy, que condena ahora a West Spruill a cadena perpetua al tener claro, al igual que el jurado, que las pruebas contra él son más que contundentes.

Cronología

27 de abril de 2015
Un antiguo residente de un refugio del Bronx (Nueva York), dirigido por la psicóloga vallisoletana Ana Isabel Charle, acaba con su vida a tiros después de intentar, sin éxito, agredirla sexualmente. Es detenido.
28 de mayo de 2015
El acusado, West Spruill, se declara inocente y el fiscal le imputa una ristra de cargos con el brutal crimen.
30 de abril de 2017
Arranca el juicio contra el sospechoso, quien rehúsa comparecer en la vista.
24 de mayo de 2017
El jurado declara a West Spruill culpable de homicidio en primer grado.
7 de juio de 2017
La jueza condena a West Spruill, de 41 años, a cadena perpetua por el asesinato y a sendas condenas de 15 años por posesión criminal de un arma.

Tanto es así que un testigo le situó en el escenario del crimen, el ADN encontrado en la víctima era suyo y aún llevaba encima la pistola humeante y un papelito con la matrícula del coche de Ana apuntado cuando fue detenido.

Toda una vida en la cárcel

La mala suerte quiso que la víctima y su futuro verdugo coincidieran durante siete meses en el refugio neoyorquino del Bronx Proyect Renewal, en el que la emigrante vallisoletana trabajaba desde hacía seis años y que dirigía desde 2013.

Y fue una fatalidad si se tiene en cuenta que West Spruill sumaba ya por entonces 21 años entre rejas -por varios robos con violencia y un intento de asesinato- antes de cumplir los cuarenta y que fue a parar al albergue del Bronx poco después de recuperar la libertad en el año 2014.

Aquellos siete meses fueron tiempo suficiente para que se fijara en la directora del refugio y que volviera con la intención de agredirla sexualmente unas semanas después de ser trasladado a otro centro de la urbe norteamericana. Y así lo hizo aquel 27 de abril de 2015.

Pero Ana se resistió, consiguió escapar y él la disparó en tres ocasiones a bocajarro -las balas la alcanzaron en el pecho, en la sien y en la mejilla- antes de huir dejando allí «su cuerpo sin vida».

«Fue un caso doloroso que sorprendió a nuestra comunidad, ya que la víctima, madre de dos hijos -hoy de 11 y 13 años y bajo la custodia de su padre en Estados Unidos-, había venido al Bronx desde España con la esperanza de ayudar a los más necesitados», lamentó la fiscal Darcel Clark en un comunicado en el que calificó el crimen de «brutal» y en el que confirmó que West Spruill «pasará el resto de su vida entre rejas y no volverá a pisar nuestras calles».

La letrada deseó que la sentencia lleve, al menos, «un poco de justicia a la familia de la víctima». El delito de homicidio en primer grado sería el equivalente al asesinato en España y conlleva las penas más duras, en este caso, de cadena perpetua al estar abolida la pena de muerte en el estado de Nueva York. Aquí cumpliría treinta años. Como mucho.

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