Dos años para la traficante de Arroyo y en busca y captura su pareja

Dos años para la traficante de Arroyo y en busca y captura su pareja

Sandra G. V. logró un acuerdo con el Ministerio Fiscal, mientras que José Luis M.E, no se ha presentado al juicio

EL NORTEValladolid

La Audiencia de Valladolid ha condenado a dos años de prisión a la joven Sandra G.V, la vecina de Arroyo de la Encomienda acusada de traficar al por menor con heorína desde su vivienda situada en Arroyo de la Encomienda, mientras que su pareja, José Luis M.E, se encuentra en situación de busca y captura al no comparecer en la vista oral del juicio.

La condena recaída sobre Sandra G.V, que incluye el pago de una multa de 2.500 euros, es fruto del acuerdo alcanzado entre su defensor y el Ministerio Fiscal, que inicialmente había elevado su petición de pena hasta los cuatro años, según informaron a Europa Press fuentes jurídicas.

Su pareja, José Luis M.E, para quien inicialmente se pedían también cuatro años, no ha llegado a ocupar el banquillo por encontrarse prófugo de la Justicia, con lo que pesa ya sobre él una orden de busca y captura. De este modo, una vez que sea localizado será puesto a disposición judicial para que la Sección Cuarta de lo Penal de la Audiencia de Valladolid pueda celebrar contra el procesado el juicio correspondiente.

Ambos fueron interceptados en el marco de la operación 'Mirador Verde', a raíz de las investigaciones iniciadas por la Unidad Orgánica de Policía Judicial de la Guardia Civil de Valladolid meses antes al detectarse un posible punto de venta de heroína en un piso de Arroyo de la Encomienda donde entre los vecinos ya empezaba a crearse una importante alarma social debido al constante trasiego de toxicómanos.

Se comprobó entonces que todo se desarrollaba en el entorno de la citada vivienda, lugar éste de encuentro de consumidores de esta sustancia estupefaciente que no sólo pagaban con dinero sino con objetos hurtados en establecimientos públicos próximos, que cambiaban por las dosis de droga.

Así, el 21 de octubre, con la preceptiva autorización judicial, los agentes practicaron un registro en el que se intervinieron 13,06 gramos de heroína, 3,20 de cocaína, casi 9 de cannabis, una báscula de precisión, útiles para el consumo de las sustancias referidas y 1.020 euros en metálico.

Viviendas conectadas

En el curso del registro, las fuerzas actuantes descubrieron que desde la terraza de la cocina de la vivienda A se podía estar accediendo, a través de un ventanal compartido, al B del mismo piso.

Los agentes se percataron de que las cerraduras de dicho piso y también del C estaban violentadas, dándose la circunstancia de que la puerta del B podía abrirse con unas llaves que estaban en el domicilio de los detenidos, lo que motivó que se solicitara autorización para acceder a los otros dos inmuebles.

La policía comprobó igualmente que la vivienda de los encausados estaba ocupada por compradores que consumían la sustancia allí mismo adquirida, así como que los pisos de las letras B y C, entonces deshabitados, eran usados también por los consumidores.

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