Animalistas denuncian que la perrera de Valladolid les impide hacer fotos para fomentar la adopción

Perros en el centro canino municipal./G. V.
Perros en el centro canino municipal. / G. V.

Alertan de la «posibilidad de sacrificio a los animales con carácter marcadamente agresivo en la futura Ordenanza»

El Norte
EL NORTEValladolid

El colectivo animalista Libera ha denunciado, a través de un comunicado, que la perrera municipal «ha vetado realizar fotografías» por parte de voluntarios, «cuando esas imágenes son empleadas para fomentar la adopción responsable de los animales allí alojados» a través de las RRSS, que es el objetivo último que debe perseguirse.

A su juicio, la gestión de la perrera de Valladolid, realizada durante años por el servicio de salud y consumo del Ayuntamiento «con el más absoluto secretismo», hace urgente la demandada constitución de una Mesa de Protección Animalpara dotar de total transparencia la gestión de los animales víctimas del abandono, dejando así de ser campo exclusivo del opaco «criterio veterinario» el cual trata de normalizar sus conductas, y se esfuerza en insensibilizarnos ante el sufrimiento de los animales que gestionan.

Solo en un día se han recogido mil quinientas firmas en la plataforma change.org dirigidas al Consistorio. El hecho de prohibir realizar fotografías en la perrera, no sólo perjudica a los animales, sino también a la imagen pública que traslada el Ayuntamiento, generando dudas sobre qué es lo que se quiere ocultar.

Añaden que a los «exitosos» números proporcionados por el Ayuntamiento, de entradas y salidas «oficiales» en la perrera, hay que restar los rescates de animales por protectoras quienes se han encargado con fondos propios de su mantenimiento salud y adopción, y sumar el holocausto «oficial» que sólo durante 2016 y 2017 se ha realizado sobre todo en la población felina. Durante ese periodo se han ejecutado, eutanasiado o han fallecido, más de 200 animales, según los datos facilitados mediante solicitud de información pública.

Presiones

Los voluntarios denuncian la presión a la que se ven sometidos por parte del personal cada vez que visitan a los animales de la perrera cuando incluso desde el servicio, se ha llegado a avisar a la policía municipal.

LiberaCyL comenzó hace más de año y medio a realizar propuestas de mejora en la perrera municipal para aliviar la situación de desamparo de los animales y para la prevención del abandono, planteando un convenio de colaboración para ayudar al Ayuntamiento en lo que es su responsabilidad, y considerando fundamental la promoción del voluntariado en la perrera, y la intervención de las protectoras para poder garantizar el bienestar de los animales y lograr realmente mejoras en sus condiciones, por lo que debe agradecerse a los voluntarios que visitan y difunden a los animales, su generosa labor.

La página web del Programa adopta, a pesar de las propuestas, se actualiza (con suerte) una vez cada ocho días con descripciones imprecisas sobre el animal, y de no ser por las publicaciones de voluntarios en RRSS de los animales «invisibles»que habitan la perrera y que son fotografiados por gente anónima, jamás saldrían por la puerta principal.

Los animalistas recuerdan que «no se debe olvidar el panorama que se vive diariamente en la perrera de Valladolid», incluso siendo casi con total seguridad la mejor perrera de gestión municipal de toda España: animales desesperados encerrados en cheniles, ladridos, soledad, miradas de tristeza, enfermedad y estrés que desemboca en agresiones.

Señalan además, que ya ha pasado tiempo suficiente para haber puesto en marcha prácticas de transparencia, bienestar animal y protocolo CES, y aunque es cierto que se ha ampliado en número el personal afecto a la perrera, y va paulatinamente cumpliéndose el compromiso de esterilización, no es menos cierto que la citada transparencia, la colaboración con el voluntariado y con las entidades de protección animal, el horario de apertura al público y la ausencia de campañas de concienciación siguen siendo asignaturas pendientes.

Casos como el de Malik (perro incautado varias veces por maltrato en vía pública, que «se murió« en la perrera) o el de Blas (rescatado por una protectora, y con lesiones irreversibles por haber estado más de un año sin atención) casos de gatos envenenados en la calle (enorme problema de salud pública, para cuyas necropsias dicen no tener presupuesto) o el último caso de Rocky rescatado por Vayahuellas y Almanimal.Va y diagnosticado por las veterinarias de la perrera de cáncer terminal de bazo con metástasis sin aportar el preceptivo informe veterinario de semejante diagnóstico, generan desconfianza y no pueden volver a suceder.

«El incremento de abandonos de cachorros y madres gestantes que cohabitan con otros animales sin las debidas garantías ni sanitarias ni de publicidad; zonas de habitáculos a las que no se permite acceder; ausencia de libro de registro (que no sea un Excel) donde se oficialicen las entradas y salidas de los animales y sus historias clínicas, y la inexistencia de un servicio de urgencias veterinarias que se canceló en 2016 son, entre otras, cuestiones que deben ser abordadas ya con la máxima urgencia».

De no ser aceptadas las alegaciones a la Ordenanza de Protección Animal de Valladolid que remitirá Libera a este respecto, «el servicio veterinario se elevará como único criterio válido en la gestión de éstas víctimas, introduciendo la posibilidad de sacrificar a «aquellos animales que manifiesten un carácter marcadamente agresivo» lo que justificaría en la práctica, la libre disposición de los mismos y sus salidas por la puerta de atrás.

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