Los ángeles del desfibrilador

Los policías locales Javier y José, ayer por la tarde en la calle Embajadores de Delicias./G. V.
Los policías locales Javier y José, ayer por la tarde en la calle Embajadores de Delicias. / G. V.

Los dos agentes que salvaron la vida de un hombre en Delicias aseguran que «es lo mejor» que han hecho en sus dilatadas carreras

J. Sanz
J. SANZValladolid

Un cliente de una cristalería de la calle Embajadores comenzó a sentirse mal y, de repente, se desplomó. Eran las 17:30 horas del martes y los testigos llamaron de inmediato al 112 alertando de que el hombre podía haber fallecido. No fue así. La suerte quiso que José, un veterano agente que se encontraba en las oficinas de la cercana comisaría de la Policía Municipal, situada en las inmediaciones, viera el aviso en la pantalla y, «al escuchar que la patrulla más cercana estaba demasiado lejos», decidió coger un desfibrilador portátil y salir corriendo para auxiliar al enfermo.Y llegó a tiempo.

Contexto

Instantes después se sumó un compañero, Javier, ya en la patrulla, y entre ambos consiguieron «revivir» a un paciente de 72 años que estaba «inconsciente y sin pulso» a su llegada y que trasladado con vida al Clínico en ambulancia. Ayer continuaba ingresado en la Unidad Coronaria. «Ojalá pueda recuperarse y salir de esta», desearon ayer los dos policías municipales, que acudieron a visitarle por la tarde.

Los agentes coincidieron ayer en destacar que su intervención del martes «fue lo mejor que hemos hecho en nuestras carreras», y llevan 12 (Javier) y 28 años (José) en plantilla, además de anticipar que volverían «a hacerlo una y mil veces». El más veterano de los dos, José, hoy destinado en la comisaría de Delicias de la calle Hornija, pero que vivió «los años duros del poblado de La Esperanza», incide en que «salvar una vida, y espero y deseo que este hombre pueda volver a casa, es muy gratificante y pone en valor la formación que recibimos de primeros auxilios y de manejo del desfibrilador».

El agente, de 52 años, recuerda que el martes, al ver el aviso del 112, no se lo pensó dos veces a la hora de salir corriendo con el maletín del desfibrilador –pesa unos cinco kilos–, que tienen en la comisaría, al igual que en los coches, «al ver que la patrulla podía tardar demasiado y que el hombre estaba a la vuelta de la esquina», en el interior de la cristalería de Paz, situada en el número 84 de la calle Embajadores.

Ingresado en el Clínico

Así que se presentó en el establecimiento y comenzó de inmediato las maniobras de reanimación. «Al principio, después de la primera descarga, no respondía», relata José. A él se sumó enseguida su compañero Javier, de 32 años. «El hombre seguía sin pulso y no respondía, pero continuamos con los masajes y a la tercera descarga conseguimos que volviera a respirar», relata el agente.

Para entonces acababa de llegar la ambulancia y los policías dejaron al enfermo, un vecino de Tudela de Duero de 72 años, en sus manos. «Hemos llamado esta mañana al hospital y por la tarde hemos ido a verle», explicaban ayer en el escenario de su intervención antes de lamentar que el paciente «continuaba ingresado en la Unidad Coronaria».

La pericia de los agentes salvo su vida el martes y ojalá, reiteran los protagonistas, «pueda salir de esta».

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