Amplían la denuncia en Fiscalía para que solicite al Clínico el permiso de incineración del bebé

El responsable de la ONG Músicos por la Salud, Guillermo Giner, y el gerente de Hospital Clínico, Francisco Javier Vadillo. /J. A.
El responsable de la ONG Músicos por la Salud, Guillermo Giner, y el gerente de Hospital Clínico, Francisco Javier Vadillo. / J. A.

El hospital abre una investigación interna y asegura que la madre «no expresó ningún deseo de quedarse con los restos»

J. Asua
J. ASUAVALLADOLID

La Asociación del Defensor del Paciente ha ampliado la denuncia ante la Fiscalía de Valladolid con una solicitud para que recabe en el Hospital Clínico toda la documentación relativa a la incineración, por parte del centro sanitario, del bebé que nació muerto el pasado 10 de enero y de cuyo cuerpo quería hacerse cargo la familia para celebrar un funeral con cremación. En el escrito enviado al Ministerio Público y ante el comunicado «exculpatorio» emitido el jueves por Sacyl, esta entidad subraya, primero, que se «trataba de un bebé y no de un feto, ya que la madre acudió a dar a luz y no a abortar». Según su versión, todo apunta a que el Clínico no siguió el protocolo exigido por la ley, que, aseguran, obliga a realizar un parte de defunción (con copia para los padres) y a facilitar información por escrito poniendo el cuerpo a su disposición.

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Seguidamente, continua, se debe llamar a un celador, que recoge al finado y lo traslada a las cámaras frigoríficas en un proceso que debe ir acompañado por las firmas de este y de la enfermera y de otro documento rubricado cuando los restos se dejan en el depósito del centro. La entidad quiere conocer qué procedimiento se siguió en este caso y que se aporten, si los hay, estos informes.

Carmen Flores, presidenta de la asociación, insistió en que se trataba de un bebé «a término de embarazo», que «la madre acudió al hospital a dar a luz con contracciones cada diez minutos» y que «después de estar en el paritorio la enviaron a hacer las gestiones para ingresar por Urgencias». «¿Ha habido tardanza en atender a la madre?, ¿por qué no la dejaron con los monitores puestos?, si venía con vuelta de cordón umbilical y la madre tiene 40 años, ¿por qué no se práctica una cesárea de inmediato?», se cuestiona Flores.

¿Hay soporte por escrito?

El gerente del Hospital Clínico, Francisco Javier Vadillo, quien mostró sus condolencias a la madre, confirmó ayer que el centro ha abierto ya una investigación interna ante una situación de «enorme complejidad». No obstante, insistió en que se ha procedido «de la manera habitual» en este tipo de casos. Vadillo explicó que Ana Teresa Veizaga «en ningún momento expresó que se quisiera hacer cargo de los restos; son restos abortivos y lo que se nos dijo es que es que no querían que le realizaran la necropsia al cuerpo, por lo que se procedió de la manera habitual».

¿Consta en algún documento el consentimiento de la madre para que esos restos se quedaran en el hospital?, le preguntan. «Lo que dice la madre es que no quiere que se realice la necropsia, no firma ese consentimiento», contesta. ¿Pero, en el caso del cuerpo de un bebé de nueve meses se puede tomar la decisión de incinerarlo sin ningún soporte por escrito? «Ella no expresa ningún deseo de quedarse con los restos. Digamos que esto lo estamos investigando ahora; es un caso complejo, que no es habitual, y estamos analizando la documentación», dijo.

El máximo responsable del Clínico volvió a poner sobre la mesa las «desavenencias» de la pareja como argumento de defensa y sostuvo que la madre dejó claro que no quería mantener ningún contacto con el progenitor, ni que se le facilitara información alguna. Cuando éste apareció, intervino la asistente social para garantizar los derechos de él, pero para entonces los restos ya habían sido eliminados tras mantenerlos en la cámara durante cinco días.

Los hijos de ella mantienen que desde el primer momento ellos comunicaron al hospital que querían hacerse cargo del cuerpo. Pidieron licencia de enterramiento en el Registro Civil el 15 de enero y el 17 se contrataron los servicios funerarios de Nevasa. Cuando fueron a retirar el cadáver el día 22, ya no estaba.

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