El Alarcón deja la calle que le da nombre y se lleva sus torreznillos a Campanas

El dueño del Alarcón, Carlos Misiego, en el nuevo local de la calle Campanas./J. Sanz
El dueño del Alarcón, Carlos Misiego, en el nuevo local de la calle Campanas. / J. Sanz

El negocio, que llegó a sumar tres locales en la misma vía, solo conserva uno allí y ha cerrado el de RIO Shopping

J. Sanz
J. SANZValladolid

El bar Alarcón, la marca del torrezno por antonomasia desde hace treinta años, se mudó el pasado 22 de noviembre a un pequeño local de los soportales la calle Campanas (el del antiguo Vino Tinto Joven), donde pretende «recuperar el espíritu original de nuestra firma en un sitio recogido y sin comedor», según explica su dueño, Carlos Misiego, quien aclara que aún mantiene abierto La Tasca del Alarcón en la calle que le dio nombre en los ochenta. Allí llegó a tener tres bares a la vez.

«Queremos recuperar el espíritu original en un sitio recogido y sin comedor»

«El que mucho abarca poco aprieta», reconoce el hostelero, quien realizó una potente inversión en su momento para acaparar los locales de la calle Alarcón y multiplicar el reducido espacio de su bar original. Ahora solo conserva allí La Tasca, mientras que el espacio dejado por su último establecimiento (el del antiguo Adobo) está ya en obras para abrir un nuevo restaurante, sin relación con el Alarcón, que se llamará La Malquerida.

La esencia original de los fundadores

En dicha calle, eso sí, otro local conserva la esencia original del Alarcón de la mano del hijo de los fundadores de la marca, que nada tiene que ver con su actual dueño -cambió de manos hace unos años-, quien regenta desde hace algunos años el bar Castivera con una oferta similar.

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Una vermutería en Cantarranas

La marca Alarcón también ha perdido en paralelo otra de sus franquicias, la que tenía en el centro comercial RIO Shopping; por lo que conserva en la actualidad el Alarcón como tal, ahora en la calle Campanas, y La Tasca del Alarcón, aún en la calle que dio nombre a la cadena local. El otro Alarcón, situado junto a la iglesia de San Martín, pertenece a otro propietario.

«Queremos hacer bien las cosas, mantener la calidad de nuestros productos y continuar con este negocio», apunta el dueño del Alarcón, quien destaca «la gran acogida que hemos tenido en nuestro nuevo local de la calle Campanas desde que abrimos hace menos de un mes».

El hostelero, dentro de este baile de aperturas, cierres y traspasos, tiene previstó abrir otro negocio, que llamará La Vermutería del Alarcón, en este caso situado en la plaza de Cantarranas. «Tenemos el local prácticamente listo, aunque aún no tenemos fecha para su apertura», aclara Carlos Misiego.

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