Los bomberos achican agua de una de las naves.
Los bomberos achican agua de una de las naves. / A. O.

Tercer reventón en cinco meses de una tubería del canal de Riaza

  • El agua inunda una nave, una vivienda y una tierra en Valbuena de Duero, donde se produjo la avería

Una vivienda, una nave agrícola, parte de una zona urbana y una tierra de alfalfa se han visto afectadas por el agua que brotó sin control durante horas. En lo que va de año, el canal de riego del Riaza, a su paso por el término municipal de Valbuena de Duero, ha sufrido tres reventones en distintos puntos, según denunciaba ayer el alcalde de la localidad, José Augusto Rodríguez, quien aprovechó la ocasión para recordar que una de las alegaciones que ha presentado su Ayuntamiento, y otros consistorios próximos, para que el trazado de la autovía del Duero no pase por esa zona es precisamente el gran daño que el trayecto elegido por el Ministerio de Fomento puede producir en esta importante infraestructura de riego con las obras de gran magnitud que sobre ella se realicen.

El último reventón se produjo en la noche del domingo, en una tierra de alfalfa situada cerca al casco urbano. La rotura de la tubería provocó un gran boquete en el terreno, y acto seguido que se inundaba la despensa de una vivienda, su huerto, así como su patio y las dependencias que en este espacio se encuentran. El agua entró y se filtró por distintos lugares, como el pozo del corral, por la puerta del mismo y por una parcela contigua. La residencia quedó prácticamente rodeada por el desbordamiento.

Asimismo, y perteneciente a la misma familia afectada por la inundación de la casa –deshabitada la misma–, el agua entró abundantemente en una nave agrícola en la que se almacena grano de cebada, y el cual se vio afectado sin poderse todavía valorar los daños sufridos. Una importante parte de la calle donde se ubican todos los edificios citados también quedó anegada, como la era donde se levanta la nave agrícola de la cebada. El terreno de alfalfa también quedo tocado por el desborde proveniente del conducto dañado.

Un sobrino del propietario de la casa fue avisado por un vecino poco antes de las siete de la mañana de lo que estaba sucediendo, poniéndose en marcha la familia para achicar el agua que entraba por la despensa y por la gloria, colaborando también vecinos para poner a salvo algunos enseres como una cámara frigorífica. Antes, minutos después de las 7:00 horas, procedieron a dar aviso a la Guardia Civil, al Servicio de Emergencias 112 y a la Comunidad de Regantes del Canal del Riza.

También al Ayuntamiento se le puso sobre aviso, poniéndose este a su vez en contacto con los servicios de emergencia pues la situación requería una intervención mayor a la que podían realizar los propios vecinos, y con mejores medios.

Para ello se movilizó a los Bomberos del Parque de Peñafiel, que se desplazaron hasta Valbuena de Duero, donde activaron una potente bomba de achique auxiliada –para obtener más potencia– por la turbobomba del camión en el que se desplazaron. Esto les permitió desalojar al alcantarillado público mayor cantidad de líquido de las zonas inundadas –entre 800 y 1.000 litros por segundo–, empezando por el inmueble. Lógicamente, antes se cerró el paso del agua por el conducto dañado. El trabajo de los Bomberos se prolongó desde las diez de la mañana hasta las seis de la tarde, cuando ya se trabajaba en reparar la avería.

El canal fue renovado hace poco –en 2013 ya estaba en servicio– tras la ejecución de un proyecto de modernización y consolidación tras el convenio que el Ministerio de Agricultura, Alimentación y Medio Ambiente, a través de la Sociedad Estatal de Infraestructuras Agrarias (Seiasa) y la Consejería de Agricultura y Ganadería de la Junta de Castilla y León, firmaron con la comunidad de regantes.

Tal y como explicó a este periódico en octubre de 2014 uno de los máximos representante del Canal del Riaza entonces, la obra constó finalmente 58.400.000 euros, cifra que superó en algo más de 20 millones lo presupuestado en un inicio. Esto llevó a esta persona a solicitar una auditoría –no efectuada- a los ejecutantes del proyecto, incluida la empresa que hizo los trabajos, Tragsa. Los regantes fueron quienes soportaron el sobrecoste, expuso este responsable de los comuneros del canal.