Nogales quemados por las heladas en Bocos de Duero
Nogales quemados por las heladas en Bocos de Duero

Los agricultores de Valladolid cifran en 90 millones las pérdidas

  • La sequía y las heladas han arruinado una cosecha que no se va a recuperar ni con las lluvias de los pasados días

Peor que nunca llueva a gusto de todos, es que no lo haga para nadie, como este año. Lo poco caído estos días apenas sirve para dibujar un bonito panorama paisajístico, porque en la agricultura, en el cereal en concreto, el panorama es desolador. Los cultivos de secano se agostan por la sequía y el calor, mientras que el regadío muestra el efecto de las heladas del cambio de mes. Los colores delatan la situación. Si lo que tenía que estar verde, amarillea: sequía; y si blanquea: helada. La altura y distribución de las espigas también son buenos marcadores, pues hay espigas que apenas llegan al tobillo viéndose hectáreas ralas.

Y esto ahora, porque si no llueve lo suficiente, como señalan desde ASsaja y Coag los elevados porcentajes de daños irreversibles en la provincia irán a más, y el rendimiento de las parcelas que sobrevivan menguará acusadamente. Junto con Palencia, Valladolid es la provincia de la región más afectada. La Junta fijaba hace una semana lo irrecuperable hasta en un 70%. Por zonas, Tierra de Campos estaba en un 60%, la zona centro en un 30% y en un 70% las zonas sur y sureste. Hoy, ambas organizaciones agrarias creen que los porcentajes han crecido el 10%.

El coordinador regional de Coag, Lorenzo Rivera, traduce en euros esos porcentajes. A precios actuales de lonja, las pérdidas en Valladolid rondarán los 90 millones de euros. Mientras, desde el Ministerio de Agricultura tramitan un decreto de sequía para la cuenca del Duero, adelantando que no habrá ayudas directas, algo con lo que no coincide el presidente de Asaja Valladolid, Juan Ramón Alonso, «porque en la Unión Europea sí lo han hecho, en concreto, en Francia».

Además de la cosecha que se desvanece, otra consecuencia de ello es la falta de simiente para el próximo año, lo que la encarecerá en la próxima. Lo mismo «que se les viene encima» a los ganaderos de ovino y vacuno, coinciden ambos. Sucederá en breve, con los forrajes que compran, pues los cultivos de alfalfa, veza y leguminosas se están echando a perder igualmente. «Es grave porque los precios serán desorbitados y los ganaderos no van poder pagar, castigados ya porque están en el umbral de la rentabilidad», afirma Rivera.

ebada dañada por la helada en la comarca de Peñafiel

ebada dañada por la helada en la comarca de Peñafiel

El hielo ha quemado frutales y ha tocado a la patata y la colza en algunas zonas, pero en mucha menor media que a la viña afectada con heladas generalizadas pero que actuaron de forma desigual. En Cigales el daño oscila entre el 10 y el 50%, y por lo que comentan desde su Consejo Regulador la lluvia puede ayudar a paliar en parte la merma de producción, aunque sea con el brote de las yemas basales de menor rendimiento que las primeras. En Ribera también reconocen la bondad de estas lluvias y que lo que ahora se necesita es una climatología normal para recuperar el retraso en el ciclo. Ha habido daños al viñedo que afectan a la producción, explican desde la DO, con pérdida de potencia, energía y humedad y con rebrotes menos productivos, por ello en la poda invernal se deja mayor carga hasta las podas en verde y aclareos precisamente pensando en lo que ha pasado. Y en Rueda, al igual que en sus homólogas, toca esperar a ver cómo reacciona la viña helada, si el agua caída apoyada por una subida de temperaturas la hace rebrotar y si ese rebrote es productivo.

Lorenzo Rivera explica que «en cereales el daño es catastrófico y sigue avanzando. Es probable que la provincia de Valladolid esté ya por encima del 80%», estimando que en caso de que lloviese en condiciones «se podría recuperar el 15 o el 20%. Y, de ese 20% de cosecha que podríamos aprovechar, los rendimientos bajarían a 1.000 kilos por hectárea, y, en regadío, estarían en un 20 o 30% menos de la producción normal». «Esto se agrava», señala, debido a que las reservas de los pantanos descienden y también en cuanto a la explotación de acuíferos. «La Confederación Hidrográfica del Duero es inflexible y no deja regar ni un metro cuadrado más de la concesión, ni hacer rotaciones, algo que estamos tratando con las administraciones». «Ese riego podría salvar el secano en años como este». Pero «no es necesario que vengan años así» para que muchas explotaciones de regadío al final tengan que cerrar debido a que dentro de ellas tienen «secano que no les permite vivir», por eso no está conforme con la postura de la CHD.

Es más, critica los criterios con los que se aplica la normativa pues considera que en comunidades como la andaluza directamente no se aplica, con «miles de pozos ilegales, muchos en terrenos municipales, que están secando el Parque Nacional de Doñana». «Eso nos indigna porque aquí se toman medidas drásticas con fuertes sanciones mientras allí se permite. ¿Por qué la Confederación se ceba con nosotros y en otros sitios no?», se pregunta.

Corro de cebada, apenas nacida, como consecuencia de la falta de lluvias

Corro de cebada, apenas nacida, como consecuencia de la falta de lluvias

Entiende y está de acuerdo en que se protejan acuíferos, como el de Los Arenales, «porque lo necesitamos para vivir», pero indica que este ya no sufre la sobrexplotación de los años 70 y 80 y que incluso se ha recuperado entre seis y ocho metros.

Las previsiones de Alonso no varían de las de Rivera, por lo que no ve razones para el optimismo, «eso está claro», afirma. «Se puede discutir porcentajes pero la cosecha de Valladolid va a ser catastrófica».

Otro asunto que le preocupa son los seguros, pues la mitad de agricultores «no tienen y lo van a pasar todavía peor», explica el presidente de Asaja. Otro temor es que «por la falta de agua de la zona del Carrión y la sobrexplotación de Riaño» en julio les cierren el grifo.