Jesús García Gallo, Luis Argúello y José María Conde.
Jesús García Gallo, Luis Argúello y José María Conde. / H. SASTRE

Argüello anima a los fieles a marcar la casilla de la Iglesia o la de fines sociales

  • El dinero que recauda por esta vía llega a suponer el 25% de los ingresos anuales para la Archidiócesis de Valladolid

El obispo auxiliar de la archidiócesis de Valladolid, Luis Argüello, ha animado hoy a todos los contribuyentes a marcar en su declaración de la renta tanto la casilla de la Iglesia como la de fines sociales, ya que es un acto de «democracia» que se pueda elegir «dónde van los impuestos».

En una rueda de prensa ofrecida hoy en la sede de la archidiócesis, Argüello ha subrayado que el primer paso que los ciudadanos tienen que dar es cumplimentar la declaración, para contribuir con los gastos que conlleva la vida en común y evitar los casos de economía sumergida o el dinero negro.

En segundo lugar, el obispo ha hecho un llamamiento a la conciencia de todos los contribuyentes para que estos marquen las «dos equis» en su declaración, que supone que un 1,4% de su declaración se destine tanto a la Iglesia como a fines sociales, un 0,7% a cada una.

Un método de financiación que se denomina por asignación y que está encaminado a la «autofinanciación» de la Iglesia católica por medio del dinero procedente de la «comunidad cristiana», que ayuda a financiar los gastos que se producen anualmente, como las «retribuciones a los sacerdotes, mantenimiento de templos o las diferentes acciones sociales».

Dinero que llega a suponer el 25% de los ingresos anuales para la archidiócesis de Valladolid, ya que el grueso de sus activos lo aportan los feligreses con sus donaciones, que suponen en torno al 70% del balance anual y que el año pasado llegaron a los 7 millones de euros, ha detallado el economista José María Conde.

En la campaña pasada, un total de 120.833 contribuyentes de la provincia decidieron marcar, al menos, la casilla de Iglesia en su declaración, lo que supuso que cerca del 55% de los ciudadanos se decantara por esta asignación, que generó cerca de 3,5 millones de euros, una cifra menor que la campaña del 2015, ya que aunque hay más contribuyentes, los salarios son menores.

Una vez estipulada la cantidad asignada a la Iglesia por medio de esta vía, la Conferencia Episcopal recibe el total del dinero que resulta de ese 0,7% y lo reparte solidariamente entre las 69 diócesis españolas, mediante criterios como el poblacional, número de parroquias o de sacerdotes, lo que finalmente reportó a la archidiócesis de Valladolid 3,1 millones de euros en 2016.

Un proceso que se rige por un control «minucioso» de las cuentas y de la ley, ya que la Iglesia de Valladolid está desarrollando un «plan de transparencia» que permite a las entidades religiosas ofrecer a los fieles «garantía y claridad», para evitar, entre otros delitos, el «blanqueo de capitales», ha concluido Conde.

De esta asignación, el uno por ciento se destina a la organización de ayuda de la Iglesia Católica Cáritas, una donación que se puso en marcha en los años más duros de la crisis y que ayuda a financiar los proyectos anuales de la organización, que también recibe fondos por medio de la casilla de fines sociales, ha sentenciado su delegado en Valladolid, Jesús García Gallo.