Vallado, que estará dotado con alarma perimetral, en la terraza del antiguo chalé de Antonio Alfonso.
Vallado, que estará dotado con alarma perimetral, en la terraza del antiguo chalé de Antonio Alfonso. / J. Sanz

Cámaras y una alarma perimetral vigilarán los restos del chalé de Parquesol

  • Los dueños del terreno, que acogerá un complejo hotelero, intentan frenar así los robos y el vandalismo

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Los terrenos del antiguo chalé de Antonio Alfonso, la mole de hormigón que dominó durante 33 años la ladera sur de Parquesol hasta su demolición hace tres meses, parecen condenados a recibir visitas de ladrones y gamberros a pesar de que en su interior solo se encuentran ya los escombros del inmueble. Así que su propietario, la sociedad Gastronoteca, ha decidido «intentar poner fin a los robos y al vandalismo con la instalación de un sistema de videovigilancia y una alarma perimetral» después de «renovar el cercado por tercera vez desde que llevamos a cabo el derribo».

De manera que los terrenos situados en pleno parque estarán controlados en adelante por un sistema de seguridad «conectado con la Policía» para evitar, por un lado, que «la gente continúa accediendo al solar agujereando la valla» y, por otro, «el riesgo de accidente que supone para ellos mismos», ya que la plataforma de hormigón de la terraza, con vistas a un precipicio sobre la avenida de Salamanca, sobrevivió a la demolición llevaba a cabo el 12 de diciembre. «Hemos contratado un seguro de responsabilidad civil por si acaso y confiamos en poder iniciar las obras cuando antes, en cuanto el Ayuntamiento apruebe la modificación del Plan General de Ordenación Urbana (PGOU) para dotar a la parcela de edificabilidad», explican fuentes de la sociedad Gatronoteca, que prevé construir allí un complejo hostelero con restaurante, bar y salas de reuniones. Dicha modificación fue comprometida por el propio concejal de Urbanismo, Manuel Saravia, durante el mes de octubre.

El acuerdo alcanzado entonces entre el Consistorio y la citada sociedad incluía el compromiso de los nuevos propietarios de demoler el antiguo chalé, como así hicieron en diciembre, a cambio de que la denominada ‘parcela 63’ de Parquesol recuperara la edificabilidad perdida cuando su dueño original, el primer promotor del barrio, Antonio Alfonso, abandonó a medio construir la que iba a ser su lujosa vivienda en 1983.

Un quebradero de cabeza

La mole de hormigón se convirtió en los años siguientes en un quebradero de cabeza para las sucesivas administraciones municipales –desde Tomás Rodríguez Bolaños hasta Óscar Puente, pasando por Javier León de la Riva– mientras los jóvenes del barrio se adueñaban de sus entrañas como peligroso lugar de reunión. Y esto último parecía llegar a su fin con el derribo del antiguo chalé, pero ni por esas. «Nos abren la valla cada dos por tres para robar las propias barras de aluminio o simplemente para jugar a tirar piedras por la ladera», resumen fuentes de la propiedad antes de incidir en que su intención es «comenzar las obras cuanto antes para poner fin a esta situación». Una alarma y cámaras intentarán ponerle freno.

La instalación del atípico sistema de seguridad coincidirá en el tiempo con la retirada de los escombros «en las próximas dos semanas». Después, en teoría, podrían comenzar las obras.