Condenan a Uralita a pagar 196.000 euros a una familia por la muerte por amianto de un operario

Demolición de la antigua fábrica de Uralita en Valladolid.
Demolición de la antigua fábrica de Uralita en Valladolid. / J. S.
  • El magistrado descarta que el hecho de que empleado fuese fumador no fue la razón principal por la que falleció el trabajador en 2013

Un juez de lo Social de Valladolid ha impuesto el pago de 196.305 euros a tres empresas de fabricación de materiales para la construcción, entre ellas Uralita, como responsables de la muerte por una enfermedad profesional del trabajador V. G. M., que estuvo empleado más de 21 años en la factoría de la carretera de Madrid. Su fallecimiento se debió a la inhalación de partículas de amianto durante todo el tiempo que prestó sus servicios.

La sentencia, que ha sido recurrida ante el Tribunal Superior de Justicia de Castilla y León, considera responsables solidarias a Euronit Fachadas y Cubiertas S. L., Uralita S. A., y Fibrocementos NT, quienes deberán hacer frente al pago, tanto para la viuda como de los tres hijos.

A partir de los informes médicos aportados por la familia y la Seguridad Social, el magistrado, Alfonso González, establece una relación de causa efecto entre esta muerte y la inhalación del polvo del amianto que se registraba en las instalaciones en las que V. G. prestaba sus servicios, como oficial de primera, en la línea de producción que se encargaba del montaje de placas y tuberías.

El fallecido, que además realizaba mediciones de amianto en el laboratorio, comenzó a trabajar desde el 27 de junio de 1969 hasta el 9 de marzo de 1989.

En esa época, la factoría de Uralita de Valladolid se encargaba de comercializar compuestos de fibrocemento. La sede industrial había comenzado a trabajar con el amianto desde 1966, alternando la producción de placas de este material y celulosa a partir de 1995-1996, circunstancia que se mantuvo hasta el año 2001.

Carcinoma en el pulmón

El 9 de octubre de 2013, un Equipo de Valoraciones declaró la incapacidad permanente absoluta al trabajador, después de que se le detectase un carcinoma escamoso en el pulmón izquierdo «por haber estado en contacto con el asbestos». En noviembre de 2013, el operario murió y la Seguridad Social reconoció a su viuda un recargo en las prestaciones por enfermedad profesional.

Durante la vista oral por esta demanda, que fue dirigida por la letrada de la familia, Carmen Riesgo, las pruebas y testimonios en el Juzgado de lo Social 1 de Valladoli, concluyeron que hasta los años 80 V. G. «trabajó con la cabeza descubierta sin protección de mascarillas, las cuales no fueron suministradas a los trabajadores hasta 1980 o 1981».

La ropa de trabajo consistía en una chaquetilla y un pantalón que utilizaban durante la jornada, «incluso cuando se iba a comer». Estas prendas, cada empleado las debía de lavar en su domicilio particular. La limpieza de las instalaciones de la carretera de Madrid se efectuaba con escobones y mangueras de aire, y a partir de 1981 con una aspiradora.

Pese a que aquellos años ya se conocía la toxicidad de las partículas del amianto, el juez señala en su sentencia que «no fue hasta 1980 cuando la empresa repartió entre sus trabajadores un manual (‘El amianto y tu salud’) en el que se recogía la necesidad de utilizar mascarillas y de lavar la ropa en la empresa.

Pese a que Uralita realizó inversiones desde 1978 en Valladolid, para supervisar las concentraciones de fibras de amianto, creando incluso el laboratorio, éste no fue homologado hasta marzo de 1989.

El juez deja claro que la empresa no adoptó las medidas para evitar el riesgo del polvo de amianto con el que trabajaban los empleados, lo que no evitó los agentes cancerígenos. En el juicio, la empresa trató de atribuir el desarrolló del tumor al consumo del tabaco, algo que se rechaza.

«Debemos concluir que fue la exposición al amianto la que provocó el fallecimiento, sin que esta relación de causalidad quede rota por el hecho de que el causante fuera fumador, ya que no ha sido la razón principal», sostiene el juez.