Los delincuentes incendiaron un BMW en Tudela de Duero.
Los delincuentes incendiaron un BMW en Tudela de Duero. / BOMBEROS DE VALLADOLID

Nuevo asalto de la banda del BMW a un restaurante de Laguna

  • Los ladrones robaron después un súper DIA en Renedo, se saltaron un control policial frente a Michelin y quemaron el coche en Tudela

La osadía de los integrantes de la banda del BMW no parece tener límites. Así lo demostraron en la madrugada de ayer en su enésimo asalto a un restaurante, esta vez en Laguna de Duero, que se encuentra situado a escasos metros del cuartel de la Guardia Civil, literalmente a la vuelta de la esquina. Y aún así consiguieron huir con el botín –en torno a quinientos euros y un ordenador valorado en más de tres mil euros–, dar esquinazo a unos agentes que a punto estuvieron de cazarles con las manos en la masa y llegar a Tudela de Duero, su localidad favorita a la hora de quemar el coche utilizado en la huida. Pero es que los delincuentes, entre medias, aún visitaron un supermercado en Renedo y, a su vuelta, camino de Tudela, se saltaron un control policial en la ronda norte, frente a Michelin, pese a que los policías efectuaron algunos disparos al aire.

La ruta, en teoría, concluyó en Tudela, donde se subieron a un segundo BMW y volaron. Los agentes creen que el primer modelo de la firma alemana fue sustraído en Salamanca y que se marcharon en un segundo coche robado en Boecillo.

Apenas un par de minutos

Los hechos tuvieron lugar a partir de las 5:14 horas, cuando saltó la alarma en el restaurante Sera, ubicado en el número 10 de la avenida de Madrid, entre el cuartel y el centro de salud de Laguna de Duero. «Eran, al menos, cuatro personas, dos de los cuales entraron después de reventar la puerta con una maza mientras otro esperaba en la misma entrada y el última vigilaba fuera», relata el propietario de un fugaz asalto que apenas duró «un par de minutos». Tiempo suficiente para que uno de los «encapuchados» destrozara, de nuevo a mazazos, la máquina tragaperras y el otro se llevara el «ordenador táctil de la caja registradora», además de la calderilla que contenía.

Lo más sorprendente, si cabe, es que actuaron «con una parsimonia absoluta a pesar de que saltó la alarma y de que estaba sonando mientras daban los mazazos» en plena madrugada, en la vía principal de la localidad y a escasos metros del cuartel de la Benemérita. La casualidad quiso que justo enfrente, para añadir más emoción aún al golpe, hubiera una obra que cuenta con vigilancia durante la noche. «El guarda les vio y fue corriendo a avisar a los agentes y, aunque estuvieron a puntito de pillarles, lograron subirse al BMWy salir pitando en sentido contrario por la avenida hacia la carretera de Madrid», prosigue la víctima.

Los ladrones, quizás ante el escaso botín conseguido, pusieron rumbo a Renedo y allí desvalijaron el supermercado DIA, situado en la calle Lope de Vega. Después retomaron la marcha de vuelta a la capital a sabiendas, o quizás no, de que las patrullas de toda la provincia, les debían estar buscando. Así que poco debió importarles toparse con un control policial en la ronda norte, frente a Michelin, a cargo de las policías Local y Nacional. Ni levantaron el pie del acelerador e, incluso, pasaron olímpicamente de los disparos al aire efectuados por los agentes.

A continuación, en una ruta que conocen al dedillo, pusieron rumbo a Tudela de Duero, la misma localidad en la que abandonaron y quemaron el 26 de enero otros dos BMW, con los que acababan de cometer una oleada de atracos a bares y hoteles de la capital. Allí incendiaron de nuevo anoche el coche de la huida para coger otro al filo de las seis de la mañana. Los agentes creen que ambos fueron desvalijados en las horas previas en Salamanca y Boecillo. Y ahí se perdió su pista. Otra vez.

Treinta coches sustraídos

Las cámaras de seguridad, al igual que en la mayoría de sus golpes anteriores, grabaron las andanzas de los delincuentes dentro del restaurante de la avenida de Madrid. «Iban encapuchados, vestidos con una especie de mono oscuro; buscaron su objetivo con linternas, y destrozaron la tragaperras de seis mazazos en unos segundos», resume la víctima, quien reconoce que «es más el trastorno que el valor del botín». El establecimiento, pese a todo, pudo abrir ayer con normalidad y solo el cartón que tapaba la ventana de la puerta destrozada por los ladrones mostraba lo ocurrido de madrugada.

Los Bomberos de la capital, por su parte, fueron los encargados de sofocar el incendio del BMW abandonado en Tudela de Duero, que acabó completamente carbonizado, al igual que ocurrió aquel 26 de enero, cuando no solo incendiaron allí dos coches sino que hicieron lo propio con otros dos en mitad de la autovía de Segovia después de asaltar dos tiendas de móviles en RÍO Shopping.

La banda del BMW suma en los últimos dos meses un sinfín de robos tanto en la capital, incluidos cuatro concesionarios de coches y motos, dos tiendas de telefonía y un intento de alunizaje en Vallsur, como en su entorno. Su último golpe, hasta ayer, tuvo lugar una semana antes en una tienda de móviles de la avenida de Palencia, situada al lado de la comisaría de la Policía Local. Los ladrones, además, acumulan ya cerca de una treintena de BMW sustraídos solo para cometer los golpes.