El derribo de un edificio emblemático deja a cinco familias en la calle

El edificio del número 77 del paseo de San Vicente (construido en 1934), con vuelta a Canterac
El edificio del número 77 del paseo de San Vicente (construido en 1934), con vuelta a Canterac
  • El bar Gredos, situado en el paseo de San Vicente y con 83 años a sus espaldas, se mudará a un local de la calle Arca Real

«Nos vamos con pena, claro, pero la vida es así y no podemos hacer nada para evitarlo», reconocía ayer Julián de la Fuente detrás de la barra de la que ha sido su casa durante los últimos 29 años. El bar Gredos, uno de los locales con más solera de Delicias, cerrará sus puertas a finales del mes que viene en su histórico emplazamiento de la esquina del paseo de San Vicente con la calle Canterac, en los bajos de un singular edificio construido en 1934 –ese mismo año abrió sus puertas el establecimiento– que será demolido en las próximas semanas. El derribo dejará también en la calle a las cinco familias que aún habitan sus casas en régimen de alquiler y a las que les anunciaron en Navidad que debían irse antes de abril.

Así que el barrio perderá entonces uno de sus ‘picones’ más emblemáticos, que fue levantado en aquel lejano 1934 por una familia abulense que abrió el bar Gredos –en homenaje a sus orígenes–. Las cuatro hijas de aquel matrimonio vendieron el inmueble el año pasado y sus actuales propietarios decidieron demolerlo ante «la imposibilidad de llevar a cabo su rehabilitación –el inmueble no está catalogado–», según lamenta Juan Carlos, uno de los doce inquilinos del número 77 del paseo de San Vicente, quien reconoce que, «al menos, no nos han metido mucha prisa y parece que serán comprensivos antes del desalojo».

A la vuelta de la esquina se encuentra la entrada del Gredos, gestionado desde 1988 por Julián, un fasero que se acogió aquel año a las bajas incentivadas de la firma del rombo para montar su negocio. Ahora comparte la barra con su hijo José Antonio, mientras que de los fogones se ocupa su cuñada Carmen –ella vive en uno de los pisos de arriba junto a su madre–, responsable del milagro de ofrecer «menús caseros diarios» por cinco euros y por solo tres los viernes, cuando de su cocina salen hasta sesenta servicios.

A la búsqueda de un hogar

«La verdad es que no nos lo esperábamos y, de hecho, en verano hicimos algunas reformas, pero van a derribar el edificio y por eso ya hemos encontrado otro local –en el número 3 de la calle Arca Real– para trasladarnos en abril manteniendo, por supuesto, el nombre y la esencia de nuestro bar», aclara José Antonio. De manera que los vecinos, y la clientela habitual, podrán continuar chateando en una de las barras más conocidas del barrio más populoso de la capital. «Vamos a perder las vistas, pero seguiremos yendo al Gredos», reconocían ayer dos de los fijos, Antonio Torrejón y Antonio Velasco, clientes del local desde su llegada a Delicias hace lustros.

Peor pinta la situación para algunos de los inquilinos del inmueble. «Apenas cobró cuatrocientos euros de la renta mínima y me está resultando imposible encontrar una renta asequible como la que pagaba aquí», reconocía mientras apuraba su café en la barra del Gredos otra de las inquilinas más veteranas del chaflán de San Vicente con Canterac.

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