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Trescientas mujeres vascas recorrieron ayer los caminos aledaños a la prisión provincial. / Alberto Mingueza

Una mirada feminista a la situación de las reclusas

  • El colectivo vasco Bilgune reclama mejoras para las mujeres y el fin de la dispersión de las «presas políticas» ante la prisión vallisoletana

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«Las cárceles son una institución patriarcal hecha a la medida de los hombres y las mujeres se encuentran recluidas en ellas sin que se tengan en cuenta sus necesidades», resume Amaia Zufia, una de las integrantes del colectivo feminista vasco Bilgune, que ayer escogió la prisión provincial para pedir, con carácter general, una «política penitenciaria específica para las mujeres» y, en particular, para escenificar ante sus muros de más de cuatro metros de altura, coronados por alambre de espino, su histórica reclamación en favor del acercamiento a su tierra de las que ellas consideran como «presas políticas –trescientas mujeres repartidas por las prisiones españolas y francesas–».

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  • El colectivo vasco Bilgune pide en Villanubla una política penitenciaria para mujeres

Nahikari Otaegi, una joven donostiarra que fue condenada en 2013 a seis años de prisión por su pertenencia al colectivo juvenil Segi –heredero de Jarrai e ilegalizado en 2002–, es la única reclusa vasca que se encuentra en la actualidad en el módulo de mujeres de la prisión provincial, donde comparte espacio con otras cuarenta reclusas. Y ella en particular fue la destinataria de los mensajes y cánticos de apoyo coreados por las trescientas integrantes del colectivo Bilgune Feministak que ayer protagonizaron una atípica concentración ante la tapia del centro penitenciario próximo a la carretera de León. «Queremos trasladarle nuestro apoyo a Nahikari, pero también a todas sus compañeras de la prisión con la intención de abrir una reflexión desde el punto de vista feminista sobre las condiciones en las que viven las reclusas en unas prisiones pensadas para los hombres», añadió Irati González, otras de las integrantes de Bilgune que ayer recalaron en Valladolid en cinco autobuses fletados desde Bilbao, San Sebastián y Pamplona. Y escogieron la prisión provincial por su cercanía, si bien el mensaje va dirigido a Instituciones Penitenciarias. «Solo hay cuatro centros específicos para mujeres –uno de ellos en Brieva (Ávila)– y la mayoría de las casi cuatro mil quinientas reclusas de todo el país están internadas en cárceles de hombres en las que poco se piensa en ellas o en darles facilidades, entre otras cosas, para el cuidado de sus hijos», añadió Mariajo García, una de las vallisoletanas de distintos colectivos feministas que ayer apoyaron una concentración que incluyó una batucada y lectura de poemas.