El Norte de Castilla

El cajero arrancado, tirado en la puerta de la sucursal de Rueda, situada en la Plaza Mayor.
El cajero arrancado, tirado en la puerta de la sucursal de Rueda, situada en la Plaza Mayor. / N. A. S.

Arrancan un cajero pero lo abandonan porque no cabe en su coche

  • Los autores tardaron diez minutos en extraer el dispositivo de la sucursal de Rueda y llegaron a sacarlo a la calle de madrugada

Apenas pasaban unos minutos de las tres y media de la mañana de ayer cuando los «porrazos» procedentes del interior de la sucursal de Caja EspañaDuero, situado en pleno centro de Rueda, sacaban de la cama a los vecinos del entorno. Los golpes, en efecto, salían de la oficina y los testigos observaron cómo tres encapuchados, al menos, sacaban literalmente el cajero automático por la puerta que da a la Plaza Mayor. «Tenían un coche oscuro a la puerta, pero no consiguieron meterlo, simplemente porque no cabía, y acabaron huyendo», según relataron ayer fuentes de la investigación.

Lo sorprendente del asalto, al margen del lugar escogido, como es una sucursal situada junto al Ayuntamiento y rodeada de viviendas, es que los delincuentes «apenas tardaron diez minutos en reventar los cristales del vestíbulo y sacar el cajero al completo». Y eso que el dispositivo en cuestión ronda los quinientos kilos de peso. El robo comenzó a las 3:37 horas y los delincuentes se dieron a la fuga de vacío doce minutos exactos después, justo antes de la llegada de la primera patrulla de la Benemérita.

«Lo más increíble fue ver la tranquilidad con la que actuaban los ladrones durante los primeros diez minutos, cuando aún no había saltado la alarma –al menos, la sonora–, y la tranquilidad que aún tenían cuando acarreaban el cajero después de que saltara», relató ayer uno de los testigos del asalto, quien concretó que los autores contaban con un compinche en el exterior que les esperaba en un coche oscuro, presumiblemente un antiguo Mercedes, con placas de Madrid.

Todos ellos, entre tres y cuatro personas, «llevaban guantes y tenían la cabeza tapada con pasamontañas». Los ladrones, ante la imposibilidad física de llevarse el botín en el vehículo, acabaron huyendo en el citado vehículo a sabiendas de que los golpes, primero, y la alarma, después, anunciaban la inminente llegada de los agentes. Así fue, pero para entonces los autores habían huido. Eran las 3:49 horas.