Rosa Isabel Crespo, en su tienda de la calle Labradores.
Rosa Isabel Crespo, en su tienda de la calle Labradores. / L. N.

Capitaliza el paro y monta una tienda de ropa masculina especializada en tallas grandes

  • Rosa Isabel Crespo se convierte en emprendedora con ‘El Armario de Bertín’

Tras una trayectoria profesional de veinte años como dependienta en el pequeño comercio vallisoletano, Rosa Isabel Crespo (48) ha decidido tomar el camino del emprendimiento y montar su propia tienda. Hace unos meses ha inaugurado El Armario de Bertín, un establecimiento de ropa masculina especializado en tallas grandes, situado en la calle Labradores de Valladolid.

El pasado agosto fue un mes complicado para Rosa. Después de llevar 10 años trabajando para la misma empresa, de la noche a la mañana se quedó en paro. Sin embargo, lejos de desanimarse, Rosa rápidamente se recompuso y decidió que se pondría por su cuenta. «Lo tuve clarísimo desde el primer momento. Veía un importante nicho de mercado en la venta de ropa de hombre de talla grande. Hay mucha gente que necesita una talla especial y a la que les resulta complicado encontrar prendas y accesorios acordes a sus cuerpos y a sus gustos. Por eso yo quise satisfacer esa necesidad latente en el mercado», explica.

Cuando fue a tramitar sus papeles del paro, Cristina expuso su intención de capitalizar la prestación por desempleo. «Me facilitaron mucho las gestiones y la capitalización ha sido un desahogo para mí. Montar una tienda requiere una enorme inversión: el alquiler y la remodelación del local, la alarma, la asesoría y sobre todo el género. Es un suma y sigue y gracias a la capitalización ha resultado mucho más fácil. Considero que he realizado una buena inversión, ya que he invertido en un empleo para mi. Antes trabajaba como dependienta, haciendo más o menos lo mismo que ahora, pero ahora tengo la satisfacción añadida de que lo que yo trabajo, es para mi», declara convencida.

En cuestión de días encontró el local adecuado para su idea de negocio. Tenía muy claro que le gustaba la calle Labradores, «porque es muy céntrica y está muy transitada» y en septiembre ya gestionó el alta en la seguridad social con la cuota bonificada. «Ya podía mantenerse la rebaja para siempre. En otros países ser autónomo es mucho más económico y hay más facilidades a la hora de emprender. En España hay que ser muy valiente para montar una empresa en estos tiempos. Creo que si hubiera más facilidades, habría muchos más emprendedores», expone Rosa. El nombre de su tienda suele despertar la curiosidad de todos sus clientes. Al elegirlo pensó en su hijo Alberto, por si algún día quería continuar el negocio, pero también pensó en uno de sus ídolos de la canción, Bertín Osborne, quien, por su envergadura, es usuario de tallas grandes. «Hay mucha gente que se cree que la tienda es una franquicia propiedad del cantante, pero no es así. No tiene nada que ver. Me gustó el nombre y lo registré en la Oficina de Patentes y Marcas para que no hubiera ningún problema», informa.

Ha viajado mucho para encontrar proveedores y sigue haciéndolo de forma regular. La mayor parte de las prendas que tiene a la venta están fabricadas en Andalucía y Madrid, aunque también tiene varios proveedores alemanes y franceses, países muy habituados a la confección en tallas grandes y con telas de algodón. Su tienda es un espacio muy amplio y luminoso. Con una decoración sobria en la que no faltan ciertos detalles que la hacen más acogedora. «Quiero que aquí la gente se sienta a gusto y relajada. Los probadores son muy grandes para que si el cliente viene acompañado, pueda estar más cómodo y sin estrecheces», indica.

Casual, moderno y elegante

Rosa vende ropa de todas las tallas, aunque en lo que ella realmente está especializada es en tallas grandes. Dispone de prendas básicas y cómodas, también de temporada y nuevas tendencias. Chaquetas, abrigos, pantalones, camisas, polos y también fulares, cinturones y fragancias. Todo en un estilo casual, moderno y elegante. «En pantalones tengo desde la talla 40 hasta la 70 y para tallas más grandes puedo traer las prendas bajo pedido, llegando a la talla 80. En camisas tengo hasta la talla 12XL Además, trabajo con una modista y ofrezco a mis clientes la posibilidad de realizar arreglos básicos a las prendas», explica esta emprendedora, que ha contado con un gran apoyo familiar para montar el negocio, muy especialmente de su marido.

La mayoría de sus clientes son vecinos del barrio, pero cada vez son más los que llegan a su tienda desde otros puntos de la ciudad y de la provincia. «A pesar de que llevo muy poco tiempo, ya tengo muchos clientes que han repetido sus compras. Mis precios están muy ajustados y eso la clientela lo agradece enormemente, ya que por lo general, la ropa de tallas especiales suele ser más cara. Me he sentido bien acogida. El estilo de mi tienda y la especialización en tallas grandes son un gran punto a mi favor, pero lo más importante es mi experiencia en el sector. Me considero una profesional del comercio y eso el cliente lo nota.», subraya Rosa. Afirma sentirse totalmente satisfecha con la decisión de montar su propio negocio, que ha ganado en libertad pero, sobre todo en satisfacciones. Entre sus planes de futuro está abrir una nueva línea de ropa de mujer y posiblemente más adelante se plantee la venta ‘on line’.