Detalle de los plantones.
Detalle de los plantones.

La ladera sureste de Parquesol se reforesta con árboles del Campo Grande

  • Parques y Jardines flanquea los senderos bajo el centro de salud con doscientos plantones silvestres de castaños, arces, aligustres y laureles

El pulmón verde de la capital, calificativo que se ha ganado a pulso el Campo Grande, no solo ejerce como tal en su enclave habitual sino que también nutre al resto de la capital. Los operarios de Parques y Jardines acaban de concluir la reforestación de la ladera sureste de Parquesol con doscientos plantones procedentes del recinto decimonónico del Paseo de Zorrilla. Todos ellos flanquean ahora la red de senderos que nace en la calle Ciudad de la Habana, en la parte posterior del centro de salud. «Se trata de ejemplares que nacen de manera silvestre de los propios árboles del Campo Grande y que vamos recuperando y trasplantando en actuaciones como esta», aclaran fuentes del citado servicio municipal.

El Campo Grande, de hecho, ya exportó el año pasado otra tanda de dos centenares de distintos ejemplares a la ladera sur del mismo barrio, la situada a los pies de la Comisaría de la Policía Nacional y el centro de ocio Parquesol Plaza. «La inmensa mayoría han agarrado, salvo un par de sauces», explican los operarios, que aclaran que este tipo de intervenciones también se realizan para sustituir las especies que se mueren en los alcorques de las aceras y medianas de las calles de la capital.

El turno, en esta ocasión, le ha llegado a la maltrecha ladera sureste de Parquesol, víctima habitual del vandalismo y la suciedad provocada, en parte, por los botellones que suele congregar en sus senderos los fines de semana; al margen de sufrir la acción de la plaga de conejos que desde hace años invaden este paraje. «Hemos plantado doscientos ejemplares de castaños de indias, arces, aligustres y laureles en los laterales de los senderos, todos ellos con protectores de plástico contra los conejos, pero no podemos hacer nada para protegerlos contra el vandalismo», lamentan los operarios.

Esta ladera, que rodea los centros escolares Marina Escobar y Julián Marías y que ocupa una superficie de más de 66 hectáreas, sufrió durante lustros un cierto abandono –su mantenimiento era responsabilidad de la promotora de Parquesol– hasta que su gestión pasó a manos municipales en 2008. Los operarios pelean desde entonces contra el vandalismo para conservar sus especies.