El Norte de Castilla

Quince años del euro: un café en la Plaza Mayor, de 0,90 a 1,40 euros

Una pegatina informaba de que las cabinas, desde el 1 de enero de 2002, ya solo admitían euros.
Una pegatina informaba de que las cabinas, desde el 1 de enero de 2002, ya solo admitían euros. / EL NORTE
  • La peseta dejó de circular hace quince años y más de 70.000 vallisoletanos no han conocido otra moneda

Busque por casa porque seguro que, quince años después, todavía tiene pesetas guardadas por altillos y cajones. Calcula el Banco de España que aún hay por ahí sueltos 1.651 millones de euros en pesetas (un pastizal), que pueden canjearse sin problemas hasta el 31 de diciembre de 2020 en las sucursales que la entidad tiene en varias provincias (en Valladolid, en la plaza de España).

Se cumplen justo ahora 15 años de la entrada en vigor de una moneda, el euro, que trajo de cabeza a los vallisoletanos en esas primeras horas en circulación:hubo quince oficinas bancarias que abrieron el 1 de enero de 2002 para facilitar el tránsito a la nueva moneda... y se registraron colas de clientes dispuestos a trocar pesetas (que se despedían después de 133 años en circulación). Renfe obligó a pagar en euros. En Auvasa daban con ellos el cambio, aunque se abonara el billete en pesetas. Y los vallisoletanos comenzaban a acostumbrarse a pagar con una moneda que ya les empezaba a sonar y que llegó con mala fama por culpa del redondeo. Nueve meses antes, en marzo de 2001, los supermercados de la ciudad comenzarona marcar sus precios en euros y eran habituales las calculadoras conversoras.

Que ahora se cumplan 15 años de la implantación del euro supone que existe una generación completa que solo ha conocido esta divisa. Son 71.117 vallisoletanos con menos de 15 años. Aunque rondan los cien mil si sumamos a los menores de 20 años. Chavales que solo han pagado y echado cuentas con el euro.

Durante este tiempo (entre enero de 2002 y noviembre de 2016) los precios han escalado el 35,3% en Castilla y León, según los datos del Instituto Nacional de Estadística. Son siete décimas por debajo de la media nacional. La cesta básica de la compra, que incluye cerca de 200 productos de consumo habitual, requería en 2001 un desembolso familiar de 4.600 euros al año, según un reciente informe de la Organización de Consumidores OCU. Ahora es de 4.850 euros (5,4%), después de que los consumidores se hayan tenido que apretar el cinturón, pues en 2011 se alcanzó al gasto de 6.800 euros al año. ¿Cuál es el problema?Pues que el incremento de los salarios no se ha producido, ni mucho menos, de forma paralela. Lo confirman los datos del INE. El salario medio pasó de 19.802 euros en 2002 a 22.858 euros en 2014 (última cifra disponible). Una subida del 15%. O sea, menos de la mitad del incremento de los precios.

Ahí van algunos ejemplos. Un café en la Plaza Mayor costaba 0,90 euros en 2002. Ahora vale 1,40. El billete ordinario de Auvasa estaba en 0,75. Ahora son 1,40. Un bote de cola cao de tres kilos valía 7,99 euros. Hoy está a 13,95.

Los analistas, en todo caso, diferencian dos grandes etapas en estos 15 años. La primera, hasta 2007 (cuando la subida de precios fue más acusada) y desde entonces, con el estallido de la burbuja inmobiliaria y la crisis económica, hasta la actualidad. La entrada en vigor del euro trajo consigo tipos de interés más baratos, lo que alimentó la fiebre del ladrillo y la concesión de préstamos a menor coste. Entre 2002 y 2009, en Valladolid se construyeron 43.421 viviendas libre, solo en 2004 se levantaron 9.561. Entre 2010 y 2015, se edificaron 2.289 pisos.

¿A qué precios? El metro cuadrado de vivienda libre en el primer trimestre de 2002 costaba 983,4 euros. Alcanzó su techo a principios de 2008, con 1.680 euros. Ahora está a 1.139,7. Aunque ha bajado, está el 15,8% más que cara que cuando el euro empezó a circular. Yeso es algo que no solo ha afectado al mercado inmobiliario. El coste de hoteles, cafés y restaurantes ha subido, por ejemplo, el 46%, según las cifras del Instituto Nacional de Estadística (INE), que solo atribuye descensos de precios al ocio, la cultura y productos electrónicos.