El Norte de Castilla

vídeo

El coro Malagasy Gospel, compuesto por 25 niñas, actuará en el Auditorio Miguel Delibes. / EL NORTE

Las prodigiosas voces de las niñas de Madagascar llegan a Valladolid

  • El empresario Ángel Concejo logra que el coro Malagasy Gospel recale la ciudad una semana para convivir y ofrecer dos conciertos en el Miguel Delibes

El próximo jueves el coro Malagasy Gospel actuará en el auditorio Miguel Delibes. Son 25 niñas de Madagascar, que hacen parada en Valladolid en su gira por España ‘Había una vez 1.000 voces’. Será a las 20:00 horas. Las entradas cuestan cinco euros y se pueden adquirir en El Corte Inglés. Los niños estarán en Valladolid desde este lunes hasta el domingo, día 4.

Hasta ahí puede parecer un concierto más. Pero no lo es. Se trata de un sueño. Y de un paréntesis en la dura vida y cruda realidad. Los niños de la Fundación Agua de Coco viven en Madagascar, uno de los diez países más pobres del mundo.

Ellos son los protagonistas de esta escapada por España que les hace sentir durante unos días unos lujos desconocidos para ellos. Valladolid tendrá la inmensa suerte de disfrutar de ellos. Su fortuna son sus prodigiosas voces. Esas voces les permiten salir de su país y dar a conocer a gritos y bocanadas de aire por el mundo con lo poco que son felices. El sueño, que se va a hacer realidad, es el de Ángel Concejo, del grupo Vepisa. Y con la locura de Ángel, su empuje y decisión, los niños pararán cinco días en Valladolid, realizarán dos conciertos y vivirán el día a día de Valladolid, con sus fríos y el calor del cariño que recibirán. Y los vallisoletanos podrán vivir un concierto especial, diferente, emociónate, sin comparación, con una calidad excepcional, vocal, visual y sentimental.

La expedición

Ángel Concejo viajó en abril a Madagascar en un viaje organizado por la Fundación La Caixa. En la expedición viajaban varios empresarios españoles sensibles a las causas que protege y financia la fundación. Pasaron varios días en el proyecto de Agua de Coco. Trabajaron con los voluntarios, jugaron con los niños, labraron la tierra, sembraron, plantaron, molieron. Y vieron las condiciones de vida y pobreza que allí padecen. Participaron en la compra de unos terrenos para instalar una granja que sirva para enseñar a los niños y adultos a trabajarla y conseguir alimentos para su día a día.

«Plantamos moringa, que es el complemento alimenticio que tienen allí para dar a los niños. A mí me tocó pasar varios días en Tulear, al sur de Madagascar, en uno de los dos proyectos que La Caixa tutela allí, en las minas de sal y zafiro», relata emocionado Ángel Concejo. Los empresarios españoles desplazados ayudaron en el comedor sirviendo la única comida diaria que tienen, «maíz guisado puro y duro, sin más», explica Concejo. La hoja de la moringa, que es un arbusto, una vez seca, se muele, y «el polvillo verde que resulta lo añaden a la masa de maíz, porque es el mayor aporte alimenticio que pueden tener. No se pueden permitir el lujo de comer arroz porque es muy caro», describe Concejo. Actualmente se intenta que los niños coman dos veces al día. Una ración de una torta de harina, agua y moringa es la segunda comida del día. No hay ni más, ni para más.

Ángel Concejo no conocía previamente nada de Madagascar, ni de su pobreza, ni de la situación de los niños de Agua de Coco, ni de cómo cantan. Comiendo allí uno de los días de su viaje, junto a un granadino, José Luis Guirao, que hace años quedó prendado de la belleza del país, de las voces de los niños y de su cultura, Ángel Concejo empezó a sentir que «necesitaba traer a esos niños a Valladolid, que la conocieran, que pasaran aquí unos días. Y tenía que hacer todo lo posible porque esos días fueran inolvidables para ellos».

De un barrio pobre

Dicho y hecho. Comenzó a preguntar a Guirao cómo había que hacer para que recalaran por Valladolid en su próxima gira. Había algún hueco entre las actuaciones de Getxo, Coruña, Madrid y las Islas Baleares. Al llegar a Valladolid comenzó a trabajar, «y gracias a las ayudas de la Junta, el Ayuntamiento, la Fundación Caixa, Aguas de Valladolid y El Corte Inglés, junto con, lógicamente, el grupo Vepisa y toda su gente, vamos a disfrutar de ellos una semana», resume Ángel Concejo. «Quiero que escuchen a Harris, el solista, que solo habla malgache y chapurrea algo de francés. Un niño invidente, con un problema nervioso pero que canta como los ángeles, junto a las 25 niñas del coro, que son maravillosas».

La mayoría vive en Ankalika, uno de los barrios más pobres de Tulear (Madagascar), al que apenas llegan servicios básicos tan básicos como agua. Malagasy Gospel es un proyecto que gira alrededor de la música pero que permite sacar a esas niñas de una situación de exclusión social y mejorar su propio bienestar. El Grupo Vepisa ha organizado en sus instalaciones de la carretera Adanero-Gijón, km. 194, y en Autofor, en la misma avenida, una recogida de instrumentos para la Fundación Agua de Coco.