El Norte de Castilla

De mercado minorista a un posible centro de salud

Clientas y vendedores de las Galerías López Gómez.
Clientas y vendedores de las Galerías López Gómez. / RICARDO OTAZO
  • Los vecinos de Galerías López Gómez reclaman al Ayuntamiento que destine los 2.000 metros cuadrados para un consultorio médico

Ellas y ellos son consumidores, la otra cara del cierre del mercado municipal de López Gómez, que el próximo día 30 dejará de tener movimiento en sus puestos después de 43 años. Ayer efectuaban sus compras, del que es el último fin de semana, en los cuatros puestos que restan, todos cárnicos. Mujeres y hombres, como Rafael, preguntan a las vendedoras por su futuro laboral. Se interesan por esas personas que les ha vendido cordero, cerdo, alas de pollo o huevos durante décadas. Dos de los cuatros puestos se irán al Mercado del Val a partir de la semana que viene, otro, el de Ovidio, a la Rondilla, y el de Carmela, cerrará por jubilación.

La última en quedarse en este mercado hasta el día 30 de noviembre será Carolina, que ha trabajado en él durante 25 años, casi la mitad de su edad actual. Mantiene la confianza en Ovidio, su jefe, que «en algún sitio me colocará».

La incógnita ahora es conocer el uso de los 2.000 metros cuadrados repartidos entre las dos plantas, y que son propiedad del Consistorio. El equipo municipal no tiene nada decidido, aunque los vecinos reclaman que se ofrezca a la Seguridad Social para instalar un nuevo centro de salud público.

«Sería una buena idea puesto que la mayoría de los que residimos cerca de la Plaza Universidad y de la catedral tenemos que desplazarnos al médico hasta la Casa del Barco, en el antiguo hospital Militar. Y somos mayores», dice María José. «Que no nos hagan un centro cívico, porque ya tenemos el del Campillo cerca», recuerda otro vecino.

Es una realidad estadística que el colectivo de mayores de 65 años ocupan decenas de viviendas en esa zona del centro. Antes, la asistencia sanitaria la recibían en el consultorio de la calle Gamazo. «Pero este cerró y ahora tenemos que ir hasta el Campo Grande», dice Mari Luz.

Cambio de comercios

Con el cierre de esta pequeña superficie, a los vecinos no les quedará otra opción que desplazarse hasta el mercado del Campillo o el del Val. «He calculado la distancia, que es casi la misma, pero como conozco a los vendedores de las galerías yo iré hasta este último, aunque tenga que coger un taxi», dice una clienta mientras compra dos chuletones para sus nietos que vendrán este fin de semana.

«Esta plaza no ha sido nunca cara, y la calidad es buena. Tenías donde escoger entre tantas carnicerías o pescaderías», comenta Luisa Fernández, que apunta que a partir de la semana que viene deberá de comprar en superficies medianas.

De martes a sábado, (los puestos de López Gómez cerraban domingos y lunes por descanso y «falta de género») estas galerías han permanecido abiertas desde su inauguración, el 1 de marzo de 1973. Algunos de los hijos de los comerciantes, que llegaron desde el viejo mercado de la plaza Portugalete, aprendieron a andar entre cajas y latas.

La licencia para tener los puestos se ha ido renovando periódicamente por el Ayuntamiento, excepto los últimos ocho años, una circunstancia que ha influido para que muchos de los comerciantes optasen por cerrar, o por el traslado a otros mercados municipales.