Gran éxito en la primera jornada de la Gran Recogida

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Tres niños entregan alimentos en uno de los establecimeintos participantes / A. Mingueza

  • La Fundación Banco de Alimentos de Valladolid recogió ayer 120.000 kilogramos de comida en los 120 establecimientos participantes

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Los números hablan solos: dos mil voluntarios colaborando en 120 establecimientos que han acopiado 120.000 kilogramos de alimentos en la primera jornada de la Gran Recogida 2016, organizada por la Fundación Banco de Alimentos de Valladolid.

El reto: llegar –y, si se puede, superar– los 308.000 del pasado año. Y confían en ello. Para alcanzarlos, queda todo el día de hoy, en la que los centros participantes mantendrán los puntos de recogida durante el horario comercial de cada supermercado.

Las expectativas son muy buenas: «El viernes siempre es más flojo que el sábado. Esperamos alcanzar esos 308.000 kilogramos de la pasada edición», explicaba Jesús Mediavilla, presidente de la Fundación.

Pequeñas aportaciones

La generosidad es así. ¿Que uno tiene lo justo? Se desafían las leyes de las matemáticas para acopiar una pequeña suma que, aunque humilde, sirva para adquirir un kilo de lentejas o una botella de aceite que destinar a aquellos que no tienen ni cinturón que apretar.

Un voluntario clasifica los alimentos recogidos

Un voluntario clasifica los alimentos recogidos / A. M.

Una lección aprendida, desde hace dos décadas, por los voluntarios del Banco de Alimentos, quienes, en pleno ‘Black Friday’, trataron de reconducir la mirada hacia aquellos que «han tenido menos suerte» y que no consiguen reunir las raciones diarias de comida recomendadas.

Yolanda Rico, excamarera en paro, no dudó en enfundarse en el identificativo peto azul para echar una mano. Es su primera vez. Y no será la última. «Si hubiera podido meterme antes, cuando estaba trabajando, lo hubiera hecho; pero no tenía tiempo. Ahora sí que puedo y estoy encantada», explica en medio de un torrente de ilusión y energía. Tiene combustible para rato: «Lo mejor son las personas. Lo que pueden llegar a dar para los demás. Lo que estoy viendo hoy me parece hasta mentira».

Conchita Carpintero, jubilada, es otro de los nuevos fichajes de la Fundación. En junio emprendió una aventura en la que ya estaba embarcado su marido y que asegura que le «llega muy dentro». Por eso, la lección ya la llevaba aprendida, aunque ni siquiera hubiera sido necesario en algunos casos: «Hay muchas personas a las que no les tienes que decir nada porque, en cuanto te ven, ya saben lo que hacemos aquí y colaboran en cuanto salen», expone.

Para los niños

Los niños. La máxima preocupación de voluntarios y donantes. ¿Cómo ayudarlos? Con productos no perecederos. Da igual la cantidad y la marca. «Lo que cada uno pueda», apuntan los voluntarios haciendo referencia al lema de la campaña: ‘Pequeños gestos que dan vida’.

Hay, eso sí, unas peticiones especiales; unos alimentos cuyos depósitos están algo bajos: galletas, frutas en almíbar, aceite, leche entera y cacao soluble.