El Norte de Castilla

Los arbustos y olmos plantados en los alcorques de la mediana de la calle Hernando de Acuña.
Los arbustos y olmos plantados en los alcorques de la mediana de la calle Hernando de Acuña. / J. S.

Recta final de las obras de remodelación en las medianas de Parquesol

  • En Hernando de Acuña, la vía principal del barrio, ya se han plantado arbuistos y 36 olmos

Las obras de remodelación de doce medianas de Parquesol, que comenzaron a mediados de septiembre y que han costado 149.268 euros, afrontan su recta final a falta de los últimos remates en la mayor de todas ellas, la división de la calle Hernando de Acuña, la principal vía de entrada y salida del barrio, donde los operarios han plantado ya 36 ejemplares de olmos (‘ulmus resista’) y los primeros arbustos en el tramo comprendido entre Adolfo Miaja de la Muela y Ciudad de la Habana. Allí, al igual que en las otras once medianas, la reforma en sí está ya concluida con la eliminación de las afiladas lenguas de hormigón y adoquines que las prolongaban y con el ensanchamiento del espacio peatonal para facilitar la estancia de los viandantes cuando el semáforo está en rojo.

La intervención, que viene a retomar un proyecto iniciado durante la anterior legislatura –cinco ya se remodelaron en 2012 y 2015–, ha supuesto la eliminación de seis carriles de giro hacia la izquierda y la ampliación de las medianas en distintos cruces de José Garrote Tebar, Ciudad de la Habana y la citada Hernando de Acuña; mientras que en otras seis intersecciones de las calles José Garrote Tebar y Ciudad de la Habana se han eliminado directamente o recortado la parte estrecha que prolongaba dichas medianas, ampliando en todas ellas el espacio reservado para los peatones.

Las obras, que apenas han tenido repercusión sobre la circulación, sí han despertado algunas críticas de los residentes. El propio alcalde, Óscar Puente, recordó que la reforma «era una de las principales demandas que, desde hace años, nos transmitían los vecinos» y aclaró que «la anterior disposición de las medianas estaba pensada fundamentalmente para los vehículos, pero perjudicaba a los viandantes, puesto que las medianas desaparecían en los pasos de peatones, lo que suponía que quienes los atravesaban a pie tuvieran que cruzar hasta cinco carriles, la mayor longitud de una calzada en toda la ciudad, sin espacio central de espera y protección».