El Norte de Castilla

Aspecto actual de la fábrica de Lauki, donde Lactalis ya ha comenzado a demontar las instalaciones.
Aspecto actual de la fábrica de Lauki, donde Lactalis ya ha comenzado a demontar las instalaciones. / R. O.

Lactalis se desmarca de la Junta, Cecale y los sindicatos para la venta de Lauki

  • La multinacional mantiene el precio y la condición de que el comprador no sea competidor directo

Lactalis ya consiguió lo que quería y eso quedó claro cuando sus representantes comunicaron a la Fundación Anclaje –Junta, Cecale, CC OO y UGT– que su labor aquí había terminado. En la última reunión a la que acudieron, a finales de septiembre, acordaron responder a las exigencias de la Fundación: vender la planta de Lauki a un precio simbólico, eliminar la traba que excluía de la operación a las competidoras del sector lácteo y que el proceso de venta estuviera tutelado por Anclaje.

La respuesta de Lactalis ha llegado por correo electrónico. Por dos, exactamente. El primero de ellos llegó a la Junta, que replicó diciendo que no era allí donde se debía tratar este asunto, sino en la Fundación Anclaje. Et voilá. A este organismo llegó rebotado el nuevo correo, con las mismas explicaciones que el anterior: no a todo. Jorge Morro, director general de Industria de la Junta, convocó ayer a la parte sindical para trasladarles la respuesta de Lactalis. «Sigue abierta su voluntad de vender la planta pero no quieren que sea a un competidor lácteo. El precio sigue siendo el de tasación. Y que una vez cerrado el acuerdo social con los trabajadores, la venta pertenece a un ámbito privado, por lo que quieren pilotar este proceso fuera de la Fundación Anclaje», resumió Morro.

Mantener el precio de tasación significa que la planta, para Lactalis, vale seis millones de euros. Un dinero importante si se tiene en cuenta que gran parte de la maquinaria se ha sacado de la fábrica, incluido uno de los depósitos grandes con los que contaba. Jorge Morro resultó tajante en esto. «Si uno no quiere vender a una empresa láctea, quizá lo más fácil sea desmontar lo que pueda interesar a una empresa láctea para que no haya interés». Es decir, que Lactalis no va a vender a una empresa láctea por mucho que el suelo industrial siga calificado por el Ayuntamiento como de uso industrial lácteo. En realidad, a una multinacional de este tamaño parece importarle muy poco dejar esqueletos desperdigados por las ciudades. Ya lo hizo con la planta de Choleck en Valencia, que a día de hoy sigue convertida en un solar sin nuevo dueño. La Junta no se plantea denunciar a Lactalis, ni como Junta ni como Fundación Anclaje. Las medidas judiciales que lleguen a partir de ahora lo harán por la vía de los sindicatos. «Nuestro objetivo era pilotar un proceso del que, una vez terminado, Anclaje solo seguirá haciendo un seguimiento si hay avances en la venta de la planta», señaló el director general de Industria.

Morro no quiso atacar directamente a Lactalis respecto a si ha tenido mala fe en todo este periodo de negociaciones infructuosas. Sin embargo, sí observó que la multinacional, como es obvio tras su negativa por escrito, tampoco ha hecho todo lo posible por mantener la actividad industrial en Valladolid. «En estos cuatro meses en los que había que poner toda la carne en el asador para lograr un comprador no se han puesto las máximas facilidades, que habrían sido las que puso la Fundación Anclaje. Lo que habría esperado la sociedad de Castilla y León es que Lactalis, si tenía que cerrar a pesar del desacuerdo de toda la sociedad castellana y leonesa, lo hubiera hecho de una forma más correcta y más coherente».

Acuerdo social

De nuevo es Lactalis la que tiene que responder ahora al nuevo envite de la Fundación Anclaje, que pide tutelar este proceso de venta que sigue pendiente. Sin embargo, parece que su próximo correo electrónico, salvo sorpresa, será similar a los dos últimos. «Para nosotros la interlocución de la venta de la planta de Valladolid debe hacerse a través de Anclaje»», insistió Morro. Sin embargo, la argumentación contraria de la multinacional ya la conoce. «La justificación que ponen es que se firmó un acuerdo social en el que se daba un plazo de cuatro meses para intentar la venta. Una vez concluido ese plazo sin conseguirla se ha ejecutado el acuerdo social y se abre el proceso de venta de una instalación que esté cerrada y de la que una parte ha sido desmontada. Y por tanto ellos quieren seguir con el proceso de venta pero sin ningún tipo de fiscalización, sino en el puro ámbito privado».

Oferta y demanda. Sin instituciones, sindicatos ni fundaciones por medio. Un anuncio por palabras sería contundente: «Se vende solar calificado como industrial lácteo en Valladolid, por el precio de tasación, a una empresa que no sea del sector lácteo».