El Norte de Castilla

fotogalería

Mujeres de la localidad abrigan con bufandas un árbol. / F. J.

Pozaldez se apunta al 'crochet'

  • La iniciativa de adornar el mobiliario urbano llega al municipio de la mano de la Fundación Ausai

No forman parte del movimiento 'Urban Knitting' (guerrilla del ganchillo), pero las 38 participantes de esta iniciativa podrían ser una parte destacada de esta cuadrilla que desde hace tiempo arrasa en todo el mundo ya que han modernizado, más que nunca, las labores tradicionales que las abuelas realizaban.

Afanadas con ovillos de colores destellantes y como única arma una aguja de ganchillo o de lana, las mujeres de la pequeña localidad de Pozaldez han conseguido tejer en menos de un mes más de 130 metros de lana que han colocado en la céntrica plaza de la Cava, punto de encuentro de todos los vecinos de la localidad y cruce de caminos de toda la gente que se mueve por la red de carreteras provinciales de la Comarca Tierras de Medina.

Farolas, abetos, bancos, árboles, papeleras y hasta la mismísima mascota de la localidad “Bienvenido”, una escultura de hierro que emula a un cerdo y que está totalmente cubierto por las hojas de una planta, lucieron desde el medio día de ayer las creaciones que las mujeres han realizado “con mucho amor ya que nos parece una iniciativa muy bonita que tenía que llegar a más localidades ya que además de pasar un buen rato todas juntas también embellecemos las plazas y parques” aseguró Carmen Pérez, que además de formar parte del grupo de matanceras del municipio también ha sido voluntaria durante años en cualquier actividad que el Ayuntamiento o la Residencia de la Tercera Edad organizaban.

Color rural

Hace una década surgió en Holanda el denominado “yarnbombing” (grafitis de lana) con el único objetivo de hacer moderno o juvenil el arte del tejer. Esta tendencia, dejó de realizarse en el interior de clubes, cafés y asociaciones para llegar a las vías públicas de las ciudades más cosmopolitas del mundo como Nueva York, Ámsterdam, Londres o París donde convirtieron el tradicional ganchillo en una forma de expresión artística cuyo objetivo era el de protestar de manera pacífica y llenar las calles de color y belleza.

Ahora, la localidad de Pozaldez, se ha convertido en el primer municipio en el que la Fundación Vallisoletana de Ayuda a la Ancianidad y a la Infancia (Asuai) ha puesto en marcha esta iniciativa. «Llegamos a un acuerdo con la Diputación de Valladolid que nos concedió una subvención y decidimos desarrollar este proyecto que pensamos que es muy bonito ya que además de embellecer los espacios públicos también tiene como fin el que los participantes en el mismo puedan sociabilizar en el medio rural a través de una labor tradicional», explicó la presidenta de la Fundación, Carmén Zubiria Delgado, quien puntualizó que «nuestro objetivo es poder desarrollar este mismo proyecto en otros municipios como Matapozuelos y Olmedo entre otras muchas localidades en las que de manera habitual participamos con el programa de voluntariado que desarrollamos desde hace años».

Purificación junto a Simona, Madalena y Julia no quisieron dejar pasar la ocasión de inmortalizar «lo bonito que ha quedado tanto Bienvenido como todo el parque ya que para nosotras esta iniciativa ha sido muy bonita ya que además de hacer una labor tradicional, también hemos compartido tiempo juntas” explicaron estas mujeres que rondan entre los 52 y los 67 años y que no dudaron en ponerse el traje tradicional de matanceras ya que “nosotras somos las que también participamos en la fiesta de la matanza que organizamos todos los años».

Además de estas mujeres, que llegaron a la plaza cargadas de bolsas con sus creaciones, en este proyecto también han participado dos niñas pequeñas que debido al horario escolar no pudieron ver la puesta de largo de la plaza. El temor que todas ellas tienen es «que los gamberros nos puedan estropear toda la plaza ya que últimamente hemos tenido muchos actos vandálicos». La jornada de colocación, que contó con la participación del algún hombre finalizó con la puesta de una pancarta de ganchillo, que en cierto modo será la encargada de dar la bienvenida a los “forasteros”. Una vez adornado este punto clave del municipio, las tejedoras celebraron su faena con un gran cocido de hermandad.