El Norte de Castilla

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Socavón que ha afectado a la calle riosecana. / M. G. M:

Socavón de cuatro metros en una calle en Rioseco por la fuga de aguas residuales

  • También se ha desplomado parte de una casa mientras se realizaban los trabajos para reparar la avería

Los transeúntes que se acerquen durante estos días por la calle Hernán Cortés de Medina de Rioseco podrán apreciar un gran socavón de cuatro metros de profundidad. El derrumbe se produjo ayer mientras se trabajaba en la zona para reparar una fuga de agua. Los arreglos para picar el hormigón de la calle se han topado con una zona donde se había hundido una bodega existente en el subsuelo –al parecer, la semana pasada– y numerosas toneladas de tierra han caído sobre la zona derrumbada.

Fotos

  • Gran socavón en la calle Hernán Cortés

Desde la Concejalía de Obras del Ayuntamiento riosecano se ha apuntado como causa del hundimiento a la fuga de aguas residuales de una tubería en mal estado. De hecho el concejal delegado, Javier Gallego, explicó que la calle Hernán Cort´ se tenía previsto realizar una intervención dentro de Planes Provinciales en la línea Ciclo Integral del Agua. Gallego señaló su deseo de que en breve se liciten las obras para que se pueda sustituir en la calle la red de saneamiento y abastecimiento.

Situada en el caso histórico de la localidad, se trata de una calle con muy poco tráfico al no tener salida, con entrada únicamente para los vehículos de las cocheras de las viviendas existentes. Por suerte no ha habido que lamentar ninguna desgracia personal, y, además del susto de las personas que normalmente transitas por este lugar, los daños han sido materiales, en especial en los referente a la bodega, muy del estilo de las que se encuentran en el subsuelo riosecano, realizadas con piedra de sillería, cuyos partes no dañadas se pueden observar al asomarse al socavón.

Aspecto habitual

De cara a salvaguardar la seguridad de los vecinos, desde el Ayuntamiento se ha procedido a acordonar la zona, además de instalar una acera de metal sobre el socavón, con el fin de dar servicios a las personas que viven en la calle. Además, se han iniciado las obras oportunas para evitar las fugas y devolver a la calle su aspecto habitual tapando el socavón, incluido el arreglo de la bodega, cuyo propietario tiene la idea de recuperarla para incorporarla a una nueva casa que se están construyendo.

Se da la circunstancia de que en las labores de picado del hormigón se produjo el derribo parcial de parte de una pequeña construcción que pertenece a una casa que, aunque no está habitada, sí que recibe el uso de sus propietarios, que viven en frente, y que expresaron su «miedo» al conocer la existencia del socavón. En las dependencias que se vinieron abajo se guardaban algunas bicicletas, que fueron mandadas sacar por los operarios ante la posibilidad de que se viniera abajo, como al final sucedió sin que hubiera que lamentar ninguna desgracia personal.

Todo el subsuelo de Medina de Rioseco está horadado por una gran cantidad de bodegas. Se trata de bellas construcciones de piedra con grandes naves y distintas sisas, de «una gran prestancia arquitectónica», que son «fruto de las ferias y el florecimiento económico de la ciudad a partir del siglo XVI», según explicó el profesor riosecano de Historia del Arte de la Universidad de Valladolid, Ramón Pérez de Castro, en una conferencia que pronunció con motivo de unas jornadas de sensibilización de las bodegas que se celebraron hace unos años.

La historia

Su origen habría que buscarle en su relación directa con todo el proceso de elaboración y conservación del vino como «un producto de absoluta necesidad», según señala Pérez de Castro, quien recuerda la Ordenanza del Vino de 1513, en la que se prohibía que entrase en la localidad vino de fuera. El propio historiador recuerda cómo fue habitual el que se produjeran hundimientos, con los consabidos pleitos.

Muchas de estas bodegas, debido a la falta de uso, a las humedades y a haber sido usadas, en muchas ocasiones, como escombreras, han caído en el abandono y en la ruina, con el consiguiente peligro de derrumbe del inmueble o parte de la calle que sostiene.