El Norte de Castilla

Valladolid quiere más plazas

Vista aérea de la Plaza Mayor de Valladolid.
Vista aérea de la Plaza Mayor de Valladolid. / RAMÓN GÓMEZ
  • La capital tiene 116 plazas, pocas en relación a su superficie y al número de habitantes. El nuevo Plan General de Ordenación Urbana propone crear una red de espacios en los barrios. Aquí te presentamos todas las plazas de la ciudad.

A veces el urbanismo es imaginación. Hacer dos retoques y convertir un espacio intransitable en un lugar para el esparcimiento. En Valladolid se han acometido actuaciones relevantes en el centro –Rinconada, Portugalete– que han cambiado su fisonomía en las últimas dos décadas. Más allá, sin embargo, emergen barrios vitalistas, llenos de comercio de proximidad, como La Victoria, Delicias o Rondilla, pero que en algunas ocasiones carecen de esos espacios. Pensar en La Victoria es pensar en la Plaza de la Solidaridad. ¿Y en Delicias? Pues la Plaza del Carmen, centro de sus festejos, es un espacio incómodo para los peatones al que, sin embargo, no se encuentra una alternativa válida.

Por eso el próximo Plan General de Ordenación Urbana contemplará las plazas como un lugar de actuación preferente. Manuel Saravia, concejal de Urbanismo, las tiene en mente, seguro. Diez de las 116 con las que cuenta la ciudad –incluidos los barrios de La Overuela, Pinar de Antequera o Puente Duero– deberán contribuir a crear una estructura de plazas que, en conjunto, harán Valladolid algo más ‘vivible’.

Darío Álvarez, director de la Escuela de Arquitectura de la Universidad de Valladolid, habla de tejer un «espacio nodal». Una red. «En una ciudad como Valladolid parece que no tienes posibilidades y pienso por ejemplo en la plaza del Carmen, que tiene una parte pavimentada, una parte de circulación, con la iglesia... Seguramente con unos pocos cambios de ordenación de tráfico y algunos nuevos materiales se podría recuperar como espacio», aventura. «Si nos adentramos por los barrios seguramente podemos encontrar espacios similares que no impliquen grandes obras», dice.

El propio Manuel Saravia lo explica con esa visión general. «La idea es que entre 20.000 y 40.000 habitantes, con una media de treinta mil, haya una plaza que se distribuya muy bien en la ciudad y que sirva de lugar de encuentro y tenga un carácter de espacio abierto».

Y este matiz es importante. No se trata de componer un parque, sino una plaza. «Que se enfatice el carácter de espacio de encuentro», dice Saravia, porque eso sirve «para ir estructurando la ciudad en torno a espacios de esa naturaleza».

Darío Álvarez aporta un ejemplo de plaza que cumple ese cometido sin necesidad de abarrotarse de elementos: «La Plaza del Campo de Siena es enorme y espectacular y no tiene nada, y tienes la de las Tortugas en Roma que es la más bonita y es pequeña», explica. Porque no es una cuestión de tamaño, sino de que sean «lugares de encuentro con la escala adecuada».

Sin salir de Valladolid hay plazas enormes que apenas concitan ciudadanos en ellas. Y por el contrario, otras tomadas por los coches son el punto de encuentro ideal para quienes residen en su entorno. El director de la Escuela de Arquitectura brinda ejemplos de soluciones que ya se han ejecutado en Europa. «En Valladolid podía ser que hubiera una circulación de coexistencia en la que los fines de semana desapareciera el tráfico rodado en algunas plazas. Se hace ya en Europa. Un proyecto sin bordillos que fuera compatible, por ejemplo. Solo con eso el espacio ya está recuperado».

Porque se trata de anteponer la imaginación al derroche, claro. Es algo que se irá construyendo de forma paulatina, pero que el equipo de gobierno del Ayuntamiento considera irrenunciable porque alrededor de esas plazas se articula el comercio, la hostelería... «A veces se podrá hacer aprovechando plazas que ya existen y en otras ocasiones habrá que crearlas en intersticios que quedan aún en la ciudad», señala Manuel Saravia.

Como es lógico, en el centro es donde se concentran más plazas. La expansión de la ciudad a lo largo de su historia ha sido irregular, sin embargo, y así se dan casos tan sorprendentes como el de Delicias. «Donde se hacen todas las fiestas, el espacio central, es el de la Virgen del Carmen, que está fatal porque tiene solo un área pequeña donde se pone el escenario. Un barrio tan grande no acaba de dar con su plaza».

Darío Álvarez ironiza con eso. «Valladolid es una ciudad que en eso es modélica», dice con sorna. «Ese proceso no se puede revertir pero sí aliviarlo ligeramente, introducir cirugía urbana. Como cuando redescubres un lugar por el que has pasado toda la vida. Sucede algo en ese sitio y lo vuelves a descubrir». Y hay posibilidades, insiste, para ello. «Incluso en ese proceso de crecimiento loco que ha tenido Valladolid seguro que hay en algunas encrucijadas sitios en los que podrían salir esas plazas. Es bueno tener ese espacio de referencia que no es calle, eso ayuda también a darle un estilo, porque hay barrios que no cuentan con un elemento de referencia, no hay ese concepto de monumentalidad que existe en el centro. Y ese espacio urbano puede ser el que identifique el carácter del barrio».

Aquí debajo puedes ver un mapa con las 116 plazas de Valladolid (no se incluyen parques) y su tamaño aproximado (medido con la herramienta Sigpac a través de ortofoto).