El Norte de Castilla

Alcohol y menores: cien intoxicaciones etílicas en Valladolid desde enero

Jóvenes en un botellón.
Jóvenes en un botellón. / L. A. G.
  • El Ayuntamiento ha remitido 177 notificaciones a padres de jóvenes identificados por beber en la calle

Son adolescentes, casi niños... y, en algunos casos, ya presentan un amplio historial de borracheras. «La edad de inicio al consumo de alcohol se mantiene estable desde hace tiempo en los 13,5 años», dice Ana Macías, coordinadora terapéutica de Fundación Aldaba-Proyecto Hombre. Ahí no hay novedades. Pero sí que lo hay en la incidencia del consumo de esta sustancia. Cada vez beben más, hay más casos de borracheras exprés, atracones de cinco unidades de alcohol en menos de dos horas. ¿Cuánto es eso? Pues dos cubatas y una cerveza, por ejemplo. O cinco cañas.

La última encuesta del Ministerio de Sanidad dice que la mitad de los jóvenes de 18 años (el 50,1%) se ha pegado uno de estos atracones en el último mes. El 24,6% (casi uno de cada cuatro) de los que tienen 15 años. Y esto tiene series consecuencias que, a veces, terminan en el hospital.

Emergencias Sanitarias ha atendido en Valladolid, en lo que va de año, a cien menores de edad por intoxicaciones etílicas. Y la cifra preocupa porque indica que el problema, lejos de remitir, se ha incrementado. Durante todo el año 2015 se atendió a 85 menores.En lo que va de año, ya son cien. Y si se baja al detalle, se podrá ver que son, por ejemplo, 23 jóvenes de 15 años; 14 adolescentes de 14; siete niños de 13 años.

Insistamos en este dato, hay siete niños de 13 años que han terminado en Urgencias del hospital por una intoxicación etílica en lo que va de año en Valladolid.

Y, por desgracia, este tipo de cifras no es excepcional. Lo dice Fernando Centeno, jefe de pediatría del hospital Río Hortega, quien insiste en los problemas añadidos que provoca el alcohol en los menores de edad: peor tolerancia, complicaciones neurológicas, enfermedades futuras, riesgos asociados...

Las administraciones intentan ponerle cerco a este tipo de noticias. Las administraciones han puesto en marcha programas de prevención, han llegado a acuerdos de intervención, los agentes mantienen una lucha activa contra el consumo y venta de alcohol a menores.

Cuando la Policía Municipal identifica a uno de estos jóvenes con menos de 18 años con alcohol en la vía pública, toma sus datos y el Ayuntamiento remite una carta a los padres. En lo que va de año, el Consistorio, a través de la concejalía de Medio Ambiente, ha enviado 177 cartas de este tipo.

Y luego están las sanciones: 419 denuncias por consumo de alcohol en la vía pública (no todas a menores), 22 actas porque había adolescentes bebiendo en establecimientos hosteleros, dos propuestas de sanción a supemercados que suministraban alcohol a menores, trece denuncias adultos que compraban bebidas para luego ofrecérsela a los chavales. La policía destaca la implicación de los súper para impedir estas prácticas, tipificadas como sanciones muy graves que conllevan multas que van de los 601 a los 10.000 euros.

Y además, las sesiones informativas que la Policía lleva a cabo en colegios. «Se piensan que van a conseguir unos efectos con una borrachera (como que se van a divertir más), pero luego acaban con otros muy distintos, como puede ser un ingreso en el hospital», indican los agentes encargados de impartir algunas de estas charlas. «Al ser tan jóvenes, es difícil que lleguen a percibir los riesgos para su salud. Lo ven como algo divertido porque a lo mejor las consecuencias sobre su organismo no son tan directas, aunque les recordamos que al día siguiente estarán hechos polvo, que no podrán estudiar bien, que influirá en su rendimiento escolar, que les afectará al desarrollo de su cerebro...»

Los médicos, los terapeutas, los policías, los educadores recuerdan que hay un problema evidente: el nivel de tolerancia social con el alcohol es tan permisivo que rara vez las familias se preocupan todo lo que deberían cuando detectan que su hijo menor de edad ha bebido un cubata o un par de cervezas. «Como sociedad, somos muy poco sensibles a los riesgos del alcohol porque, además, es algo que se ve relacionado con el ocio», dice Ana Macías, de Fundación Aldaba-Proyecto Hombre.

Y en esto insisten desde el Ayuntamiento, entidad que ofrece talleres y cursos para padres, jóvenes, educadores, futuros profesionales de la hostelería. El Consistorio tiene en vigor el cuarto Plan Municipal Sobre Drogas (2014-2018), que contempla diversas acciones de prevención.

«Los riesgos no se pueden quitar, pero sí ofrecer alternativas. Soy optimista. Avanzaremos porque la prevención es eficaz, pero esto tiene que ir acompañado de la legislación y de un cerco a la venta de alcohol a menores», indica Macías, de Fundación Aldaba-Proyecto Hombre.

Más datos, testimonios e información sobre este asunto, en la edición impresa de El Norte de Castilla del 13 de noviembre de 2016