El Norte de Castilla

Santiago Rodríguez, en el interior del museo.
Santiago Rodríguez, en el interior del museo. / M. G. M.

Descubra el alma de las piedras de Torozos

  • Un agricultor de Castromonte crea un museo con las rocas halladas en las tierras de labranza

Bien podría ser el argumento de un cuento. Un hombre trabaja toda su vida de agricultor en un constante luchar con las piedras que van saliendo del páramo. Las extrae y las retira. Al tiempo de su jubilación, el hombre se da cuenta de que las piedras le hablan, le cuentan cosas. Entonces las recoge de los montones y las da una nueva vida en un museo para que cuenten su particular historia a todos los visitantes. Un cuento que se ha hecho realidad en Castromonte con su vecino Santiago Rodríguez en el Museo de las Piedras Imaginarias.

«Recupero la piedra, la pongo en una posición para que diga algo; pero cambiándola diría otras cosas», señala Santiago, para el que «todo es imaginación; por eso, son las personas las que tienen que hablar con las piedras y ver qué les cuentan», dice.

Santiago reconoce que en el fondo de toda su inquietud artística hay también una constante búsqueda de Dios desde una profunda creencia que le lleva a pensar que «yo soy una hormiga, no soy nadie ante la grandeza de la naturaleza». En el interior del museo, la sensación es de estar dentro de una gruta maravillosa. La música relajante estimula la imaginación. Las piedras cobran vida y comienzan a contar sus particulares historias. Mientras tanto, Santiago observa en silencio las caras de sorpresa. Los ojos descubren una persona acurrucada, un gran oso, un pavo real, un gorila, dos pingüinos.

En los dos años en los que lleva abierto el museo, son más de medio millar las personas que han disfrutado del lugar. Nadie queda indiferente. Los ingresos que consigue con la voluntad que le dan los visitantes los invierte en algunas pequeñas reformas. Mientras tanto, el bueno de Santiago sigue saliendo al campo en busca de esa piedra que le está esperando con una sonrisa, que le guiña un ojo para que no la deje a un lado, que le cuenta su historia, que le pide una segunda oportunidad.