Víctor Cañamares, en su establecimiento.
Víctor Cañamares, en su establecimiento. / L. N.

De casta le viene al galgo

  • Víctor Cañamares, perteneciente a una familia ligada el sector de la ortopedia, crea Wheel Chair Shop tras quedarse en paro

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Su apellido está muy ligado al sector de la ortopedia en Valladolid, no en vano, su padre fundó hace 50 años la ortopedia Cañamares en la que él aprendió el oficio que tanto ama. Es Víctor Cañamares Barreda (47), un técnico ortoprotésico que acaba de inaugurar su tienda de ortopedia llamada Wheel Chair Shop.

«Llegamos a tener cinco tiendas en Valladolid y en otras ciudades de la comunidad autónoma, pero llegó la crisis y con ella, la consiguiente reducción de las partidas presupuestarias por parte de la administración que subvencionaban a los pacientes la compra de material ortoprotésico. Eso hizo que la empresa cerrara al jubilarse mi padre», explica este emprendedor, que se quedó en paro el pasado mes de julio.

Tras barajar diferentes opciones, Víctor finalmente, decidió ponerse por su cuenta. En un primer momento se planteó enfocar su negocio únicamente a la venta online de artículos de ortopedia, pero finalmente, decidió que lo mejor para él era abrir una tienda física y enseguida se puso a buscar local. Encontrar el lugar adecuado para ubicar su negocio fue más complicado de lo que pensaba. «Visité muchos locales, algunos de ellos eran muy económicos pero su ubicación no era demasiado buena. Con otros sucedía lo contrario, que por estar situados en zonas muy céntricas, tenían unos precios inalcanzables para mí», recuerda Víctor. Finalmente dio con la ubicación perfecta para su negocio, en la avenida Ramón y Cajal, enfrente del Clínico. «La verdad es que era más grande de lo que necesitaba, y la renta era más elevada de lo que yo me había planteado en un principio, pero la ubicación era excelente y eso fue lo que hizo que me decidiera por este espacio», completa este emprendedor.

Se puso manos a la obra y redactó su plan de empresa para poder solicitar la capitalización de su prestación por desempleo. «Me dieron el 70% de la prestación en un único pago, que ha sido con lo que he montado la tienda y el 30% restante, lo iré percibiendo mediante la compensación de las cuotas mensuales de autónomos», concreta. «Además, por el hecho de ser desempleado, estaba exento del pago de la cuota de la tasa de licencia de apertura, lo cual supuso para mi un gran desahogo», añade este emprendedor, quien asegura que debido a su edad, no ha podido acceder a determinadas subvenciones y ayudas.

La solución más adecuada

Este experto en el ámbito de la ortopedia y de las ayudas técnicas a personas mayores o con discapacidad, se preocupa por buscar siempre la solución más adecuada para sus clientes, ya sea en aspectos relacionados con la movilidad, con las ayudas técnicas para el hogar, la rehabilitación, parafarmacia o el equipamiento profesional. En su tienda encontramos bazar de ayuda técnica con sillas de ruedas, andadores, camas articuladas, grúas, elevadores de WC, sillas para ducha, tacos o repuestos de muleta. Además dispone de una amplia selección de prótesis como muñequeras, rodilleras y fajas de marcas líderes en el mercado. «Son prendas o soportes exteriores que evitan lesiones o que sirven para la recuperación de las mismas. No corrigen, lo que hacen es rehabilitar. Normalmente requieren una adaptación al paciente, por ello, realizo una valoración de cada caso en particular, para concretar el modelo más adecuado y ajustarlo a su medida», subraya.

Víctor ha contratado a Tania de forma indefinida a media jornada. Ella es asistenta social y es la encargada de realizar las visitas a grandes clientes con pacientes con determinadas necesidades, además de echar una mano con las tareas administrativas del negocio.

«Muchos de mis clientes son particulares, que pasan por mi tienda a comprar algo muy determinado, como parches, bastones, muletas, zuecos o aparatos de la tensión. También suministro mis productos al sector profesional, a médicos, centros de salud, residencias de ancianos, mutuas o asociaciones de enfermos», completa.

Muy aficionado a las nuevas tecnologías, este emprendedor se apoya en las redes sociales para dar a conocer sus servicios. Además, utiliza otras herramientas y técnicas para aparecer en las primeras posiciones de los buscadores de Internet. Su objetivo a medio plazo es, sin olvidarse del público más mayor, especializarse en determinadas ayudas técnicas, enfocadas a un público más joven que necesite sillas activas con mayor versatilidad y maniobrabilidad. «La mía no es una ortopedia al uso. No atiendo nunca en bata blanca. No quiero que aquel que entre a mi tienda, se sienta como un paciente, sino como un usuario. Intento que el trato sea de tú a tú. Eso sí, siempre con un alto nivel de profesionalidad», anota.

Lleva toda la vida en este sector. Primero como empleado de la empresa familiar y desde hace unos pocos meses como empresario. «Conozco muy bien los entresijos del sector y aunque antes estaba muy contento, ahora la satisfacción es mucho mayor», concluye.