El Norte de Castilla

La solidaridad como talento

Los premiados por la Once en el acto celebrado en el Teatro Zorrilla.
Los premiados por la Once en el acto celebrado en el Teatro Zorrilla. / HENAR SASTRE
  • La Once distingue en el Teatro Zorrilla con sus galardones anuales la labor de integración social y laboral

«No hay mayor discapacidad que la actitud negativa». De este modo agradeció anoche Roberto Cabezas, director de Recursos Humanos de Queserías Entrepinares, el premio que su empresa recibió de la Once como reconocimiento por su labor de integración de las personas con discapacidad que se viene realizando desde su empresa. En el año 2006, esta láctea comenzó con Paula, una venezolana sorda, y hoy en la plantilla hay otras 17 personas. «Son sordos, pero saben trabajar como cualquier oyente», dijo.

Entrepinares fue uno de los galardonados en este acto realizado en la noche del miércoles en el Teatro Zorrilla, en el que la Once premia también a personas físicas, instituciones, medios de comunicación y administraciones públicas que favorecen la inclusión. Arancha Casado, presidenta del Consejo Territorial de la Once en Castilla y León, agradeció «la lealtad de los castellanos y leoneses» con los proyectos de su organización, que cuenta con el grupo de empresas Ilunion.

En la edición de este año se premió a Cruz Roja y Accem, por su esfuerzo en favor de los inmigrantes en la comunidad. «Son muchos más que los sirios los que llegan y aparecen todos los días en la televisión», dijo Pedro Puente, que animó a desterrar el miedo.

La periodista Cristina Camell fue la encargada de recoger el premio en la categoría de medios de comunicación, como directora del programa ‘Vamos a ver’ de Televisión Castilla y León, donde se abordan contenidos de igualdad, integración y solidaridad con el objetivo de que «todas las voces sean oídas».

José Luis Pinto, vicepresidente de la Once, entregó a la consejera de Cultura y Turismo, Josefa García Cirac, el galardón por el que se distingue el Plan de Accesibilidad Turística Integral de la Junta para las personas con discapacidad. «Hay una responsabilidad de todas las administraciones frente a la desigualdad social», insistió.

Francisco Sardón Peláez, socio fundador de Aspaim y presidente del Cermi, recordó en el escenario cuando sufrió un accidente de tráfico en 1988 que le dejó en silla de ruedas. Sin el trabajo de estas organizaciones solidarias, señaló, «no hubiera podido salir adelante». Y dejó una frase: «Hay que permitir a las personas con discapacidad que se equivoquen, porque también son humanos».