El Norte de Castilla

Una mujer pone flores en la tumba de sus seres queridos.
Una mujer pone flores en la tumba de sus seres queridos. / H. S:

Casi la mitad de las familias optan por la incineración

  • Las funerarias recuerdan que la legislación permite esparcir o conservar las cenizas en el domicilio

La instrucción ‘Ad resurgendum cum Christo (Para resurgir con Cristo)’, rubricada el martes de la semana pasada por el Papa Francisco, deja claro que las cenizas de los difuntos deben reposar en lugar sagrado, ya sea en el tradicional camposanto o en el columbario de una iglesia, como sería el caso en la capital de la parroquia de San Lorenzo. ¿Cómo afecta la nueva doctrina católica a los enterramientos?

Pues los responsables de las dos principales funerarias privadas de la provincia, Ignacio Morchón (La Castellana) y Luis Fernando Pastor (La Soledad), coinciden en señalar que la obligatoriedad cristiana, que no legal, de depositar las cenizas en suelo sagrado encarece, de media, setecientos euros el coste de la incineración, que ronda los 2.200 euros por el servicio mínimo (cremación y urna).

Eso en una provincia en la que cuatro de cada diez familias optan en la actualidad por la incineración en detrimento de la tradicional inhumación de los restos mortales de sus seres queridos, lo que se tradujo a tenor del volumen de fallecimientos registrados el año pasado (5.180) en 3.109 enterramientos frente a las 2.071 incineraciones. «Hace diez años nos movíamos en un porcentaje del veinte por ciento, pero en estos últimos años hemos alcanzado ya el cuarenta por ciento de incineraciones», confirma Luis Fernando Pastor, gerente de La Soledad. Y la tendencia es que este porcentaje continúe creciendo. No es de extrañar, en parte, debido al coste de una u otra modalidad, si se tiene en cuenta que el enterramiento encarece el presupuesto en más de mil euros (la media es de 3.500 euros).

La legislación, en cualquier caso, es clara y establece que «puedes hacer lo que quieras con las cenizas», aclara el gerente de La Castellana, Ignacio Morchón, quien explica que prácticamente la mitad de las familias optan por llevarse los restos de sus seres queridos bien en una urna tradicional bien en las más modernas urnas biodegradables, que permitirían, incluso, su enterramiento o ser arrojadas al agua (mares, ríos...). «La doctrina de El Vaticano no es vinculante legalmente y lo cierto es que legalmente puedes conservar las cenizas en casa, esparcirlas donde creas conveniente y enterrarlas o arrojarlas al agua siempre, claro, que sean biodegradables», añade el responsable de La Soledad.

Salvo casos excepcionales

Todo ello siempre que el finado y su familia no sigan la doctrina católica elaborada por la Congregación para la Doctrina de la Fe, que fue aprobada formalmente por Jorge Mario Bergoglio el 18 de marzo, pero que se hizo pública el pasado martes, en vísperas de la celebración de Todos los Santos. La nueva instrucción, que sustituye a la anterior de 1963, nada dice en contra de la incineración de los restos mortales –tampoco lo hacía su antecesora–, aunque sí prohíbe expresamente que las cenizas salgan de suelo sagrado, si bien añade que las cenizas podrán ser conservadas fuera de cementerios y columbarios en «circunstancias graves y excepcionales, dependiendo de las condiciones culturales de carácter local», siempre que se cuente con la aprobación del obispo.

Solo ellos pueden permitir a los familiares conservar las cenizas en casa, no así esparcirlas, ya que esto lo prohíbe de forma expresa la instrucción ‘Ad resurgendum cum Christo’; que opta, no obstante, por el enterramiento tradicional como opción preferente, por ser «la forma más adecuada para expresar la fe y la esperanza en la resurrección corporal».

Descenso de los gastos

La inhumación, de hecho, continúa siendo la opción preferida por los vallisoletanos (seis de cada diez la eligen), si bien la recesión económica ha provocado un progresivo descenso de los gastos destinados a financiar los sepelios en los últimos años. «Hace algunos años, lo normal es que la familia viniera y contratara nuestros servicios sin mirar prácticamente los costes, pero en los últimos años vienen a pedirte, incluso con anterioridad, presupuesto para el sepelio», explica Luis Fernando Pastor. De ahí que la competencia en el sector funerario sea fuerte y la mayoría de las empresas hayan mantenido los costes, sobre todo, en la capital, donde los derechos de inhumación en los cementerios municipales, gestionados por la empresa mixta Nevasa, «son los terceros más caros de España», con un coste de 1.207 euros en El Carmen y de 1.025 en Las Contiendas.

Así que no es de extrañar que los vallisoletanos miren el bolsillo a la hora de enterrar a sus difuntos y recorten «en gastos de flores, esquelas, velatorio y demás...».

Tanto es así que hasta las floristas más veteranas, que estos días ofrecen sus centros a las puertas de los camposantos, han observado cómo los claveles y las margaritas (a partir de doce euros) han ganado terreno en los últimos años a las rosas (hasta sesenta euros) y a los tradicionales crisantemos.

Ramos y centros de flores

Los vallisoletanos, pese a todo, continúan acudiendo cada año por estas fechas a honrar a sus difuntos a los cementerios. El más veterano de la capital, el decimonónico de El Carmen (1833), volvió a recibir ayer miles de visitantes portando ramos y centros de flores, además de escobas y productos de limpieza, para adecentar y adornar los panteones de sus seres queridos.