El Norte de Castilla

Una vuelta al mundo a favor de la esclerosis múltiple

Eva y José, en la Plaza Mayor
Eva y José, en la Plaza Mayor / Henar Sastre
  • Eva y José, blogueros de Organizotuviaje.com, subastan diferentes objetos del viaje con los que recaudan fondos para la asociación que atiende a los pacientes de la provincia

Escoger un destino, soltar lastres y lanzarse a vivir. «No hay que tener miedo». Una filosofía de vida que comparten Eva Hernández y José M. Montes, esa que reza que lo importante es el camino. Por eso han hecho de su 'mapa' un sayo y, acostumbrados a dar pequeños saltos a diferentes puntos del planeta, se han aventurado a recorrerlo entero. O casi.

Cuba, Bahamas, California, Indonesia, Sudáfrica, Zimbaue, Zambia, Botsuana y Dubái. Nueve Estados, 35 días y un 'leit motiv' solidario: difundir en qué consiste la esclerosis múltiple y recaudar fondos para la asociación que trabaja con los enfermos de la provincia, AVEM. En su caso, no hay cabida para el dilema entre el huevo y la gallina. Primero llegó la idea de dar la vuelta al mundo; luego, la dimensión social.

Fue su amigo Borja el que les propuso aprovechar su periplo para colaborar con alguna causa. Dicho y hecho. La elección no fue muy complicada. Tenían claro que debía ser de Valladolid –«para poder ponerles cara»– y tener una web con su propio número de cuenta para que llevara a cabo la recaudación. Además, conocían bien la enfermedad (un familiar de José la padeció) y sabían perfectamente los retos que plantea. Desde la entidad, tras la sorpresa inicial, la acogida fue unánime.

¿Cuál era la idea? Aprovechar el tirón de su web de viajes (www.organizotuviaje.com) y, más en concreto, la audiencia que iba a arrastrar su itinerario por el globo para, por un lado, sensibilizar sobre la patología y, por otro, subastar determinados objetos y que AVEM destinara esos fondos a sus necesidades más acuciantes.

Y, como suele ocurrir en las aventuras solidarias, no los dejaron solos. Delsey, Coca Cola, Óptica del Clínico, Ditelva Valladolid, Hotel Ibis Oviedo, Katapult, Club Smedia y Philips Lighting España han donado diferentes regalos (maletas, un libro electrónico, un fin de semana, entradas...) por los que cualquiera puede pujar a través de su página de Facebook; basta con teclear en la red social organizotuviaje.com e indicar en un comentario la oferta. A ese repertorio hay que añadir el libro 'Segundo, biografía de un piso', aportado por unos amigos blogueros, y diferentes recuerdos que han adquirido en mercados locales durante su viaje.

Calculan que, gracias a tanta generosidad, podrán continuar con las pujas hasta Navidad. «Y, si alguien quiere hacernos llegar algún objeto más, estaremos encantados», apunta Eva. «Además, pueden realizar donativos en la página web de la entidad (www.emvalladolid.es)».

Cierran, así, un círculo que se abrió hace años, porque tanto la pasión por los viajes como la inclinación solidaria les viene de lejos. Estos dos vallisoletanos (él de adopción –nació en Éibar– y ella de nacimiento) son socios de varias ONG y, además, han colaborado como voluntarios en diferentes ocasiones. «El tema social lo tenemos en nuestro día a día, faltaba involucrarlo en el blog. No cuesta nada ayudar y hay mil formas de hacerlo», expone Eva. Ha sido, en fin, un viaje, el de sus vidas, que han conseguido abrir lo suficiente como para cambiar otras cuantas más.

Lo importante, la experiencia

La andadura comenzó a principios de año, con los preparativos. En febrero, ya tenían cerrados los vuelos y reservadas varias excursiones. Unas semanas después, también las vacunas. Finalmente, con la maleta preparada, el itinerario bien grabado en la mente y una legión de seguidores pendientes de sus redes sociales, el 27 de agosto comenzaban la ruta.

No había miedo. A pesar de algún golpe equino que recibió Eva en Cuba. No había ganas de volver atrás. Ni siquiera cuando los leones rodeaban su tienda en Botsuana. O cuando los insectos africanos los invadían durante las cenas. Tampoco cansancio. Pese a los continuos cambios de rumbo. «En ese momento, no tienes consciencia del tiempo, te limitas a vivirlo. Lo asimilas después, cuando vuelves», explica José.

Porque a principios de octubre tocaba reengancharse a la rutina. Les está resultando duro, admiten. Y ¿qué les queda de esas fantásticas cinco semanas? «Las experiencias», contestan sin pensar. Eso y una inmensa lista de crónicas y artículos que esperan impacientes los seguidores de su web, esa a la que dedican «todo el tiempo libre».

Un poco más a partir de ahora, ya que Eva ha comenzado a disfrutar esta semana de una excedencia de tres años que le brinda el precioso regalo del tiempo. Días, horas, minutos y segundos en los que piensa implicarse en cuerpo y alma a sus escritos. «Todo comenzó con unos cuadernos de viaje que rellenaba cuando íbamos a cualquier lugar. Luego los transformé en una plantilla de Word que enviaba a los conocidos que me pedían recomendaciones. Y de la plantilla, pasamos al blog».

Ella escribe, él planifica. Lo suyo y lo que les solicitan en la web. No es un trabajo ni una carga, es la oportunidad que tienen para transmitir que «viajar te ayuda a abrir la mente. Hay mil maneras de ser y de ver las cosas. Y, cuando no lo has visto, te vuelves muy rotundo».