El Norte de Castilla

J. S.
J. S.

La fachada de La Magdalena pasará por quirófano

  • Los trabajos de rehabilitación llegan seis meses después de la última caída de cascotes del pórtico de piedra del siglo XIX

La imponente fachada renacentista de la iglesia de LaMagdalena, situada en la calle Colón, comenzó a cubrirse de andamios a primera hora de la mañana de ayer para iniciar una «intervención urgente de limpieza y consolidación» del paño de piedra del siglo XVI a raíz de los desprendimientos registrados a comienzos de año. Los trabajos, que cuentan con un presupuesto próximo a los sesenta mil euros a cargo de la Junta , durarán tres meses y no afectarán, en principio, al funcionamiento habitual del templo.

«Se trata de una intervención puntual, no de rehabilitación, que se circunscribe a la fachada principal y al lateral derecho –de ladrillo– para evitar posibles problemas estructurales por este último punto», resume el párroco de La Magdalena, Javier Martínez, quien agradece el esfuerzo de la administración –los trabajos estaban previstos para el próximo año– de cara «a garantizar la seguridad de fieles y viandantes» después de seis meses con la entrada principal acordonada por vallas.

La fachada, que luce un enorme escudo piedra del obispo Pedro Lagasca –sus restos descansan en el interior–, escupió los primeros cascotes del frontal el 5 de enero y volvió a hacerlo el 25 de abril, cuando un trozo de cerámica de «grandes dimensiones» cayó al lado de dos matrimonios que se encontraban a las puertas de la casa parroquial. No hubo heridos, pero aquel segundo incidente obligó a vallar la escalinata de acceso por ambos lados. «El templo tiene muchísimas necesidades, sobre todo, en el interior, pero entendemos que esta intervención era necesaria a la espera de contar con el presupuesto necesario para afrontar una rehabilitación integral», añade el titular.

La última intervención de entidad, de hecho, se llevó a cabo entre los años 2007 y 2008, cuando se renovó la cubierta (271.396 euros) . Ni entonces ni ahora se tocaron los deteriorados laterales de la iglesia que dan a las calles Estudios y Ramón y Cajal. «Tienen un aspecto horrible, es cierto, pero no afectan a la estructura», suspira el párroco.