El Norte de Castilla

Henar Pinilla, Isaías Gamón y Luz Cabero.
Henar Pinilla, Isaías Gamón y Luz Cabero. / L. N.

Un servicio específico de laboratorio para el sector agroalimentario

  • Mª Luz Cabero, Isaías Garmón y Henar Pinilla, socios de Eneo Agroalimentarias

Primero fueron compañeros de facultad y más tarde, también de trabajo. Después llegó el matrimonio y ahora han emprendido juntos. Ellos son María Luz Cabero (35) e Isaías Garmón (36), dos licenciados en Química que han creado su propio laboratorio especializado en el análisis de alimentos y bebidas, Eneo Agroalimentaria S.L.L. Pero, esta pareja no está sola en esta aventura de emprendimiento. Tienen como socia a Henar Pinilla (40), también licenciada en Química y enóloga, quien no dudó en embarcarse en este interesante proyecto.

Diez intensos años en la misma empresa provocaron que entre ellos se forjara una gran amistad. Los tres trabajaban en un laboratorio agroalimentario que, debido a la crisis, en marzo de 2015 tuvo que cerrar su delegación del Parque Tecnológico de Boecillo. «Nos dieron la oportunidad de trasladarnos a otra ciudad, pero no lo vimos factible. Intentamos buscar con ellos otras opciones para que la empresa permaneciera en Valladolid, pero no hubo éxito», cuenta María Luz. Ya en el paro, comenzaron a enviar currículum a sus antiguos contactos. «Sabían cómo trabajábamos y todos nos animaron a montar nuestro propio laboratorio. Nos conocían y nos valoraban como personas y como profesionales y fueron un grandísimo apoyo a la hora de ponernos por nuestra cuenta. En este sector es fundamental dar un buen servicio y sobre todo generar una gran confianza, que en nosotros ya tenían», explica Henar.

El empuje de esos antiguos contactos les hizo plantearse la posibilidad de abrir un laboratorio entre los cuatro y en muy poco tiempo tenían todo listo para comenzar a dar servicio. «Tuvimos que decidirnos rápidamente. El mes de septiembre y la campaña de vendimia estaban a la vuelta de la esquina y… o dábamos el paso ya, o perderíamos nuestra oportunidad, ya que esa es la época de más trabajo del año», relata Isaías.

La rápida puesta en marcha de Eneo Agroalimentaria fue, en gran parte, gracias a la colaboración de la Bioincubadora, un centro perteneciente a la Junta de Castilla y León que pretende impulsar el desarrollo de empresas innovadoras del sector de la biotecnología, facilitándoles el acceso a unas impresionantes instalaciones y laboratorios de trabajo comunes. «Sin su apoyo, nuestra empresa no hubiera sido posible. Carecíamos de los medios necesarios para montar desde cero un laboratorio de estas características y de la maquinaria que requieren unos servicios como los que ofrecemos. Si hubiéramos tenido que buscar un local, acondicionarlo y montar un laboratorio en su totalidad, hubiera sido imposible. Con la infraestructura de la Bioincubadora, damos a nuestros clientes una calidad y seguridad totales», subraya María Luz.

La forma jurídica que eligieron para su proyecto, fue la de Sociedad Limitada Laboral (SLL), ya que querían que la mayoría del capital de la empresa estuviera en manos de sus trabajadores. Isaías, María Luz y Henar figuran como socios trabajadores y pudieron capitalizar el 100% de sus cuotas del paro.

Además, cuentan con la participación de otro socio capitalista, quien también les apoya en determinadas gestiones administrativas. «Hemos recibido una ayuda del Estado que nos reduce las cuotas a la Seguridad Social durante dos años, otra de la Junta de Castilla y León por incorporar tres socios trabajadores indefinidos a una Sociedad Laboral y una tercera ayuda de la Diputación de Valladolid para la inversión en equipamiento», explica Henar.

Estos emprendedores dedican el 80% de su actividad a ofrecer servicios específicos de laboratorio dirigidos al sector agroalimentario, y también realizan tareas de consultoría y formación. «Es una manera de dar facilidades a nuestros clientes y que puedan tener todos los servicios con un único proveedor», aclara Isaías. Llevan a cabo análisis de alimentos, de aguas y del suelo, y muy especialmente de bebidas como el vino, la cerveza, la sidra y también el orujo. Tienen una clara orientación al cliente, por ello, han definido varios puntos de recogida, en Peñafiel, Toro, Cigales, Lerma y Rueda, que facilitan el traslado de las muestras.

Bodegas y cerveceras artesanas son sus principales nichos de mercado. «Hemos decidido apostar fuerte por este sector cervecero ya que actualmente no hay otra empresa que ofrezca una carta de análisis dirigida a este sector, tan completa como la nuestra», enfatizan estos emprendedores, que además son socios de la Asociación Europea de Cerveceros (EBC).

También realizan control de higiene de instalaciones. Según ellos, las industrias, empresas de restauración y comedores colectivos, «cada vez son más conscientes de la importancia de cumplir con los sistemas de calidad, y por ello son más autoexigentes en materia de calidad higiénico-sanitaria», puntualizan. Su filosofía de empresa está muy enfocada a la calidad de los servicios, por ello, se han certificado en la ISO 900.