El Norte de Castilla

«Los políticos hablan mucho de apoyar la investigación, pero no se lo toman en serio»

Elisa Martí, en la presentación de la Marcha contra el cáncer.
Elisa Martí, en la presentación de la Marcha contra el cáncer. / Gabriel Villamil
  • La bióloga Elisa Martí recibirá la recaudación de la Marcha contra el cáncer de la AECC para su estudio sobre el neuroblastoma infantil

El neuroblastoma es el cáncer más frecuente durante el primer año de vida. Su tasa de curación es baja y las terapias muy agresivas. Conseguir un tratamiento más directo y suave es uno de los objetivos de la investigación que encabeza Elisa Martí, bióloga y profesora de Investigación en el Instituto de Biología Molecular de Barcelona. Una proyecto que recibirá la recaudación de la Marcha contra el cáncer que se celebrará en Valladolid el próximo domingo.

¿Qué supone para su investigación recibir estos fondos?

Sin ese dinero no podríamos ejecutar el proyecto. Cubre los gastos de la contratación de una persona, que se va a dedicar cien por cien a este proyecto, y los gastos de todos los reactivos y la ejecución de los experimentos. Esta investigación ha estado gestándose en el laboratorio de una manera lenta porque no hemos tenido el dinero ni la persona que necesitábamos.

¿Cuándo se inició esa lenta gestación que apunta?

(Suspira) Llevamos cinco años ya con este proyecto.

¿Y en qué momento decidió investigar sobre el neuroblastoma?

Llevo toda mi carrera científica trabajando sobre el desarrollo del sistema nervioso. Este tipo de cáncer es un defecto del desarrollo del sistema nervioso; de hecho, es un problema que se diagnostica en los niños, pero realmente la patología se inicia durante el desarrollo embrionario. Hace cinco años iniciamos un ‘screening’ de genes de unas células denominadas de la cresta neural. Son embrionarias y las que van a dar lugar al sistema nervioso periférico en condiciones normales. Cuando existe algún problema genético, pueden desarrollar este tipo de tumores (los neuroblastomas). Y en un momento dado, y cuando encontramos todos esos genes nuevos, pensamos que tal vez esta batería de genes, que eran importantes para el desarrollo neuronal, tal vez también lo eran para el desarrollo patológico. Comenzamos en ese punto a colaborar con el departamento de Oncología infantil del hospital de Sant Joan de Déu, y nos encontramos con una serie de genes que parecían coincidentes y muy interesantes. Como para hacer un experimento tienes que optar por alguno, elegimos el primero de la lista y nos pusimos a experimentar con ese gen. Y el proyecto que ahora presentamos es el estudio de la función de este gen nuevo.

Un gen que ha denominado bonito e interesante, ¿por qué?

Reúne dos aspectos que son para mí apasionantes. Por un lado, que es una proteína de la que se sabe muy poco. Y es una proteína de secreción. En sí es importante en el momento de diseñar una herramienta terapéutica: si con ese proyecto nosotros demostramos que la proteína tiene algo que ver con la patología de los neuroblastomas, el potencial terapéutico es alto, porque como está fuera de la célula la puedes bloquear más fácilmente. Hay que tener en cuenta que las terapias no dirigidas a tumores son muy agresivas, pero concretamente en niños, una terapia tan agresiva es muy peligrosa.

¿Y qué incidencia tiene este cáncer?

Es un cáncer muy raro, porque tiene diagnósticos muy diferentes; de hecho existe un tipo que no se trata y revierte él solo, algo que solo ocurre en este tipo de tumor. Ahora mismo hay un 40% de mortalidad pese a las terapias, porque ahora mismo hay un tipo de neuroblastoma que es incurable. Por eso diseñar terapias nuevas y menos agresivas es fundamental para elevar la tasa de curación. Ese es nuestro objetivo.

Decía al principio de la entrevista que sin la ayuda de la AECC no podría seguir esta línea de investigación, ¿qué ocurre con el respaldo gubernamental?

En España estamos peor que en otros países. En Europa, otras naciones de nuestra franja destinan a la investigación un 2% del PIB. Aquí, ni en los mejores años –que fue con el Gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero– se alcanzaba esa cifra. Ahora, en este país estamos muy lejos del 2%. Todos los políticos de distintas inclinaciones políticas hablan de la importancia de la investigación y la ciencia, pero es muy frustrante porque cuando alcanzar el poder nadie se lo toma en serio.