El Norte de Castilla

Los puentes de Poniente y Mayor ganarán espacio peatonal tras seis meses de obras

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Puente4 de Poniente. / R. GÓMEZ

  • El paso de Francisco Regueral perderá un carril para coches y sumará uno doble para bicis

Son dos de los pasos sobre el Pisuerga con más tráfico de vehículos y peatones y ambos están pendientes, desde hace años, de un lavado de cara que mejore, especialmente, el tránsito de los viandantes. El Ayuntamiento de Valladolid ya tiene redactados los proyectos de mejora de los puentes de Poniente y Mayor con el objetivo de licitar, antes de final de año, una reforma que se prolongará durante seis meses en cada caso. El presupuesto global de la intervención alcanza los 670.461 euros, una partida que se incluye dentro de las inversiones financieramente sostenibles, alimentadas con el superávit de las arcas municipales en 2015.

La obra de mayor calado se llevará a cabo en el denominado oficialmente como puente de Francisco Regueral, un viaducto que une la avenida de Vicente Mortes (Huerta del Rey) con el casco histórico a través de la plaza de Poniente. Este paso, con una longitud de 130,8 metros y una anchura de 13,05, no se ha tocado desde 1996, a pesar de que el foco siempre ha estado sobre él. En 2011 se fue al traste, a causa de la crisis económica, un proyecto elaborado por el PP, con un coste de tres millones de euros, en el que se contemplaba la ampliación del tablero para ensanchar las aceras y cubrirlas con una marquesina para proteger de la lluvia y el viento a los miles de vecinos que lo atraviesan a diario. Cinco años después, el actual equipo de gobierno han optado por una obra más asequible, que mantiene la actual estructura del viaducto sobre el río, pero que reordena su ancho.

El proyecto, con un presupuesto de licitación de 304.608 euros (IVA incluido), contempla la eliminación de un carril para coches –pasarán de los tres actuales a dos–, de manera que se gane espacio para los viandantes en la acera sur, la situada agua abajo. Así, esta franja peatonal, con un ancho de 1,97 metros, alcanzará los 2,40. Los redactores de proyecto destacan el necesario ensanche de este espacio, el mas transitado, por las situaciones de peligro que se generan, ya que en los momentos en que esta acera está más concurrida, los peatones circulan «prácticamente por el bordillo, con el peligro de alcances que ello entraña». A esta ampliación se sumará otro elemento que redundará en la protección respecto a los coches. Y es que junto a esta acera se dibuja un carril-bici de dos metros de anchura y doble dirección. Esta plataforma para las dos ruedas estará algo elevada sobre la calzada y separada, a su vez, de la zona peatonal para evitar incidentes entre los futuros tráficos del puente.

Será casi en la confluencia con el Paseo de Isabel la Católica cuando los coches vuelvan a ganar un tercer carril para absorber la acumulación de vehículos previa al semáforo. Esta solución se llevará a cabo sin que los peatones ni las bicicletas pierdan su espacio. Los planos contemplan una intervención en el talud previo que se asoma al parque de La Rosaleda para ganar la anchura necesaria de manera que quepan los tres carriles para coches, el canal para las bicis y la acera. Esta área se convertirá en un nuevo mirador desde el puente de Poniente al reconocible jardín. Según recoge el proyecto, la acera norte no se tocará en sus medidas. Mantendrá los 2,60 metros de anchura que tiene ahora.

La obra incluye la demolición del pavimento existente en ambas franjas peatonales y la colocación de uno nuevo antideslizante de baldosa con acabado granítico para paliar los actuales problemas en épocas lluviosas o de heladas. Respecto al firme de la calzada, se fresará para su reposición y adecuación a las actuales plataformas de rodaje. Dentro de apuesta de los gestores del Consistorio por la bicicleta y con el objetivo de garantizar la continuidad del itinerario ciclista, la intervención incluye la conexión con el carri-bici de la avenida de Vicente Mortes y la construcción de un tramo nuevo para las dos ruedas en la plaza del Poniente. También está incluida la renovación de la iluminación en todo el tablero.

En el caso del Puente Mayor, el más antiguo de la ciudad, el espacio para peatones se ganará gracias a un estrechamiento de sus dos carriles para coches, que pasarán de los 3,25 metros de ancho cada uno a los 2,90. Este ajuste permitirá que las aceras crezcan de los dos metros a los 2,71, según se recoge en el documento. En este viaducto los principales problemas se registran en las aceras. El mal estado de su pavimento de hormigón provoca continuos tropiezos de los vecinos que los atraviesan a diario, bien en dirección al barrio de La Victoria o de camino al centro. Así, el Ayuntamiento, a través de la Concejalía de Urbanismo, arreglará ambos canales y extenderá sobre ellos una capa de pavimento de caucho antideslizante de 20 milímetros de espesor, preparado para evitar resbalones en caso de lluvias o heladas.

Además de esta intervención, la obra conllevará la retirada del actual sistema de contención de vehículos y protección peatonal –una especie de quitamiedos bajo que jalona toda la longitud del puente– al presentar múltiples daños y estar apoyada en un zócalo que ocupa demasiado espacio. El proyecto plantea una barandilla más alta de separación entre la calzada y las aceras, aunque en el área que dirige Manuel Saravia no están demasiado convencidos con esta solución y están estudiando otras alternativas. Otro de los aspectos que se quieren mejorar en esta reforma es el de la iluminación, ya que las actuales farolas artísticas de fundición están asentadas sobre unos soportes muy frágiles ante los impactos. El proyecto mantiene las actuales luminarias, pero cambiando la actual columna de fundición por otra de material menos frágil, con una base que ocupe menos espacio en la acera, y con un solo farol por columna. En total, contará con 32 puntos de luz. La inversión asciende a 374.959 euros.