El Norte de Castilla

Eusebio Sacristán ‘Use’, durante uno de los lances en la semifinal de la Liga del Corte Puro en Íscar, el pasado año.
Eusebio Sacristán ‘Use’, durante uno de los lances en la semifinal de la Liga del Corte Puro en Íscar, el pasado año. / F. J.

«Es un sueño agridulce, porque no pudimos competir en la final»

  • Eusebio Sacristán ‘Use’ logró el título en Zaragoza, en una final ante Christian Blanco, que sufrió una cogida al inicio y no pudo continuar

Ochenta y seis fechas, tardes o noches en el ruedo, apretando los dientes y exponiendo muslos y vida ante más de cien toros. ‘Use’, de La Seca, termina su novena temporada con el título de campeón de España. Pero no le sacia y ya está pensando en la de 2017.

¿Cómo se siente tras haberse proclamado campeón nacional de recorte libre?

–Tengo una sensación agridulce porque cogió a mi compañero Christian Blanco en la final y no me gustó la forma en que me proclamé. Me hubiera gustado haber competido y haber ganado el campeonato con una bonita final entre los dos, pero al resultar cogido ya fue todo muy agridulce.

Pese a las circunstancias que se dieron, no deja de ser el campeonato de España y un título muy anhelado por todos los cortadores.

–Por supuesto, y para mí es un sueño hecho realidad. Pero ganarlo sin poder competir hace que no te sepa tan bien y que te hubiera gustado que hubiera sido distinto, pero el campeonato nacional es un sueño.

¿Cómo cree que hubiera sido esa final con Christian Blanco y el impresionante toro de La Campana?

–El toro fue extraordinario. A Christian le cogió en un quiebro de rodillas y antes de que él saliera yo ya tenía pensado ir de nuevo de rodillas para después hacer un corte, porque es obligatorio, y volver de nuevo de rodillas. En Zaragoza gusta mucho esa suerte y la valora mucho.

Hasta Zaragoza llegaron 15 finalistas y usted se impuso a todos. ¿Qué le pareció el concurso?

–Fue un concurso con muy buen nivel donde todo el mundo dio la cara. La corrida fue impresionante de presentación (astados de Palha y La Campana) y el comportamiento fue muy bueno, salvo el de uno, pero los toros nos permitieron estar agusto y disfrutar.

¿Termina así su mejor temporada?

–El año pasado creía que había cuajado una gran temporada, que gané concursos importantes como la Liga del Corte Puro en Valladolid, pero este año he ido apretando los dientes y creo que ha sido mejor. Ha sido una temporada muy dura, me han cogido siete toros y me he pasado una gran parte del año en manos de un fisio. Lo he pasado mal.

¿Ha habido algún momento a lo largo de la temporada en la que haya dicho: hasta aquí, no puedo más?

–Cuando salí de la final de Valladolid tuve un momento de indecisión pero tiré para adelante sobre todo por mi madre, que lo sufre muchísimo pero sabe que es lo que yo amo y lo que me gusta y aprieta los dientes por mi. Y mi novia igual, es mi apoyo incondicional día tras día en la plaza. Son unas leonas porque esto físicamente es duro, pero psicológicamente más. Y para estar en este mundo tienes que tener la cabeza en el sitio. Es duro, pero a mí me encanta y aprieto los dientes y tiro como sea.

¿Cuántas fechas ha hecho este año?

–Llevo ochenta y tres y me faltan tres más.

Usted trabaja en una bodega, ¿pero cree que podría vivir de esto?

–Para vivir el día a día sí, pero es pan para hoy y hambre para mañana porque no estamos considerados profesionales y no tendríamos una cotización para dedicarnos a ello cien por cien.

En la final de Zaragoza le acompañaron cuatro vallisoletanos más. ¿Ve un relevo generacional asegurado?

–Tanto en Valladolid como en Castilla y León hay ahora un grupo de cortadores con una clase impresionante. Está Guindi, de La Pedraja, que es un chaval que a corto plazo será el mejor porque le veo unas cualidades inmensas; Óliver García, que tiene una clase excepcional. Sin olvidarme de Saúl Rivera que es un todoterreno.

Posee ya el título de campeón de la Liga del Corte Puro y el del nacional. ¿Qué le falta?

–Me gustaría ganar el campeonato nacional con un compañero en un mano a mano hasta el final, donde cuando terminemos salgamos los dos y nos abracemos. Valencia también me gustaría ganarlo porque a los castellanos no se nos valora igual y me encantaría triunfar allí. Y Medina del Campo, que es un sueño.