El Norte de Castilla

Semáforo instalado en la calle Royal Parade, de Plymouth.
Semáforo instalado en la calle Royal Parade, de Plymouth. / EL NORTE

El semáforo inteligente desarrollado en Valladolid se instala en Inglaterra

  • Un prototipo de este aparato se situó hace un par de años en el cruce de Claudio Moyano con Santiago

La industria del automóvil desarrolla desde hace años el coche inteligente. Autónomo.Capaz de aparcar solo, frenar si ocurre un imprevisto, leer señales de tráfico, avisar al conductor si detecta que tiene sueño. Elementos de seguridad que, sin embargo, no librarán al viajero del futuro de un atasco. Pero, ¿qué ocurriría si lo inteligente fueran las señales? Una red de semáforos capaz de detectar flujos de peatones y vehículos podría determinar cómo regularse para conseguir aligerar la salida de coches, por ejemplo, tras un concierto en el centro. Se ganaría tiempo, sí, pero también seguridad de los peatones, calidad del aire al tener menos tiempo los motores en circulación...

El primer paso para lograr esa red automática de ciencia ficción ya está dado. Cidaut ha desarrollado un semáforocapaz de detectar esos flujos y decidir sobre la marcha si debe permanecer más tiempo en verde para los peatones o para los vehículos.Lo ha colocado en Inglaterra, en el centro de Plymouth, en la Royal Parade, en el «cruce más importante de la ciudad, porque es la vía principal de afluencia del centro a la zona de recreo, con muchos autobuses, coches y peatones», explica Íñigo Segura, ingeniero que coordina el proyecto.

Es un remedo del semáforo de conteo de peatones que se instaló hace dos años en el cruce de Claudio Moyano con la calle Santiago, y que ya no se encuentra operativo.Sin embargo, supone una actualización con mejoras importantes respecto al plan pionero. Tantas, que permite incorporar muchos más usos y eso hace pensar a Cidaut que tendrá un desarrollo futuro más diverso.

«Es un sistema que a través de cámaras lanza un haz de infrarrojos cercano y es capaz de realizar un mapeo en 3D de lo que está mirando», explica el ingeniero. Es decir, que ‘dibuja’ lo que se encuentra cerca de él. «Hemos hecho un desarrollo propio en Cidaut y un algoritmo que con esa informacion reconoce que lo que se esta viendo es una persona y lo discrimina de otros objetos, pero sin identificarla», añade Segura. No solo eso.Permite saber qué trayectoria tiene esa persona y si se aproxima al cruce o si, por el contrario, se desvía antes de llegar. Incluso puede detectar a aquellos que cruzan la calle por fuera del espacio reservado al paso de peatones, o entre los coches.

«Al detectar personas, además las contamos y también identificamos la trayectoria que llevan. Es interesante porque en un semáforo hay gente que pasa de largo y gente que se dirige hacia el cruce, lo que te permite identificar correctamente la demanda del semáforo», comenta el responsable del proyecto de Plymouth, que concluirá en breve después de varios meses desde su puesta en marcha, ya que el programa piloto se inició en marzo.

«Estamos recopilando las conclusiones, que tienen dos áreas en las que queremos obtener resultados: que el Ayuntamiento sepa qué ocurre en el cruce en tiempo real a cada momento del día, porque de ese modo puede regular mejor el semáforo en el cruce; y también evaluar problemas de movilidad en eventos singulares», explica Segura.Y es que cada vez hay más actividades que ocupan el centro de las ciudades y obligan a variar el tráfico, lo que reduce la densidad de vehículos en unas zonas y satura otras.

Márgenes muy amplios

En Valladolid, hace unos fines de semana, ocurrió con la carrera nocturna de la Policía. Sucedió este mismo domingo cuando coincidieron el mercadillo en el estadio Zorrilla, la carrera organizada por los Bomberos y la marcha ciclista de Bicivall, que provocaron, al simultanearse, descomunales atascos en Monasterio del Prado. Y pasará, por ejemplo, con la marcha contra el cáncer de la AECC el próximo día 23. En Plymouth se celebra una media maratón en abril con casi cinco mil corredores. O un concurso internacional de fuegos artificiales que congrega a decenas de miles de espectadores.

En esos casos, un semáforo como el de Plymouth, que es autónomo, sin sincronización necesaria con el resto de semáforos de la ciudad, puede operar con márgenes muy amplios. «Ahora los peatones pulsan para que se cambie a verde. Podemos ver qué pasaría si introducimos leyes de control basadas en la demanda, como por ejemplo eliminar el rojo para coches cuando no pasa nadie. Se puede prolongar el verde para coches hasta que llegue alguien. O incluso esperar a que haya un número mínimo de personas esperando el paso», explica Segura.

El semáforo está en periodo de evaluación.Cidaut concluirá el informe –que arroja datos positivos pero que deberá conocer antes el Ayuntamiento– y se decidirá cuál es el procedimiento a seguir.«Hay que ver qué beneficios tendría», aclara el ingeniero. O lo que es lo mismo, si la ganancia en tiempo justifica la inversión. Para eso tienen que analizar todos los escenarios posibles. «Cómo podemos hacer para que los peatones, sin esperar más, pasen y que sin embargo el sistema nos permita reducir el tiempo de parada de los coches», cita Segura. «Los resultados son bastante impresionanets. En un mes habremos publicado informe y se está contemplando poder replicar esta instalación en otros cruces», señala.

En Cidaut están satisfechos y convencidos de su utilidad y de la posibilidad de exportarlo a otros lugares. En primer lugar porque no existe nada parecido. «En regulación basada en tiempo real no hay nada simiar en el mercado», aseguran. Y en segundo lugar, porque esta vez cuentan con el respaldo de Ferrovial. «Vamos de la mano con la filial de Ferrovial en el Reino Unido,Amey. Tuvimos una reunión con ellos a través del área de ‘smart cities’, les explicamos la tecnología y les encantó».