Un operario limpia la basura en una cuneta de la carretera de Soria.
Un operario limpia la basura en una cuneta de la carretera de Soria. / R. O.

308 kilos de basura se recogen cada día de cunetas y medianas

  • Varias cuadrillas de trabajadores retiran las colillas, latas o pañuelos que los conductores tiran desde los vehículos

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Y entonces, junto a la carretera, una bolsa de basura enorme, de color amarillo, y a los cien metros otra, y luego otra, y otra un poco más allá.Seguro que las has visto. El arcén salpicado de enormes paquetes que empleados del Gobierno (Ministerio de Fomento, demarcación de carreteras ) han llenado con los kilos y kilos de basura que los conductores arrojan a la calle desde sus coches, con la ventanilla abierta. Sí, es mucha basura. Toneladas. Sin exagerar. Cada día, se llenan bolsas así con 308 kilos de desperdicios. Al cabo del año, 112.680 kilos de residuos sólidos recogidos en los entornos de las carreteras:los arcenes, las cunetas, las medianas, algunas áreas de descanso. Ciento doce toneladas de mierda cuya retirada obligó el año pasado a gastar 178.948,47 euros de las arcas públicas.

Basta con abrir una de estas bolsas y curiosear dentro para comprobar qué es eso que molestaba tanto a los conductores para no esperar a detener el vehículo y arrojarlo en una papelera o contenedor. Odejarlo en una bolsita dentro del coche y luego depositarla en algún lugar autorizado. Si se deshace el nudo y se abre alguna de estas bolsas, el curioso encontrará, sobre todo, colillas, cajetillas de tabaco, envoltorios de caramelos, pañuelos de papel, latas de refrescos (y cerveza), bolsas de patatas (algunas todavía con patatas). Lo más habitual, explican desde el servicio, son los envases, los cartones, las bolsas de plástico, restos textiles (de camisetas, ropa interior), hasta pañales.

Hay cuadrillas que recorren y escudriñan las carreteras del Estado para recoger todo aquello que lanzamos desde nuestros coches. El año pasado recorrieron y limpiaron 1.874.814 metros de bermas y cunetas, 475.506 metros de medianas y 2.840.694 metros cuadrados de isletas y zonas de descanso. Es verdad que en algunos casos el viento puede haber arrastrado esos residuos a los bordes de la carretera (si es que hay alguna población cerca) pero, en la mayor parte de los casos, es basura tirada por los conductores y pasajeros de un vehículo desde la ventanilla. Incluso, los hay que paran el coche para desprenderse de lo que les molesta.

Solo así se explica que, en los últimos meses, este servicio haya recogido mochillas repletas de libros, botellas de plástico (llenas de algo que seguramente es orina), zapatos, calzado... Y hasta muebles viejos, como colchones y sofás, que se han tenido que retirar de los bordes de la carretera. También documentación de personas y vehículos. La cuneta como vertedero.

Todos estos residuos son primero metidos en esas bolsas de plástico amarillo y luego, recogidos por camiones que los llevan hasta la planta de tratamiento de basuras de Valladolid o bien a otros gestores autorizados, según informan desde la Delegación del Gobierno. Y esto, tan solo en las carreteras que dependen del Estado en la provincia. Así que, la cantidad de porquería es todavía mucho mayor si incluimos las vías autonómicas y provinciales.

Causar accidentes

Pero es que, además, este tipo de comportamientos puede conllevar multas e, incluso, la retirada de puntos del carné. Las normativas de Tráfico recuerdan que «se prohíbe arrojar, depositar o abandonar sobre la vía objetos o materias que puedan entorpecer la libre circulación, parada o estacionamiento, hacerlos peligrosos o deteriorar aquélla o sus instalaciones, o producir en ella o en sus inmediaciones efectos que modifiquen las condiciones apropiadas para circular, parar o estacionar».

Tirar colillas o cualquier otro tipo de objeto que pueda provocar accidentes (imaginen una lata que sale de la ventanilla de un vehículo que va a 120 kilómetros por hora)conlleva una multa de 200 euros y la retirada de cuatro puntos del carné. Y ojo, sobre todo, con los cigarrillos, porque si al arrojar una colilla se provoca un incendio, podría derivar en penas de prisión. Los datos del Ministerio de Medio Ambiente dicen que el 3%de los incendios declarados el año pasado en España se produjeron por colillas abandonadas o arrojadas desde automóviles en marcha.

Además, la ley de carreteras considera como infracción leve (300 a 3.000 euros) «colocar, verter, desaguar, arrojar o abandonar dentro de la franja de zona de dominio público exterior de la explanación, objetos, vehículos a motor o materiales de cualquier naturaleza». Ycomo infracción grave (3.001 a 15.000 euros) «colocar, verter, desaguar, arrojar o abandonar objetos, vehículos a motor o materiales de cualquier naturaleza en la explanación».