El Norte de Castilla

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Pedruscos y baches

Los pedruscos caídos, los baches y la ausencia de asfalto en algunos tramos muestran el mal estado de la carretera del cerro de San Cristóbal.

El caos administrativo se adueña del Cerro de San Cristóbal

  • La emblemática colina que domina la ciudad es propiedad de tres instituciones y acometer obras en él resulta un galimatías

El desprendimiento de pedruscos y terrones registrado el sábado por la mañana sobre la maltrecha carretera que recorre el cerro de San Cristóbal, que obligó a acordonar un tramo de cien metros –la calzada fue despejada el lunes–, ha sacado a la luz un galimatías administrativo de propiedades sobre este piquito de 843 metros de altitud que el Ayuntamiento pretende convertir en un mirador con vistas a la ciudad. Pero, ¿de quién es el cerro? La respuesta no es sencilla. El grueso del terreno pertenece al Ministerio de Industria, cima incluida, mientras que la carretera que conduce hasta ella es de la Diputación. El montículo en sí, sin embargo, se encuentra en el término municipal de la capital, si bien a él se accede por suelo de La Cistérniga.

Todo ello hizo que el sábado se vieran implicadas, de entrada, dos administraciones públicas a cuenta de los pedruscos caídos a mitad de camino de la carretera provincial más corta de la provincia, la VP-2301, que así se llama, con sus 1.470 metros de longitud. La Policía Local y los Bomberos de la capital acordonaron esa mañana el tramo afectado –se cortó el carril izquierdo de subida– y los operarios de la Diputación acudieron el lunes a despejar la calzada de piedras y terrones.

Y ahora llega la segunda parte. ¿Quién asegura la ladera? Pues la Institución Provincial instará formalmente al Ayuntamiento «para que asegure los taludes al encontrarse en su término municipal», según anticipó el diputado del área, Alberto Collantes. La petición la recibirá el Consistorio y este a su vez se la rebotará al Ministerio de Industria. «Es el titular de la parcela y se procederá como con cualquier otro propietario», aclara el concejal de Urbanismo, Manuel Saravia.

Los dos carriles de la carretera, de momento, están abiertos desde el lunes y solo permanece acordonado con vallas, colocadas al borde mismo del talud, el tramo en el que se produjeron los desprendimientos. Pero aquel sábado llovía sobre mojado, ya que la calzada de la VP-2301 no solo es la más corta de la provincia sino también la peor conservada. Y su propietaria, la Institución provincial, ha tomado nota. «Por ahora hemos despejado la calzada y ya con anterioridad teníamos previsto parchearla o extender una capa de asfalto de cara a la celebración de una prueba ciclista que se celebrara a finales de este año», explica Alberto Collantes.

Y la Junta como espectadora

Y es en este punto cuando entra en juego una cuarta administración, el Ayuntamiento de La Cistérniga, sobre cuyo término se encuentran los primeros trescientos metros de la carretera del cerro, desde el único acceso existente –y sin señalizar– por la travesía de la carretera de Soria (N-122). Los organizadores de la ‘Carrera del Pavo, una prueba ciclista solidaria que se celebra desde hace tres años en la localidad, pidieron permiso meses atrás para situar la meta en la cima precisamente del cerro. «En los últimos años se habían venido denegando los permisos para realizar pruebas ciclistas debido al mal estado del firme y por eso en esta ocasión sí hemos dado la autorización y decido mejorarlo antes de fin de año», reitera el diputado provincial.

Una quinta administración, por cierto, como es la Junta, deberá no solo dar los permisos definitivos para la prueba ciclista, al celebrarse sobre dos términos municipales, sino que el Ayuntamiento pretende implicarla en la reconversión del cerro –coronado por un enorme repetidor de televisión– en un parque forestal. Eso, claro, si el Ministerio de Industria cede el terreno. No será fácil.